Con la eliminación de las disposiciones que afectaban las cajas sindicales, el oficialismo consiguió la media sanción en el Senado de la Reforma Laboral con 42 votos a favor y 30 rechazos.
Se mantiene el descuento compulsivo de la cuota sindical, entre otras cosas. Lucía Corpacci y Guillermo Andrada votaron en contra. Flavio Fama, a favor.
Con la eliminación de las disposiciones que afectaban las cajas sindicales, el oficialismo consiguió la media sanción en el Senado de la Reforma Laboral con 42 votos a favor y 30 rechazos.
Tras el acuerdo alcanzado con los bloques aliados y los gobernadores para quitar el artículo que rebajaba el Impuesto a las Ganancias para las grandes y medianas empresas, que tenía un impacto de más de 2 billones de pesos en la coparticipación de las provincias, el Gobierno volvió a ceder al reclamo de la CGT.
Ya habían decidido mantener las "cajas sindicales", pero tras varias horas de versiones cruzadas, se confirmó que el oficialismo validaría en el recinto la postura que figura en el dictamen de mayoría: el descuento compulsivo de las cuotas sindicales continuará, descartando la cláusula que fijaba su caída automática a los dos años, y las empresas seguirán siendo sus agentes de retención.
Era la disposición que más inquietaba al sindicalismo, que consiguió retener otras prerrogativas que se restringían o eliminaban en el proyecto original.
La definición implicó un nuevo gesto de la Casa Rosada hacia sindicatos y entidades empresarias, en medio de un clima de nerviosismo entre los sectores dialoguistas que reclamaban un trato equilibrado.
La hermana del Presidente y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni y el ministro del interior, Diego Santilli, estuvieron presentes en el desenlace de la martónica sesión.
Integrantes de bloques diferentes, pero dentro del interbloque peronista, los catamarqueños Lucía Corpacci y Guillermo Andrada votaron en contra de la propuesta libertaria. El radical Flavio Fama, en cambio, la respaldó.
La posición del bloque "Convicción Federal", del que forma parte Andrada, fue planteada por su presidente, Fernando Salino, que se sumó a las críticas por las modificaciones de último minuto realizadas en el proyecto.
“No se puede tratar cualquier cosa”, recriminó sobre los cambios al anticipar el voto en contra de la bancada.
Corpacci, miembro del bloque kirchnerista comandado por José Mayans, fue una de las oradoras de la jornada y cuestionó tajantemente el proyecto y su trámite parlamentario.
"Esta mañana, a las 8 de la mañana, recibimos lo que se supone es la versión definitiva con la modificación de 50 artículos. O sea el 25% del proyecto de ley fue modificado sin discusión y nos fue notificado esta mañana", apuntó.
"Este proyecto de ley pierde toda visión del hombre como sujeto de derecho y a quien se le debe reconocer el derecho esencial del trabajo y de la dignidad que ese trabajo genera. Este proyecto de ley considera al trabajo como una mercancía. No es una mercancía; no es algo que se puede vender. El trabajador no vende su trabajo; vive de su trabajo. No es algo que tenga para vender, como sí tiene el empresario. Sin embargo, este proyecto lo deja absolutamente desprotegido", recriminó la exgobernadora.
"Decir ‘modernización laboral’ sería ir hacia donde va el mundo, con jornadas laborales reducidas, más reconocimiento de derechos, los derechos cuando nace un niño en la familia, las licencias compartidas. Pero no, acá vamos para atrás, quitamos todos los derechos", lamentó.
Uno de los argumentos centrales para sostener el descuento compulsivo de las cuotas sindicales fue la situación de los gremios más pequeños.
Legisladores admitieron que, de haberse eliminado los aportes en el corto plazo, muchas organizaciones habrían quedado al borde de la desaparición. “La caída en dos años los dejaba sin posibilidad de subsistir”, explicaron.
La versión previa del proyecto fijaba que los aportes destinados a cámaras empresariales no podían superar el 0,5% de las remuneraciones de los trabajadores, mientras que los correspondientes a asociaciones sindicales tenían un tope del 2%, tanto para afiliados como no afiliados. Además, se establecía que a partir del 1 de enero de 2028 esos aportes patronales pasarían a ser estrictamente voluntarios.