miércoles 1 de abril de 2026
El Mirador Político

Blindajes contra el aquelarre

Contra las lecturas que lo condenan como un gesto de subordinación, el encuentro de cuatro gobernadores del Noroeste con el presidente Javier Milei puede interpretarse en el contexto de la adaptación de los actores políticos al trauma que significó el triunfo del libertario.

Los resultados de noviembre expresaron en el formato definitivo de las cifras un derrumbe que había ofrecido evidencias de su profundidad a lo largo de todo el proceso electoral.

Que la mayoría de los gobernadores desacoplara sus comicios provinciales de los nacionales marcaba la declinación de un orden capaz de enfilarlos en una estrategia común. Los caudillos sustrajeron sus jefaturas territoriales de la contienda nacional

El alcance de este indicio, que asomaba principalmente en el peronismo, terminó de configurarse después de la primera vuelta, cuando Mauricio Macri pactó con Milei y dinamitó Juntos por el Cambio.

De la desarticulación del peronismo kirchnerista y Juntos por el Cambio emergió un Milei condicionado por su exigüidad institucional. El 56% con que se impuso a Sergio Massa en el balotaje era y es todavía un espejismo.

El diseño de una arquitectura adecuada a la magnitud de la crisis argentina demandaba encadenar en el análisis los veredictos de las primarias y la primera vuelta. Mirar, como se ha puesto de moda decir, toda la película en lugar de detenerse en una fotografía engañosamente final.

La llegada de Milei a la Presidencia era solo un episodio más de la prolongada degradación, insuficiente para revertirla. El Jefe de Estado había conseguido conectar con una sociedad deprimida por los fracasos, pero encarnaba un poder frágil y vulnerable. No obstante, era beneficiario de un gran activo: el desconcierto de sus antagonistas.

Las primarias habían arrojado un electorado dividido en tercios que se reiteró en octubre. En los seis meses que lleva la gestión libertaria, tal fragmentación se acentuó. Solo Milei retiene su parte. El kirchnerismo y el macrismo estallaron en internas de pronóstico reservado.

En esta escena de libanización política se inscribe el movimiento de los gobernadores de Catamarca, Salta, Jujuy y Tucumán, Raúl Jalil, Gustavo Sáenz, Carlos Sadir y Osvaldo Jaldo, asociados por la razón presupuestaria que los induce a la reposición del Impuesto a las Ganancias y la reactivación de los giros del Tesoro nacional y, salvo el tucumano, la minería que podría cobrar mayor impulso con el RIGI.

Las alternativas a estos poderosos aglutinantes no existen porque las coordenadas del peronismo k y el macrismo aceleraron su descomposición y sus posibilidades de reconstituirse son inciertas.

Nitroglicerina en la metrópoli

Tal vez convenga atemperar el dramatismo e invertir la perspectiva de análisis. El impacto erosivo del fenómeno Milei es particularmente virulento en el área metropolitana, que es el punto de referencia tradicional para dictaminar e impugnar “subordinaciones”.

¿Qué liderazgo está en condiciones de reclamar acatamientos de orden nacional en esa región?

Está sumida en una volatilidad nitroglicerínica que contrasta con la estabilidad de los liderazgos provinciales, sean sobrevivientes o emergentes del tsunami libertario.

La interna en la provincia de Buenos Aires entre quienes sostienen al gobernador Axel Kicillof y La Cámpora que promueve a Máximo Kirchner adquiere características cada vez más agresivas. La herencia de Cristina Kirchner se disputa a rajacincha y divide a los intendentes.

La intendenta de Quilmes Mayra Mendoza, camporista, tildó de “cagón” a su colega de Avellaneda Jorge Ferraresi, quien le había hecho un acto favorable a Kicillof en su distrito sin permiso.

Ferraresi le respondió con ácido en Lanús.

"Estamos buscando que haya consecuencias. Desde el año 2009 al año 2023, de ocho elecciones perdimos seis. Si no somos capaces de analizar por qué perdemos elecciones es muy difícil construir un triunfo electoral", señaló.

Ponzoñoso, recordó que La Cámpora estimulaba la candidatura a gobernador del “yatchman” sibarita Martín Insaurralde contra Kicillof, a quien pretendían sacrificar en la carrera presidencial.

También se refirió a los enfrentamientos intestinos que minaron la gestión de Alberto Fernández, “con sectores que estaban en contra del gobierno, pero manejaban todas las cajas más importantes”.

Orden interior

En contraposición a la inercia metropolitana hacia la fractura, las provincias comienzan a confluir en regiones para robustecerse como interlocutoras de un esquema libertario carente de terminales en el interior.

Antes del “Pacto de Güemes”, documento declamativo pergeñado en Salta que reclama a la Nación una mirada federal, los mandatarios de la Mesa del Litio -Jalil, Sáenz y Sadir- se habían desmarcado de las instrucciones kirchneristas y avalado en bloque el RIGI. Luego se conformó la Mesa del Cobre, que sumó a San Juan y Mendoza, en un acto del que participó como invitado el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y que también expresó su respaldo al controvertido régimen.

¿Bajo qué razón política debería desistirse de estos avances hacia la consistencia para adoptar directivas de la estragada dirigencia metropolitana?

Es un interrogante al que suelen oponérsele planteos de orden ideológico que omiten un detalle medular: el impacto negativo que tienen en las finanzas provinciales el repliegue de inversiones, la caída de la recaudación, la interrupción de partidas nacionales discrecionales y la clausura del mercado financiero a tasas razonables.

Las objeciones a los gobiernos locales provienen de esquemas que se financian con recursos públicos. Es legítimo preguntarse cuántos puntos índice, cargos y cajas están dispuestos a resignar para sostener sus principios. Porque una guerra implica economía de guerra.

Esto no significa renunciar a convicciones ni entregarse a nadie, sino considerar las condiciones en que se libran los litigios.

Es adecuada una cita de Perón, un pragmático que tiene frases para todo: “No pensamos que las doctrinas sean permanentes, porque lo único permanente es la evolución y las doctrinas no son otra cosa que una montura que creamos para cabalgar la evolución”.

La Argentina transita un tiempo de aperos ladeados y monturas pendientes.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar