La polémica por el nuevo hospital capitalino o la reforma del San Juan Bautista marca un punto de inflexión en un período que excede la campaña.
La polémica por el nuevo hospital capitalino o la reforma del San Juan Bautista marca un punto de inflexión en un período que excede la campaña.
El asunto parece ser poco propicio para las controversias. ¿Quién podría oponerse a mejorar la estructura de la salud pública en el principal distrito de la provincia? La disputa, que venía bastante plácida, se ha tensado sin embargo en torno a este punto.
El intercambio comenzó cuando el intendente Gustavo Saadi reveló que la construcción de un nuevo y moderno hospital para la Capital había sido uno de los compromisos asumidos por el gobernador Raúl Jalil en las tratativas programáticas previas al cierre de listas.
De inmediato, el precandidato a intendente de Juntos por el Cambio, Francisco Monti recordó que el oficialismo viene prometiendo desde 2020 levantar un sofisticado Polo de Salud en terrenos que le compró al Obispado.
El presidente del Concejo Deliberante y primer candidato a diputado provincial de Unión por la Patria, Nicolás Zavaleta, retrucó que el financiamiento para el Polo estaba en el Presupuesto Nacional 2022 cuya sanción impidieron los diputados nacionales de Juntos por el Cambio, entre los que estaban el propio Monti y Rubén Manzi.
En medio de estos tiroteos, Jalil estimó conveniente aclarar que no se trata de un nuevo hospital, sino de la ampliación y reforma del deteriorado San Juan Bautista.
Otros actores se sumaron al litigio, con énfasis tan profundo que demandó la intervención de la senadora nacional Lucía Corpacci.
Lo extraño es que Saadi no tiene nada que ver ni con el frustrado Polo de Salud ni con el San Juan Bautista, ya que fue Jalil quien en algún momento planteó lo del Polo y el San Juan Bautista depende del Ministerio de Salud de la Provincia.
Que los opositores le apunten al cura pero le peguen al campanario obedece a una carencia: Juntos por el Cambio no desarrolló en la Capital un trabajo político para diferenciarse de Saadi.
La armonía y el consenso en la dinámica institucional capitalina son características que el propio intendente y su equipo destacan y contrastan con la virulencia que alcanzan las confrontaciones a nivel provincial.
Saadi señaló ayer el Plan Estratégico 2030, emblemático en tal sentido, confeccionado con la participación de organizaciones civiles y aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante.
“Es raro ver propuestas que están contradiciendo el propio Plan Estratégico que aprobó la oposición. Les aconsejo que lean cuáles son las obras que ya se están ejecutando”, dijo el lord mayor.
La sintonía con los opositores puede haber sido muy beneficiosa para la gestión municipal, pero la inexistencia de una prédica opositora consistente y sostenida limita ahora Monti y Alfredo Marchioli, que rivalizan en la interna de Juntos por el Cambio para confrontar con Saadi en octubre.
El caso es que, por defección de los concejales capitalinos de Juntos por el Cambio, los dos precandidatos tienen pendiente el desafío de articular sobre la marcha un discurso crítico de la gestión de Saadi. Esto les demandará un cambio de perspectiva, porque ambos llegan formateados por la pelea contra el Gobierno y Jalil, en la que las líneas del antagonismo comenzaron a tenderse desde el momento mismo de la asunción del Gobernador.
Es una encrucijada interesante: ¿Cómo diferenciarse de Saadi sin diferenciarse de los concejales?
La tarea en tal sentido puede haberse demorado también por la expectativa de que el intendente rompiera con Jalil y lo enfrentara en las PASO por la candidatura a Gobernador oficialista, tan intensa que los hizo promover en su momento el desacople de las elecciones municipales.
Por lo pronto, los precandidatos a la Intendencia de Juntos por el Cambio tratan de provincializar el debate municipal.