“Nunca imaginé todo esto. Quiero pedir perdón de todo corazón a su hijo y a su familia. Me pongo en su lugar; es algo horrible. Nunca imaginé pasar por esto. Me considero una muy buena persona. Siempre estuve preguntando cómo estaba Ricardo, con la expectativa de que mejorara. Quería que Ricardo se mejore; pedí innumerables veces a la Virgen del Valle que se recupere. Nunca tuve intención de querer golpearlo o de que él caiga así. Muchas veces pedí, hablándole al cielo o una estrella, perdón y que descanse en paz. Es una desgracia”, fueron las últimas palabras de Tomás Caniza. El joven llegó a la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación imputado por el delito de “lesiones gravísimas”. En octubre de 2021 coincidió con Ricardo Vega en un salón de fiestas de Sumalao, Valle Viejo. Al cierre del festejo hubo una gresca. Caniza le propinó un golpe que lo tiró al suelo. Como consecuencia de la caída, Vega sufrió varias y graves secuelas: quedó en estado vegetativo. Finalmente falleció cinco meses después por una infección generalizada.
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"Actuó sobre seguro, sin riesgo sobre su persona y traicioneramente"
Ayer fue la última jornada de debate. Hubo alegatos y se hizo la lectura del veredicto. El Tribunal estuvo integrado por los jueces Fernando Esteban, Mauricio Navarro Foressi y Rodrigo Morabito. El Ministerio Público Fiscal fue representado por el fiscal Alejandro Dalla Lasta Baroni, quien estuvo acompañado por los abogados de la querella Sebastián Ibáñez y Bruno Jerez. La defensa fue ejercida por el abogado del foro local Fernando Contreras Del Pino.
El fiscal de Cámara, al inicio de su alegato, adelantó que iba a mantener la acusación contra Caniza. De acuerdo con su análisis con base a testimonios y pruebas, “no hay controversia: el acusado golpeó a Vega. El mismo acusado reconoció que le propinó una cachetada”.
En el marco de la discusión hubo una intención para el golpe, consideró. Los testigos sindicaron a Caniza como el responsable del golpe contra Vega. A la vez, resaltó la declaración del médico que intervino. Ese golpe le provocó un daño encefálico. Debido al sangrado interno que se le produjo, se le realizó una craneotomía. Con esa práctica, “se procede en casos muy graves para descomprimir el cerebro”, explicó.
El fiscal Dalla Lasta aclaró que Vega falleció por una sepsis generalizada. El golpe le dejó como saldo una calidad de vida deficiente, en estado vegetativo, insistió. “No iba a vivir por sí mismo. Era una vida sostenida por distintos aparatos por el daño corporal irreversible”, precisó. En este sentido, destacó la definición de “salud” de la Real Academia Española (RAE). Se entiende por “enfermedad” a “la alteración de la salud”.
También hizo mención a un video sobre la gresca que se había viralizado. El fiscal señaló que por el golpe recibido, la cabeza de Vega “fue hacia atrás. Vega cae y no alcanza a poner las manos”.
El representante del Ministerio Público Fiscal puso atención a lo oportunamente declarado por el imputado. Caniza aseguró que no vio a quién había golpeado y que solo atinó a decir “no pegués” y dio una cachetada. “Anteriormente había visto quién pegaba a su amigo pero no vio a quién pegó porque no tenía los anteojos puestos. No hay duda para la Fiscalía de que fue un golpe violento. Vega no pudo defenderse. Caniza actuó sobre seguro, sin riesgo a su persona, traicioneramente. No hay imprudencia; hay una intención clara de dañar y de producir lesiones”, consideró.
El fiscal de Cámara mantuvo la acusación contra Caniza. A la vez, pidió una pena de seis años de prisión.
A su turno, la querella adhirió con la Fiscalía, con relación a la imputación, no así con el monto de la pena. Los querellantes pidieron una pena de ocho años de prisión. A su criterio, hubo una actividad dolosa. Según indicó la querella, Caniza tiene antecedentes de peleas callejeras y de una riña en Belén.
En tanto que la defensa disintió con el Ministerio Público Fiscal y con la querella. Solicitó un cambio por “legítima defensa” o “exceso en la legítima defensa” y la absolución lisa y llana por “lesiones gravísimas”. “La causa está plaga de irregularidades. Todos acusan a Tomy de asesino. Tomás no agredió a nadie. Acá no hay una sola víctima. También está Tomás, por los errores”, aseguró el defensor.
El representante de la defensa destacó que su asistido pidió declarar y manifestó su arrepentimiento. También remarcó que “no está acreditado el dolo directo. Hubo una agresión y una reacción. Intentó defender a su amigo, que era agredido. Hay orfandad probatoria del Ministerio Público Fiscal y la querella. No existe el dolo. No se acreditó", señaló. Por último, el abogado defensor solicitó además que se investigue a una testigo por supuesto “falso testimonio”.
Terminados los alegatos, el acusado hizo uso de su derecho a una última palabra. Luego, el Tribunal dio a conocer el veredicto. Por unanimidad, Caniza fue hallado culpable por el delito por el que llegó incriminado y, en consecuencia, condenado a la pena de cinco años de prisión. Hasta tanto la sentencia quede firme, mantendrá la libertad. Cerrado el debate, Sebastián, hijo de Ricardo Vega, se mostró emocionado pues “se hizo justicia”.
Una lesión irreversible
Ricardo Vega permaneció internado durante cinco meses en estado vegetativo.
“El golpe fue tremendo. Eso le ocasionó las lesiones gravísimas. No fue un juicio por ‘homicidio’, si bien falleció Ricardo Vega. La causa por la que falleció no fue directa por las lesiones sino por una sepsis generalizada, por haber estado internado mucho tiempo en el sanatorio. Sí tenía unas lesiones que eran irreversibles. Lo que determina la diferencia entre ‘lesiones graves’ y ‘lesiones gravísimas’ es que en estas últimas la situación de la salud es irreversible. En cambio, cuando se trata de ‘lesiones graves’, éstas pueden revertirse”, explicó el fiscal Dalla Lasta Baroni, una vez conocido el veredicto condenatorio.