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Editorial

Como sujetos de derecho y no como amenaza

15 de abril de 2026 - 01:35

La construcción de la opinión pública en la Argentina parece estar condicionada por la negatividad cuando se trata de mirar a los sectores más jóvenes. Un reciente informe elaborado por UNICEF y el Observatorio de Televisión de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral analiza cómo la televisión nacional retrata a los chicos. Las conclusiones son preocupantes: la pantalla chica no solo ignora mayoritariamente a las infancias, sino que, cuando las muestra, lo hace bajo el prisma del conflicto y la criminalidad.

El estudio, que analizó un universo de 10.963 noticias, revela una invisibilidad estadística alarmante. Apenas el 9,34% de las piezas informativas abordaron temas vinculados a niñas, niños y adolescentes (NNyA). Sin embargo, lo más grave no es la ausencia, sino el sesgo de las apariciones, ya que en las noticias donde figuran menores de edad, los temas predominantes son los policiales y de inseguridad (38,77%) y las distintas formas de violencia (20,55%).

Al vincular sistemáticamente a los chicos con el delito, los medios refuerzan una percepción social que los estigmatiza. Esta construcción de “peligrosidad infantil” termina por abonar el terreno para iniciativas políticas regresivas, como la baja en la edad de imputabilidad, recientemente convertida en ley, que suelen alimentarse más del clamor mediático que de datos reales sobre la incidencia criminal de los menores.

La construcción de “peligrosidad infantil” termina por abonar el terreno para iniciativas políticas regresivas, como la baja en la edad de imputabilidad La construcción de “peligrosidad infantil” termina por abonar el terreno para iniciativas políticas regresivas, como la baja en la edad de imputabilidad

Como bien señala el trabajo de la Universidad Austral y UNICEF, “el uso de términos estigmatizantes en las coberturas mediáticas tiene efectos directos en la construcción social de las infancias y adolescencias. Estas denominaciones refuerzan prejuicios, consolidan miradas discriminatorias y afectan el ejercicio pleno de derechos. Evitar este tipo de expresiones constituye una responsabilidad ética del periodismo”.

Mientras las noticias de índole policial o judicial dominan la agenda de este segmento etario, las facetas virtuosas de las nuevas generaciones quedan relegadas. La participación de los chicos en áreas fundamentales como salud, educación, cultura o derechos humanos está, por el contrario, sub-representada. Esta asimetría informativa invisibiliza a miles de jóvenes que cumplen funciones ejemplificantes en sus comunidades, ofreciendo a cambio un retrato deformado que solo los expone como víctimas o victimarios. La exhibición sesgada contribuye a profundizar estereotipos y refuerza miradas punitivas.

En definitiva, la representación distorsionada de los chicos en las pantallas habilita conclusiones equivocadas. Se termina por percibir a la infancia y la adolescencia como “un problema” a resolver y no como una etapa de la vida que debe ser protegida y potenciada. De modo que resulta urgente la construcción de un modelo de narrativa en los medios de comunicación, sobre todo la televisión, donde niñas, niños y adolescentes aparezcan no como amenaza, sino como sujetos de derecho.

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