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Espera una audiencia clave

Abogada procesada por racismo en Brasil: "Este país me odia"

22 de marzo de 2026 - 00:00

Pasaron más de dos meses desde que Agostina Páez quedó retenida en Río de Janeiro por orden de la Justicia local. Su calvario, como ella lo define, comenzó el pasado 14 de enero, cuando protagonizó una discusión con los empleados de un bar carioca. Lo que la llevó a ser acusada por injuria racial y quedar cerca de una condena a 15 años de prisión fue un video que grabó uno de los involucrados, donde se ve a la argentina hacer un gesto imitando a un mono que derivó en tres denuncias penales en su contra por discriminación.

“He reaccionado mal y estoy muy arrepentida de eso”, dijo en una entrevista con el portal Infobae, desde el departamento que alquiló en las afueras de la ciudad cuando le pusieron una tobillera electrónica y le prohibieron irse de Brasil hasta nuevo aviso.

Agostina casi no sale a la calle desde que se difundió su grabación porque aseguró que varias veces los brasileños la amenazaron con agredirla por ello. En la entrevista con este medio dijo que vive en una paranoia constante, que sale a hacer compras completamente tapada y que hasta intenta no hablar para que no la reconozcan.

“La verdad, yo la estoy pasando mal aquí. Para mí estos días son eternos y estoy viviendo un calvario hace dos meses en los que no puedo salir a ningún lado. No me relaciono con nadie”, compartió la santiagueña. El martes 24 de marzo será un día clave para su causa: se enfrentará a una audiencia donde se definirá si su expediente se eleva o no a juicio. “Mi situación judicial me preocupa mucho y el estar aquí, en este país que me odia, me preocupa y me genera mucha ansiedad”, admitió Agostina.

En total acumula tres denuncias por injuria racial realizadas por tres empleados del bar, con dos de los cuales, ella dice, no tuvo contacto. El único con el que sí discutió fue a quien le hizo el repudiable gesto que se viralizó. Dijo que la reacción fue a raíz de que el denunciante se agarró los genitales frente a ella. “Nos quisieron cobrar otra vez lo que habíamos consumido a pesar de tener los comprobantes y no nos dejaban irnos del lugar", señaló.

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