En la ausencia de 16 diputados dialoguistas al momento de votar la media sanción de la movilidad previsional se cifra el mensaje de la casta a Javier Milei. De haber estado en sus bancas, la heterogénea alianza que sellaron kirchneristas, radicales y federales no hubiera podido alcanzar las dos terceras partes de los votos y a la gestión libertaria le quedaría todavía algún margen para continuar disimulando su precariedad con las rabietas que su líder regala a las tribunas de acólitos.
De esas ausencias, la mitad provinieron del PRO que responde a la rienda de Mauricio Macri. Entre ellas, la más significativa fue la de María Eugenia Vidal, quien durante el debate había argumentado a favor de la posición oficialista.
Una casualidad es inverosímil: Macri decidió enviar a la Casa Rosada un mensaje cifrado adjunto al que mandó la mayoría calificada del cuerpo.
El ajuste de las jubilaciones por inflación y el bono del 8% para compensar el hueco que dejó la fórmula decretada por Milei obtuvo media sanción con 160 votos sobre 240 legisladores presentes: dos tercios exactos. Para lograr esa mayoría con los 257 miembros que configuran la totalidad del cuerpo se necesitan 171, 11 brazos adicionales que serían llegado el caso, claves para que prospere o, más importante, hacer que naufrague, el veto anunciado por Milei.
Esta aritmética se proyecta hacia otros anatemas para el credo fiscalista que están en gateras, como la reposición del Fondo de Incentivo Docente y el financiamiento a las universidades.
Conviene además recordar lo que en su momento consignó el politólogo Andrés Malamud: “Los presidentes sin el tercio de las dos Cámaras no tienen escudo para evitar el juicio político”.
“Hasta el pelo más delgao…”
El problema no es fiscal, sino estrictamente político e institucional.
Al defender el acuerdo con el kirchnerismo de los brulotes de Milei y sus usinas, el diputado Miguel Pichetto convocó a “desdramatizar” y recordó los servicios que la oposición dialoguista prestó a lo largo de los seis meses que lleva el experimento libertario.
“Cuando el Senado derogó el DNU, hemos sido los sectores razonables y responsables con la política institucional y con el Gobierno los que impedimos que se trate en Diputados para derogarlo. Lo hicimos porque dejábamos al Gobierno sin normas, descalzado totalmente. Y hemos votado la Ley Bases y el acuerdo fiscal para ayudar. Nos siguen agrediendo estúpidamente. No lo entiendo”, señaló.
“Estamos ahora en esta larga espera del Senado, que algún día tratará la ley (Bases). Cuando el Senado la trate, va a volver a Diputados y nos vamos a tener que volver a ver las caras con el Gobierno. Ni la agresión ni la acusación estúpida construyen consensos”, advirtió.
Otras facciones menores aprovecharon la ventana jubilatoria para hacerse notar con la ausencia. Los tres diputados que responden al gobernador tucumano Osvaldo Jaldo no estuvieron. Tampoco los libertarios Eduardo Falcone, Carolina Píparo y Oscar Zago, titular del MID defenestrado de la menesterosa bancada oficialista tras haber sido su presidente por divergencias con el karimenemismo.
Con diferentes entonaciones, cada cual con su instrumento, el fragmentado universo de la oposición amigable afinó para recordarle a Milei la importancia de construir una representación parlamentaria consistente que le permita estabilizar la gestión. El eco de los mercados fue acorde.
Aunque Milei es afecto a la narrativa bíblica, la misiva se redactó en estilo gauchesco, con el Martín Fierro: “Más quien manda los pesares// manda también el consuelo.//La luz que baja del cielo// alumbra al más encumbrao// y hasta el pelo más delgao// hace su sombra en el suelo”.
De la casta a Las Fuerzas del Cielo, atentamente.
La propia torpeza
La sutil sofisticación del juego legislativo engranó con la incompetencia a cielo abierto del escándalo en el Ministerio de Capital Humano para perfeccionar una imagen paupérrima del Gobierno. Del Martín Fierro al árido terreno del derecho: nadie puede alegar en su defensa su propia torpeza.
Al acopio de 5 toneladas de alimentos sin programa de distribución mientras la pobreza y la indigencia escalan, se superpusieron denuncias de corrupción y una red de intrigas intestinas adobadas con la utilización de pandillas de espionaje. Un combo de mala Praxis e insolvencia moral de muy ardua justificación.
La endeblez de las bases de sustentación libertarias quedó en evidencia. Milei se vio obligado a poner el cuerpo personalmente para sostener a la ministra Sandra Pettovello, más devaluada que peso en diciembre.
Las Fuerzas del Cielo tuvieron que exponer a desgaste su único activo en el terreno político, que es el estrafalario carisma de su líder y profeta.
La escasez de insumos para apuntalar a Milei en las turbulencias se hizo más ostensible con la irrupción de Leila Gianni, subsecretaria de Legales de Capital Humano que conjuga unos jóvenes 39 años con una trayectoria presupuestívora tan notable como sinuosa.
De cantar loas encendidas a Cristina Kirchner y Sergio Massa en noviembre pasó sin escalas al credo libertario, que cultiva con típico fervor de conversa. Una prueba de la eficacia que pueden alcanzar los catecismos financiados con fondos públicos.
La Justicia le rechazó a Gianni una denuncia por supuestas malversaciones con recursos para medicamentos oncológicos por inconsistencias que serían humillantes para cualquier profesional del derecho. Esta mácula curricular tan reciente no fue óbice para que asumiera el rol protagónico en la defensa de Pettovello. Se ve que no hay disponible nada mejor.
El predicador muleto
Diputados arrebatando la iniciativa política al Gobierno, déficits de gestión grotescos expuestos a partir de una denuncia del dirigente social Juan Grabois, blanco dilecto de los agravios a la bartola libertarios.
Los perjuicios a la confianza en las posibilidades de éxito del Gobierno fueron graves y no hubo un solo gesto que sugiera intenciones de revertir el aislamiento, como no sean trascendidos de conversaciones con el flamante Jefe de Gabinete Guillermo Francos, estoico miembro de un equipo saturado de personalidades extravagantes.
La disertación del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo en la apertura del Latam Economic Forum 2024 verificó la fragilidad. “No los vamos a defraudar”, prometió, menemista, tras implorar a los empresarios que apuesten al programa libertario algo más que aplausos.
“Lo que ustedes como ciudadanos y empresarios pueden aportar es un montón. Tenemos que recuperar el orgullo de ser argentinos, sepan que pueden contar con nosotros y sepan que contamos con ustedes para lograrlo”, dijo.
La misma rogativa de Milei en los foros de Llao Llao y el Milken Institute, idéntica apelación a la mística.
La fe se tambalea, Milei necesita respaldo. Con el Congreso reticente y Capital Humano en la hoguera, “Toto” Caputo asume el rol de predicador muleto.