“Cuando hablamos de los derechos sexuales y reproductivos hablamos de la autonomía y de la voluntad, sobre todo la decisión de la mujer sobre su propio cuerpo. Es muy importante sostener la formación. Hubo que hacer muchas leyes para nombrar algunas cuestiones que parecían naturalizadas en nuestra sociedad, inclusive la violencia sexual. Hoy en día nos encontramos con situaciones de mujeres que no pudieron consentir. Cuando hablamos de violencia sexual, las relaciones tienen que ser libres y consentidas”, explicó María Carrizo, referente de la Asociación Católicas por el Derecho a Decidir. El viernes último en la sede Punto Violeta se llevó a cabo una capacitación sobre salud sexual y reproductiva. En este ámbito se visibilizó la violencia sexual, una de las violencias más naturalizadas en la sociedad.
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Conocer los derechos es el primer paso para poder afrontar las violencias
La violencia sexual es un tipo de violencia que suele estar invisibilizada y hasta naturalizada por la sociedad.
Al respecto, Carrizo remarcó que esta violencia se consuma cuando no hay consentimiento. Sin embargo, advirtió, hay mujeres a quienes les cuesta saber cuando hubo o no consentimiento. “Hay que empezar a hablar de estos temas que son dolorosos, ocurren pero pueden tener consecuencias muy importantes para la salud mental de esa mujer y para su vida misma y su familia. Contar con esa posibilidad del conocimiento para garantizar derechos, hoy es una herramienta fundamental”, sostuvo.
Además, destacó que esta capacitación tuvo como objetivo garantizar derechos y así poder proteger a las mujeres. En este contexto, enfatizó que las mujeres deben tener acceso a la información para poder tomar la mejor decisión sobre su vida.
“Una de las formas de abordar las múltiples violencias que sufren las mujeres es conociendo sus derechos. En este caso, el derecho sexual y reproductivo está dentro de los derechos humanos. Por medio de esta capacitación vamos a brindar información y consejería para los equipos de mujeres que trabajan con mujeres que llegan a sus lugares de asesoramiento y consulta. Nos encontramos, para el acceso a esos derechos, con situaciones que pueden ser absolutamente voluntarias de las mujeres -ellas quieren acceder al derecho- y también de situaciones no queridas o forzadas, como haber sufrido un abuso sexual. ¿Qué pasa con el producto de ese abuso, cuando es un embarazo no querido? Para eso también es importante la información”, consideró.
Acceso a la información
Para la referente de Católicas por el Derecho a Decidir, cuando se habla de derechos sexuales y reproductivos como así también con todo lo relacionado con lo sexual, incluso con cuestiones no consentidas, entran en bagaje una cantidad importante de normas y leyes que deben respetarse. Según Carrizo, es importante saber utilizar esta información. “Todo lo que tenga que ver con salud sexual y reproductiva cuenta con normas que ya tienen más de 15 años y tienen que ver con la Ley de Educación Sexual Integral, la ligadura tubaria, la ley de esterilización para las mujeres (relacionada con la ligadura de trompas y la vasectomía), pero también el último derecho conseguido por las mujeres que fue la interrupción voluntaria del embarazo”, señaló.
Por su parte, Marina Villagra, médica del equipo de IVE de la Maternidad Provincial 25 de Mayo, comentó que la capacitación se basó en el eje de la información de todos los derechos en todos los ámbitos. “Cuanto más se conocen los derechos, más los podemos ejercer o exigir que se cumplan. Hay muchos casos de abuso y de violaciones. Realizamos la contención médica y la indicación de medicación para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no deseados. También se realiza el seguimiento de la parte médica y psicológica”, precisó.
Capacitación
En relación con la capacitación, Villagra remarcó que se abordó sobre la actual legislación vigente sobre interrupción voluntaria del embarazo (IVE), salud sexual y procreación responsable, la ley de parto respetado y la ley de fertilidad. Dada la temática abordada, Carrizo destacó el valor de la capacitación.
“Es importante poder hablar. Estos espacios son de mujeres que asisten a otras mujeres pero también tienen que ver con discursos que tienen que ver desde los medios, con la falta de política pública. Esta capacitación viene a completar una actividad en convenio con la provincia y con la Municipalidad de la Capital para instar a la formación de equipos que atienden mujeres y sus múltiples situaciones, tanto con Punto Violeta como con las áreas de Género, que particularmente insisten en la violencia contra las mujeres”, explicó.
A la vez, valoró el trabajo que lleva adelante la sociedad civil como Católicas por el Derecho a Decidir para poder sostener estos espacios. “Tenemos muchos derechos conseguidos por las feministas; no fueron derechos conseguidos en una mesa de café. Fue por la lucha y porque muchas mujeres anteriores a nosotras pusieron el cuerpo y tuvieron que sufrir las consecuencias para que hoy podamos individualizar que no solamente los abusos sexuales, los femicidios y las violencias nos ocurren, que ya no son un tema de puertas adentro de nuestras casas, sino también hoy son una política pública de Estado”, sostuvo.
Violencia invisibilizada
“La violencia psicológica es menos grave que la física”, según expertos en esta temática, es un mito del que cada vez se escucha menos. La violencia psicológica es igual, o muchas veces peor, que la violencia física, se advirtió. “Puede inducir cuadros depresivos severos o psicóticos, algunos irreversibles”, señaló.
En tanto que la violencia sexual muchas veces suele estar invisibilizada porque está naturalizada. En estos casos, por ejemplo, aún existe la creencia popular del “débito conyugal”. Ahora, aunque la convivencia en conjunto va de la mano con sostener relaciones sexuales, de ninguna manera esto implica que el sexo es obligatorio. Así lo recordó recientemente la Corte Suprema de Justicia, que indicó que “no es cierto que las relaciones sexuales sean obligatorias en el matrimonio a punto de imponerse sobre la mujer deberes conyugales que puedan sojuzgar su voluntad y la obliguen al sometimiento por la coerción o la fuerza de su marido”.