En la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación se llevó a cabo un debate por abuso sexual en la infancia (ASI). El acusado debía responder por los delitos de “abuso sexual simple”, “abuso sexual simple continuado y agravado por la guarda” y “corrupción de menores agravada por la edad de la víctima”. Los ultrajes sucedieron en La Paz.
El Tribunal estuvo integrado por los jueces Marcelo Soria, Jorge Palacios y Patricia Olmi. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Miguel Mauvecín, quien estuvo acompañado por la asesora de Menores Sandra López Gardel. La defensa fue ejercida por la defensora penal oficial de Cuarta Nominación, Lorena Paschetta.
Por tratarse de un delito contra la integridad sexual, con una niña como víctima, el debate se llevó a cabo a puertas cerradas. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, los ultrajes fueron denunciados a mediados del año pasado por la madre de la niña. Según se indicó, se trató de un abuso sexual intrafamiliar. Desde entonces se encuentra privado de la libertad en el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.
El acusado decidió confesar. Admitió los hechos y pidió perdón. Por la confesión, el fiscal de Cámara decidió mantener la acusación en su contra. A la vez, pidió una condena de cinco años de prisión. La asesora de Menores adhirió a su planteo. Mientras que la defensora Paschetta, ante la confesión de sus asistido, solicitó la pena mínima prevista, cuatro años de prisión.
Tras los alegatos, el Tribunal hizo lectura del veredicto. Hallaron culpable al acusado por los delitos por los que venía incriminado y lo condenaron a cinco años prisión. Luego, el ahora penado fue trasladado al Servicio Penitenciario Provincial para continuar cumpliendo su condena.
Puertas adentro
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares. Padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.
Además de vulnerar a chicos y chicas, el ASI rompe a las familias. Por ello el silencio siempre juega en contra. Los especialistas advierten que, en ocasiones, “el costo de decir puede ser más elevado que el costo de callar”. “Por lo general, el abuso sexual es mayormente intrafamiliar, por lo cual hay otros intereses creados. A veces lo económico también es un punto donde, metafóricamente, se sacrificaría a ese miembro, supuesta víctima del delito de abuso, para evitar que ese dador económico y supuesto abusador, como podría ser un padre, vaya a la cárcel y, por lo tanto, el resto de la familia se quede sin el sostén económico. Es un ejemplo, no digo que pase en todos los casos”, advirtieron.
La Línea 102 de Asistencia a Niños y Niñas es un canal para denunciar este tipo de hechos. Funciona las 24 horas, todos los días. n