El crimen tuvo repercusión nacional con títulos rimbombantes. “Mató a su suegro, le robó, pagó un asado para sus amigos y después volvió al velorio” tituló Clarín. “Mató a su suegro y fingió que se había ido de viaje con amigos pero lo delataron las cámaras de seguridad”, publicó el sitio web de TN.
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A un año del crimen, resta determinar a quién pertenece el ADN hallado
El cuerpo sin vida de Raymundo Barrionuevo (81) fue encontrado el 16 de enero por su hijo Claudio, quien había ido a dejarle comida como lo hacía todos los días en la vivienda de avenida Misiones al 1400, en el barrio San Ramón. En la casa había sangre por todas partes. La autopsia determinó que murió por un “shock hipovolémico ocasionado por las heridas con arma blanca”. El hombre que estaba a una semana de cumplir los 82 años se defendió con su machete antes de ser asesinado brutalmente con un cuchillo de cocina que no pudo ser encontrado. Para los investigadores el móvil del crimen fue el robo. Llevaba muerto más de un día y estiman que el crimen habría ocurrido entre las 7.30 y las 8.40 del 15 de enero.
Raymundo era el único que tenía llave de la casa. Cuando su familia iba a visitarlo debía golpear las manos y esperar que él les abriera. Su hijo tuvo que saltar la reja y forzar la puerta. Otra hipótesis indicaba que ingresaron por la parte trasera de la vivienda y lo sorprendieron. Lo ultimaron con un arma blanca y tenía cortes y puntazos en la zona del cuello y el tórax.
La investigación realizada en un primer momento por el fiscal Alejandro Gober durante la feria y luego por Jonathan Felsztyna arrojó que Dardo “Peque” Condorí, un yerno de Barrionuevo, era el sospechoso del crimen. Antes había sido arrestada una decena de personas pero luego fueron liberadas por falta de pruebas. Con el avance de la pesquisa, Condorí fue imputado. Quedó comprometido por la grabación de una cámara de seguridad de un comercio en la que aparece y es reconocido, y además, por el testimonio de un amigo que contó que lo había llevado hasta las cercanías de la casa del suegro de éste, la mañana del 15 de enero. Este amigo, William Mazzucco, también contó que días antes “Peque” andaba sin dinero y que ese día del crimen, sin explicar de dónde consiguió plata, lo invitó a que fueran a Balcozna a pasar el día y comer un asado.
Felsztyna procesó con prisión preventiva a Condorí por “homicidio doblemente calificado por ensañamiento y criminis causa”.
Para la Fiscalía estaba clara la participación de “Peque”, pero el interrogante sobre si actuó solo o acompañado se reforzó luego de que conociera el informe del Laboratorio Satélite Forense que daba cuenta de que en la escena se había detectado un ADN que no se correspondía con el de Condorí.
En total fueron más de veinte muestras las que fueron enviadas al laboratorio para su examen. Una de ellas corresponde a muestras de sangre pertenecientes a Barrionuevo, en tanto que otras a saliva de Condorí, que fueron obtenidas a través de hisopados bucales.
Según las conclusiones, en cada muestra se encontró rastro genético de Barrionuevo pero el dato llamativo fue que en cuatro de ellas se detectó un perfil que es diferente al de Condorí.
Días después la fiscalía ordenó el arresto de Claudio Barrionuevo, quien encontró el cadáver, y de William Mazzucco, el amigo que llevó a Condorí hasta la casa de la víctima. El objetivo era extraer ADN para cotejarlo con el encontrado en la escena del crimen. Horas más tarde fueron liberados. Luego se conoció que el ADN de ellos no coincidía con el encontrado en la casa.
No obstante, para la familia Barrionuevo, el accionar de Mazzucco es sospechoso. “Sabe más de lo que ha dicho”, dijo oportunamente José, quien es querellante en la causa.
Por su parte, Marcos Gandini, defensor del imputado, pidió la excarcelación de su cliente pero fue rechazada por el juez Héctor Maidana, quien se refirió al informe de ADN en el que no se detecta rastro genético del imputado.
“Si bien la pericia genética concluye que las muestras extraídas de la mano izquierda y derecha de la víctima y del guante de látex secuestrado en la escena del crimen es diferente del perfil del imputado Condorí, ello no alcanza sin embargo para desvirtuar los elementos de prueba incorporados a la causa”.
Gandini apeló esta medida pero también recibió un revés de parte de la Cámara de Apelaciones. En el fallo, el camarista Edgardo Álvarez dijo que no se haya puesto el foco "a las inconsistencias que traduce el relato del por ahora testigo Claudio Barrionuevo" entre otros puntos.
Condorí sigue detenido en el penal de Miraflores a la espera del juicio.