El joven condenado por el caso Luz, con libertad condicional
"Actualmente posee un concepto bueno y una buena conducta"
Cumple una condena de seis años por abuso sexual. El Juzgado de Ejecución Penal Juvenil dio los fundamentos.
“En materia Penal Juvenil, tratar de hacer efectivo el encierro total que prevén para ciertos delitos normas basadas en el adultocentrismo tornarán esas consecuencias punitivas en una pena cruel, inhumana y degradante, absolutamente prohibida en nuestro régimen”, consideró el juez especializado Rodrigo Morabito. El pasado 5 de diciembre, el juez de Ejecución Penal Juvenil Morabito concedió la libertad condicional al joven condenado por el caso Luz.
El hecho por el que respondió sucedió en noviembre de 2016. El acusado, por entonces, era un adolescente de 16 años. La víctima era Luz, una chica de 13 años. En noviembre de 2021, la Cámara de Sentencia Penal Juvenil lo halló culpable por el delito de “abuso sexual con acceso carnal” y lo condenó a la pena de seis años de prisión. En el marco del principio de revisión periódica de la pena, a mediados de año el joven había solicitado la libertad condicional. En aquella oportunidad no reunía los requisitos para acceder al beneficio. Pasados unos meses, insistió y a principios de mes se concedió la audiencia oral para solicitar este beneficio. Los informes resultaron favorecedores y el magistrado resolvió conceder el beneficio. A la vez, fijó pautas de conducta.
“Como se podrá advertir, el joven fue sancionado el 3 de noviembre del año 2021 a la pena de seis años de prisión. El requisito temporal se ha cumplido el día 11 de marzo de este año en razón a que la detención del joven se materializó en los siguientes periodos de tiempo: la primera del día 18/2/2019 al 3/8/2020 y la segunda desde el 27/8/2020 hasta la actualidad”, detalló.
Es decir, el joven estuvo privado de la libertad a la espera del debate. En relación con la observancia de los reglamentos carcelarios, para Morabito, éstos deben ser flexibilizados a partir del principio de especificidad del Sistema de Justicia Juvenil. “Debo advertir que el joven, según lo informado en la respectiva audiencia, actualmente posee un concepto bueno y una conducta calificada con bueno. Evidentemente, las calificaciones señaladas habilitan la posibilidad de acceso al derecho requerido”, sostuvo.
Además, advirtió que el joven durante su privación de libertad ha realizado las tareas que se le han encomendado en el área laborterapia. Finalizó los estudios primarios y continúa en la escuela secundaria. Éstos son “serios indicadores de reinserción social”.
“Sin dudas que el joven se encuentra en el camino necesario para continuar el resto del tránsito de su sanción penal en libertad condicional. Debe residir en otra ciudad, tal como se ha propuesto, bajo el cuidado de su padre, con quien trabajará en el rubro construcción. También debe continuar con un tratamiento psicológico en el hospital local y sus estudios hasta concluir el ciclo secundario cuyas obligaciones deberán cumplirse bajo apercibimiento de revocar el derecho aquí concedido”, aclaró el juez al momento de indicar las pautas de conducta.
Consentimiento viciado
La Cámara de Sentencia Penal Juvenil que condenó a este joven estuvo integrada por los jueces Rodrigo Morabito, Luis Guillamondegui y Mauricio Navarro Foressi. “El joven durante el juicio reconoció haber tenido relaciones sexuales con ella. El hecho existió y fue cometido por el imputado aprovechándose del estado absoluto de vulnerabilidad en el que se encontraba la niña, en razón de haber ingerido gran cantidad de estupefacientes y alcohol sin posibilidad de prestar en forma libre su consentimiento para una relación sexual íntima”, se remarcó.
En este sentido, se advirtió que ella se encontraba absolutamente privada de sentido debido a que estaba drogada y había consumido alcohol en exceso en la fiesta a la que acudió. Esta circunstancia no era desconocida por el joven.
“Ese estado de intoxicación se intensificó con el consumo de alcohol, lo que la llevó a aceptar retirarse con el joven imputado, quien sabía que ella estaba drogada. A pesar del estado calamitoso de intoxicación en el que se encontraba la chica y aprovechándose de esa situación, la condujo a su domicilio para abusar sexualmente. Se aprovechó del grado de intoxicación grave en el que se encontraba la niña víctima, valiéndose de que debido a ese estado de vulnerabilidad la jovencita no podía consentir libremente el acto sexual, abusó de ella”, se indicó.
El caso Luz
El hecho sucedió en noviembre de 2016. El acusado, por entonces era un adolescente de 16 años. La víctima era Luz, una chica de 13 años.
De acuerdo con los testimonios oídos en audiencia, ambos habían estado en una fiesta. Según detallaron, en este contexto de fiesta y bajo los efectos de algunas sustancias, se produjo el ultraje.
Horas después, cuando regresó a su casa, la chica decidió poner fin a su vida.