sábado 13 de agosto de 2022

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Editorial

El abuso de las cesáreas

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28 de julio de 2022 - 01:05

La cesárea se empezó a practicar hace varios siglos para casos muy complejos, cuando el nacimiento del niño no podía realizarse por diversas razones a través de un parto natural. La primera cesárea exitosa documentada, es decir, en la que sobrevivieron tanto el bebé como su madre, data del año 1500 y se realizó en Suiza. En el siglo XIX la mortalidad para la madre en este tipo de intervenciones quirúrgicas era del 85%.

El avance de la medicina ha reducido enormemente los riesgos, al punto que en la actualidad practicarla o proceder a un parto natural es una decisión que toma el médico sin que necesariamente medien causas que la justifiquen. Y a veces, también, se realiza a pedido de la mamá. Pero no debería ser así, porque el procedimiento claramente tiene sus riesgos para la madre, como la posibilidad de daños de órganos, de infecciones o hemorragias, de formación de trombosis, de rotura uterina en embarazos futuros; y, para el recién nacido, de ciertas dificultades respiratorias, por el efecto de la anestesia, en las primeras 24 o 48 horas. La Organización Panamericana de la Salud sostiene, en su sitio oficial: “La cesárea, a menudo, se realiza sin necesidad médica, poniendo a las mujeres y a sus bebés en riesgo de problemas de salud a corto y a largo plazo”.

Si se analiza el problema desde una perspectiva económica, una cesárea cuesta aproximadamente un 25% más que un parto natural.

De modo que debe entenderse que la cesárea solo puede realizarse cuando la situación médica lo amerite, nunca por comodidad del profesional o de la madre. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la tasa ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15%. Sin embargo, en la Argentina la tasa es de casi el 40%, más reducida en hospitales públicos y más alta en centros de salud privados.

La propia OMS acaba de lanzar un proyecto de investigación que tiene como propósito reducir las cesáreas innecesarias. Se sumaron a la iniciativa, por ahora, ocho hospitales de la ciudad de Buenos Aires. El proyecto, que se denomina “Uso adecuado de la cesárea mediante la toma de decisiones de calidad por parte de mujeres y profesionales de la salud”, se basa en tres ejes fundamentales: la auditoría de las cirugías, la entrega de información sobre la temática a las personas gestantes y la designación de líderes de opinión entre los profesionales de la salud.

Uno de los objetivos principales es que los propios hospitales y sanatorios no avalen prácticas médicas injustificadas y para tal fin se propicia la realización de auditorías para analizar si eran necesarias o no. Además, la iniciativa procura que las madres y su entorno familiar dispongan de la información adecuada sobre los riesgos de estas prácticas y tengan conciencia de que tienen derecho a opinar sobre cómo será el parto.

De tener éxito, el proyecto podría generalizarse a centros de salud de todo el país, con el propósito de bajar el número de cesáreas y por consiguiente minimizar los riesgos que conllevan estas prácticas efectuadas innecesariamente.

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