jueves 11 de julio de 2024
Cara y Cruz

"Capitis diminutio" turística

El alto costo de los vuelos de Aerolíneas Argentinas desde Aeroparque al Aeropuerto Felipe Varela es una desventaja comparativa estructural importante para Catamarca en el terreno turístico.

Para acceder a precios medianamente razonables, el interesado en viajar a Catamarca debe programar su periplo con varios meses de anticipación, pero ni aún así desaparece la disparidad, ya que el precio hacia otros destinos se reduce también en tal caso.

Esta “capitis diminutio” turística se agrava en tiempos de crisis como los que la Argentina viene transitando desde hace dos décadas, en lo que economizar resulta más prioritario que nunca. Catamarca pierde atractivo frente a otros destinos de las región, para colmo afianzados desde hace mucho tiempo, que a su vez se potencian como punto de asiento y “base” preferencial para el turismo, con el efecto multiplicador económico que esto implica en actividades como la gastronomía, la hotelería y el comercio en general.

Atenuar la asimetría debería ser, de tal modo, una política central para el desarrollo turístico.

En la edición de ayer de este diario se publicó la comparación con Tucumán. En el mismo período, 16-20 de julio, un vuelo de ida y vuelta por Aerolíneas desde Aeroparque a Catamarca cuesta $429.085 por pasajero, mientras que a Tucumán se reduce a $231.659.

Casi $200 mil más, una diferencia del 85% que los turistas atentos a los costos acaso prefieran gastar en otra cosa, en caso de contar con ellos, y que se multiplica al viajar en pareja o en grupo, cuando se diseñan presupuestos colectivos.

En tren de conjeturas, no conviene subestimar la gravitación de los negocios que pueden montarse en Tucumán u otras provincias en base a esta disparidad, como por ejemplo serían los traslados por tierra desde esa ciudad a Catamarca o la inclusión de destinos catamarqueños en paquetes diseñados en Tucumán, donde quedaría la “crema” de las operaciones.

Otra arista que podría analizarse en detalle es lo que ocurre en temporadas como la de la Fiesta del Poncho, cuando las frecuencias, según se promocionan desde el Gobierno, se aumentan. ¿Irá mucha gente a Tucumán para después trasladarse a Catamarca? Para alguna noche que esté un número particularmente taquillero, por caso.

Si se adopta una perspectiva integral, es alto el potencial de desarrollo anulado por el costo de los vuelos de la “línea de bandera”, agravado por la ausencia de líneas “low cost”, que en Tucumán sí hay. Si se considera el factor “low cost”, el margen en la provincia vecina para negocios basados en la diferencia de precios es todavía mayor.

En la página 14 de la edición de hoy se publican declaraciones del presidente de la Asociación de Viajes y Turismo de Catamarca, Cristian Fernández, quien considera que la cantidad de viajes de Buenos Aires a Catamarca, y viceversa, amerita contar con más vuelos, situación que se ve reflejada en el tamaño de los aviones, que tienen mayor capacidad que años anteriores.

Hay, entonces, espacio para gestionar un mejoramiento de las condiciones objetivas y el posicionamiento de Catamarca como destino turístico.n

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