sábado 30 de marzo de 2024
Abuso sexual eclesiástico, octavo día de juicio

Cura Rasgido: declararon dos sacerdotes y una secretaria parroquial

Dijeron que Rasgido estuvo en la Capital los días en los que habrian ocurrido los hechos de abuso, en Andalgalá.

En la octava jornada del juicio oral contra el sacerdote Renato Rasgido, en la Cámara Penal N°2, declararon dos curas (uno dejó los hábitos en 2016) y una secretaria parroquial, presentados por la defensa a cargo de Luciano Rojas.

Dos testigos restantes que iban a declarar justificaron su ausencia por cuestiones de salud. Posteriormente el tribunal, integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Mauricio Navarro Foressi, dispuso cuarto intermedio hasta esta mañana cuando se reanudará el debate con la declaración de otros cinco testigos.

A Rasgido se le endilgan cuatro hechos por los que fue imputado por “abuso sexual simple agravado en concurso ideal con corrupción de menores en grado de autor” y “abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con corrupción de menores”.

Ayer, uno de los testigos, un sacerdote de apellido Pachado, aseguró que estuvo con Rasgido en esta ciudad Capital un día de mayo del año 2012, en que presuntamente se produjo uno de los cuatro hechos de abuso sexual en Andalgalá. El otro testigo, de apellido Aguirre, que era cura en el año 2012 en Tinogasta, dijo que reemplazó un día al acusado porque había viajado a la Capital para un encuentro en Emaús.

Por su parte, la secretaria parroquial de Andalgalá de apellido Ocampo, informó que en la agenda de esa parroquia consta que Aguirre reemplazó a Rasgido. Remarcó que no conocía a la víctima y que en la parroquia había mucho movimiento. Dijo además que ella redactó la agenda y nadie más escribió en ella.

Al finalizar la audiencia la defensa evaluó la jornada como "positiva", abonado la hipótesis de que Rasgido no estuvo en Andalgalá cuando habrían ocurrido los hechos.

Juicio simbólico

Para el defensor Luciano Rojas, “no hay elementos de prueba que sostengan la responsabilidad (de Rasgido) en un hecho que tampoco está acreditado”.

En cuanto a la elevación a juicio consideró que "más allá de la presión social sobre ellos (miembros del Tribunal), entendemos que esta acusación se presenta como deficitaria y arbitral, ya en cuatro ocasiones fue llevada a juicio y en tres de ellas fue declarada nula por la Cámara de Apelaciones”.

"El hecho que está siendo juzgado de ninguna forma fue acreditado, en ningún momento del proceso”, ya que “no hay ninguna lesión, no hay estigma, no hay signo, no hay nada que haga ver que el denunciante -que ahora es mayor de edad-, haya sufrido un abuso sexual”.

Rojas enmarcó el debate en un “juicio simbólico” y advirtió sobre la existencia de desventajas para su defendido.

“Para mí estamos en un juicio simbólico, más allá de que todas las circunstancias coyunturales que rodean la versión del denunciante son negadas una y otra vez, contradichas. Estamos sostenidos por una presión social: la sociedad toma un prejuicio en atención a la entidad del delito que se le reprocha al imputado”, sostuvo.

"Impiadoso"

La querella, a cargo de Silvia Barrientos, consideró el miércoles que “fue impiadosa” la postura de la defensa ante la declaración de la víctima frente al Tribunal.

"Planteó los recursos y pidió fallos. Entonces los jueces debieron interrumpir el debate para decidir y luego dar sus fundamentos. La jornada fue entorpecida y obstaculizada sobremanera por la defensa", reclamó.

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