Ilkay Gündogan, figura alemana del Manchester City, desobedeció por completo la famosa frase “los trapos sucios se lavan en casa”. Una vez consumada la derrota de su combinado frente a Japón, el autor del gol que abrió el marcador explotó contra sus compañeros.
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"Sentí que no todos querían el balón"
Tal vez pecó de enojado o no midió las consecuencias, pero Gündogan soltó una frase que hizo muchísimo ruido en el mundo del fútbol: “En el segundo tiempo sentí que no todos mis compañeros querían el balón”.
Por si fuera poco, el mediocampista dejó en claro que no le gustó para nada el funcionamiento del equipo: “Hubo un poco de falta de convicción con el balón, desde atrás. En la segunda parte confiamos demasiado en los balones largos. Y los cortos que jugamos los perdimos con demasiada facilidad”.
Sin embargo, la crítica más dura se la llevó la defensa, que sufrieron dos goles en ocho minutos: “Se lo pusimos demasiado fácil. Especialmente el segundo gol, no sé si alguna vez se marcó un gol más fácil en una Copa del Mundo, eso no debería suceder”.