Con nueva defensa, Sergio Coria busca revocar su condena por abuso sexual
El empresario gastronómico Sergio Coria, recientemente condenado a cinco años de prisión, presentó un recurso de casación. El penado cuenta con nuevo patrocinio. El abogado del foro local Luciano Rojas y su colega Manuel Calderón asisten a Coria en la defensa. La Sala Penal de la Corte de Justicia de Catamarca deberá resolver el planteo.
El pasado 5 de marzo, el juez Correccional de Tercera Nominación, Javier Herrera, declaró culpable a Coria en cinco hechos de “abuso sexual simple”. Además, resolvió que mantiene la libertad hasta tanto la sentencia quede firme.
La denuncia se realizó en diciembre de 2020. La víctima, una joven de 20 años, era empleada de Coria, un empresario gastronómico. Desde un primer momento, la causa comenzó a ser investigada por la Fiscalía de Instrucción de Octava Nominación. De acuerdo con la denuncia, los ultrajes sucedieron durante su horario laboral. La joven comenzó a sufrir el hostigamiento del empresario, quien posteriormente la abusó sexualmente. En octubre de 2021, se le fijaron restricciones al acusado.
En febrero de 2023, la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos no hizo lugar al planteo de la defensa. De este modo, confirmó la resolución oportunamente dictada por el juez de Control de Garantías de Cuarta Nominación, Marcelo Sago, y el expediente recaló en la Fiscalía de Instrucción de Octava Nominación. Un mes después, el fiscal indagó a Coria. El acusado se mantuvo en silencio.
En abril del año pasado, el juez Sago había rechazado unos planteos presentados por la defensa. El magistrado tampoco hizo lugar a la oposición de citación a juicio. La defensa insistió una vez más y presentó un recurso ante el Tribunal de Alzada. La apelación fue rechazada y se confirmó la elevación a juicio.
La denunciante declaró en la primera jornada. También respondió preguntas de las partes. Su relato fue coherente y se mantuvo durante el paso del tiempo y las distintas instancias que atravesó la causa. Coria se mantuvo en silencio durante las primeras jornadas. Una vez finalizada la ronda de testigos pidió declarar. Desde el banquillo de los acusados contó su versión y negó los hechos que se le reprochaban. Tampoco respondió preguntas.
“Llama poderosamente la atención que Coria no señale un solo testigo que adune esa relación de coqueteo y amenazas, un amigo a quien se lo haya contado. También me llama la atención que, con todos los problemas de desempeño laboral que supuestamente tenía la denunciante, sumado a las supuestas amenazas, ella no haya sido despedida de inmediato por Coria, quien, en esta relación asimétrica de jefe-empleada era el que detentaba el poder”, consideró.
Según los fundamentos de la condena, el acusado se valió de esta situación laboral para consumar los ultrajes. “Me encuentro frente a cinco hechos delictivos de una especial gravedad, derivada de la condición de la víctima, empleada dependiente del local comercial cuyo copropietario y encargado era Sergio Eduardo Coria. Todas las agresiones sexuales son en su esencia graves y habilitan una mayor intensidad punitiva. La particularidad de estos casos está dada porque Coria abusó de su condición de jefe-empleador para generar o aprovechar los momentos en que cometió cada uno de los actos, valiéndose de la asimetría de esa relación laboral es que comenzó con un sigiloso acoso a espaldas de la mayoría de los empleados, incrementando su intensidad, pasando al acometimiento sexual. De esta manera, además de violentar el derecho de la víctima a una vida sin violencia, incumplió con su obligación de resguardar a sus dependientes pues, lejos de crear condiciones laborales dignas para la joven, la cosificó al punto de abusarla sexualmente. Se trata de cinco hechos de violencia sexual cometidos en el ámbito laboral, en el lugar y durante el horario de trabajo, que no solo involucran la violación de normas penales, sino la conculcación de derechos y obligaciones de índole laboral”, sostuvo.