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Cara y Cruz

Angustias libertarias

14 de julio de 2026 - 23:08

Los cambios estratégicos introducidos por la conducción nacional para procurar la reelección de Javier Milei el año que viene plantean dilemas de ardua resolución para los propietarios de la franquicia libertaria local, que hace tres años consiguieron desplazar al radicalismo como pivote de los armados opositores catamarqueños.

Esta flamante posición, que atrajo a varios sectores con expectativas de aprovechar el respaldo de la Casa Rosada para enfrentar al Gobierno de la Provincia, comienza a verse amenazada por una especie de “paz libertaria” en ciernes, que consiste básicamente en un pacto de no agresión para disociar los escenarios electorales nacionales y provinciales.

Las tratativas son incipientes, lo que puede verse por ahora son tanteos y fintas por el o los formatos que adoptaría el acuerdo, pero la impresión que angustia a los caciques catamarqueños de La Libertad Avanza es que el Gobierno nacional parece dispuesto a sacrificar sus formaciones provinciales si así pavimenta un segundo mandato del líder. Las operaciones en tal sentido se precipitaron tras la salida de Manuel Adorni y el acceso de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete.

No son juegos novedosos. El peronismo de Catamarca padeció la desconexión con el poder nacional durante dos décadas, por las buenas relaciones que el FCS comandado por el radicalismo supo estrechar sucesivamente con Carlos Menem y los Kirchner.

La diferencia es que el que el peronismo contó para navegar en aquellos ingratos tiempos con el auxilio de liderazgos locales fuertes, como los de Ramón Saadi y Luis Barrionuevo. Los libertarios carecen de algo por el estilo, siquiera embrionario. Todo su capital se circunscribe al vínculo con Milei, que es además lo único que tienen para ofrecer a sus aliados. Basta que la Casa Rosada decida mostrarse prescindente de los litigios provinciales para que las alianzas electorales con ellos pierdan gran parte del encanto para dirigentes como los radicales “peluca” Francisco Monti o Tiago Puente.

Para colmo les apareció Javier Galán, al que más de uno comienza a mirar con cariño para aprovecharle la celebridad, si bien con cautela por las derivaciones que podrían tener las causas judiciales que lo comprometen. Consciente de la complejidad de su situación, el diputado promete el oro y el moro para inducir respaldos tan contundentes y audaces como los del exdiputado Hugo “Grillo” Ávila, pero hasta ahora son pocos los dispuestos a apostar tan a fondo.

Otro ingrediente a considerar es que los jefes de La Libertad Avanza no se han caracterizado por ser generosos con sus aliados.

Al propio Galán lo expulsaron sin demasiados miramientos antes de la elección de 2023, luego al candidato a gobernador de ese entonces, José Jalil Colomé, y también irradiaron al MID que preside el diputado Fernando Baigorrí, que sirvió de plataforma para Galán y se enfila con la vicepresidenta Victoria Villarruel. El año pasado, pagaron el respaldo del exdiputado nacional Francisco Monti con un humillante tercer lugar en la lista de diputados provinciales y a Tiago Puente con casilleros aún más rezagados. Ambos tienden puentes con Patricia Bullrich, que por otro lado opera para quedarse con el sello del PRO local a través del exdiputado Carlos Molina.

Goles son amores y París bien vale una banca, los despreciados no van a desmarcarse en lo inmediato, pero ha de convenirse que las soberbias credenciales de los libertarios no son las mejores para pretender seguir manteniendo la centralidad si Milei finalmente decide hacerse el sota. Como hizo Menem después de la Intervención Federal de 1991 y hasta 1999, sin necesidad de alianzas electorales formales con el FCS. A la historia, decía Borges, le gustan las simetrías: ahora son los sobrinos de Carlos Saúl los que tienen la manija, vía la “hermanísima” Karina.

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