A 38 días de ahorcar y matar a Edgardo Jesús Gabriel Lucero Ramírez (29), el viernes por la tarde Vladimir Cristian Cayo (28) fue sentenciado a 20 años de cárcel, una condena exprés por homicidio donde las pistas estaban por todos lados. Un puñado de personas lo vio sacar el cuerpo envuelto en una bolsa de un local del centro de Mendoza.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- Policiales >
Confesó un homicidio y recibió 20 años de cárcel
La causa había comenzado el pasado miércoles 6 de diciembre, con un caso de búsqueda de una persona desaparecida. Lucero Ramírez había salido de su casa en Guaymallén acompañado por una tía, a quien le dijo que iba a viajar hacia Palmira, San Martín, para ver a su novia.
Esa noche, cerca de las 23, bajó de un colectivo y nunca más se lo vio. La familia radicó la denuncia al otro día y comenzó la búsqueda.
Ese jueves 7 Lucero Ramírez estaba en la galería Tonsa, un paseo comercial en la céntrica Avenida San Martín, en Mendoza. Había ido a un local de venta de celulares que manejaba Cayo. Lo quería increpar por un amorío que estaba teniendo con su novia.
La pelea escaló y Cayo terminó estrangulando al joven para luego empezar el operativo para deshacerse del cuerpo, mientras su familia iniciaba su búsqueda.
El criminal embaló el cuerpo en una bolsa de consorcio y lo llevó en un Uber que pidió por la app. Lo sacó del local a la vista de todos. Los comerciantes vecinos incluso bromeaban. “Nos sorprendió el tamaño de la bolsa, era como de casi dos metros. No lo podía cargar de lo pesado que era por eso lo arrastraba. Cuando lo vimos con otro amigo comerciante bromeamos con que dentro había un cuerpo. Nunca me imaginé que así fuera hasta que llegó la Policía. Pasaban al lado de la gente como si nada”, comentó un testigo al portal MDZ Online.
Según pudo recoger el mismo diario, entre los comerciantes de la galería sabían de una bronca entre Lucero Ramírez y Cayo. “Se lo sabía ver por la zona. Nos asombró cuando salió en los diarios. Incluso se decía que este joven tenía problemas con un comerciante de la galería, pero no sabíamos con quién”, detalló un comerciante.
La bolsa fue arrastrada hasta el estacionamiento, donde lo subieron a un Fiat Cronos blanco que funcionaba como coche de una aplicación de viajes.
De la galería se lo llevaron rumbo al lugar donde enterraron el cuerpo, un callejón escondido cerca del domicilio de Cayo, ubicado sobre 2 de Mayo al 10000. Al chofer del auto le dijo que se trataba de “un cuero” de algún animal que iba a vender en la galería, pero que no se concretó y debía llevarlo de nuevo hasta su casa.
No solo los vecinos lo habían visto. También las cámaras de seguridad de la zona. Lucero Ramírez ingresó al local de reparación de celulares Saturno 69 a las 18.15 y no volvió a salir. A las 21.14 la filmación mostraba a Cayo junto a otro sujeto sacando un bulto, el cual tenía una llamativa forma humana.
Por eso, cuando los investigadores hicieron la reconstrucción del paradero y vieron las filmaciones, no les quedaron dudas.
