El presidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, dio su versión de lo ocurrido con el entrenador de Boca Juniors, Rodolfo Arruabarrena,
en La Bombonera tras la agresión sufrida por el plantel millonario en
el partido de vuelta por los octavos de final de la Copa Libertadores de
América.
En el marco de una de los dos cenas anuales que tienen las 34
agrupaciones políticas del club, el mandamás millonario aseguró que
estaba en el palco designado por los dirigentes locales "cuando ocurrió
la agresión” y ante "el llamado de un amigo oftalmólogo” llegó la advertencia para que viera de cerca lo ocurrido.
"Estaba en el palco con los dirigentes y recibo el llamado de un
amigo oftalmólogo. El me recomendó que vaya a ver a los jugadores,
porque podía ser grave”, relató D’Onofrio, según revelaron a la agencia DyN fuentes confiables.
Ese jueves el dirigente se hizo acompañar en el camino al campo de
juego por el vicepresidente Matías Patanian y el personal de seguridad
del club, porque debía pasar por sectores donde había simpatizantes xeneizes.
Una vez en el terreno, D’Onofrio admitió que Arruabarrena y su
asistente Diego Markic le pidieron que saliera de allí porque "no tenía
nada que hacer” y que "no se le ocurra suspender el partido”.
Ante el pedido del entrenador, D’Onofrio aseguró que no conocía quien
estaba como veedor de la Conmebol y que sólo iba a ver cómo estaban sus
jugadores.
Poco después, según siguió en su alocución, Arruabarrena le insistió que se retirara con más énfasis, a lo que contestó "sin ánimo de ofender, que en todo caso iba a hablar con los dueños del circo y no con los monos”, con lo que el director técnico local se molestó.
Por otro lado, D’Onofrio reveló que no tuvo comunicación con el
presidente de Boca, Daniel Angelici, ni con ningún otro dirigente
xeneize en los días posteriores al partido.