Un futbolista de 29 años fue denunciado dos veces por su expareja, por graves hechos de violencia de género y de abuso sexual.
La víctima sufrió pérdida de una pieza dental por un golpe de puño. La encerraba junto a su beba y rompía los celulares.
Un futbolista de 29 años fue denunciado dos veces por su expareja, por graves hechos de violencia de género y de abuso sexual.
Entre otras lesiones, la mujer sufrió la pérdida de un diente incisivo y heridas en una de sus manos con vidrios de una botella.
En diálogo con El Ancasti, la joven explicó que junto al sujeto mantuvo una relación de pareja de aproximadamente dos años, en la que tuvieron un hijo en común.
Siendo pareja y mientras convivían, el hombre la agredió varias veces y con el paso del tiempo los ataques se hicieron más frecuentes y violentos. Lo denunció dos veces, en la Unidad de Violencia Familiar y de Género y en Fiscalía, por violencia y abuso sexual con acceso carnal.
Luego de la primera denuncia en mayo de 2024, la Justicia le impuso una serie de restricciones. La relación se cortó pero poco después, ante sus promesas de cambio de conducta y supuesto arrepentimiento, la chica accedió a retomar el vínculo y los ataques fueron peores.
Según su testimonio, en una ocasión y mientras los tres circulaban en un auto que él conducía, amenzó con volcar el rodado. Ante la resistencia de la joven, rompió una botella de vidrio y le lastimó una mano. Otro día, la arrojó al suelo y a golpes de puño le arrancó un diente. En otra oportunidad, también la tiró al suelo de su casa y la abusó sexualmente.
"Por sus amenazas y por temor debí cambiar el número de celular varias veces. Además de reponer teléfonos que él me rompía. Después de sus agresiones y temiendo que lo vaya a denunciar, amenazaba con que se iba a quitar la vida. Siempre me echaba la culpa por las golpizas. Decía que eso pasaba por culpa mía", relató la joven.
Explicó además que el hombre llegó a impedirle salir de la casa en la que vivía, cortándole el suministro de energía eléctrica y la conexión de internet, para aislarla.
"Me encerraba junto a mi hija. Me rompía los celulares y apagaba el wifi para que no tenga señal. Me aislaba para que no le pueda informar a nadie lo que él hacía", agregó. Las golpizas continuaron y la situación empeoró cuando también fue culpabilizada y golpeada por la madre del sujeto.
Comentó que su exsuegra también la increpó y acusó de ser la culpable de los golpes y de ser una prostituta. Por ese hecho, que marcó un límite de no retorno, realizó otra denuncia. Se pudo conocer que al ser asistida por una mujer policía, ésta le dijo que era culpa de ella por quedarse en un lugar como ese.
Hizo hincapié en que hubo varios hechos con golpes de puño en momentos que tenía a su hijo de meses en brazos, inclusive en la vía pública, que requirieron asistencia médica en postas sanitarias y otros centros de salud.
Señaló además que el maltrato psicológico incluyó instigación al suicidio, pues le decía “matate porque no servís para nada, no tenés a nadie, nadie te quiere”, además de amenazarla con autolesionarse en el caso de que ella realice una denuncia en su contra.
"Pido a la Justicia que por favor agilice la investigación y que este hombre se haga responsable por lo que hizo. Él tiene una pulsera digital y yo un botón antipánico que debería activarse cuando está cerca, pero el sistema falla. Falló en la Capital y tengo mucho miedo. Pasó por al lado mío y el dispositivo nunca se activó", alertó.
A fines de noviembre de 2024 la mujer se constituyó en querellante particular y actor civil, con el patrocinio del abogado Bruno Jerez.
Las causas son investigadas por la Fiscalía de Instrucción N°8, a cargo de Juan Manuel Sánchez Ruiz. Por las agresiones la chica está afectada física y psicológicamente, dolencias que eventualmente trata en forma particular.