Era considerado uno de los artistas plásticos más provocadores e importantes del mundo. El actual Papa Francisco, cuando era arzobispo, había calificado a su obra como una blasfemia.
León Ferrari falleció hoy a los 92 años tras una vida dedicada al arte. El New York Times lo había considerado uno de los cinco artistas plásticos más importantes del mundo.
Con un arte provocativo, dedicó gran parte de su obra a denunciar los abusos de poder y la intolerancia de la sociedad, lo que lo llevó a obtener diversos galardones en todo el mundo. En 2012 recibió el premio Kónex de platino en la disciplina arte conceptual. También obtuvo un Kónex diploma al mérito en 1992 y en 2002.
En 1954 realizó sus primeras esculturas mientras residía en Italia. Casi una década después comenzó a realizar dibujos abstractos e ilustrar poemas de Rafael Alberti.
Durante la última dictadura militar, se exilió en Brasil y volvió a radicarse definitivamente en la Argentina en 1991, en donde residió hasta sus últimos días. Uno de sus hijos está desaparecido.
En el año 2004, Ferrari había protagonizado una polémica con el por entonces cardenal Jorge Bergoglio, por una muestra en el Centro Cultural Recoleta que incluía algunos íconos religiosos en situaciones no convencionales. Por ejemplo, se podían encontrar figuras de santos, vírgenes y cristos dentro de licuadoras, tostadoras, sartenes y ollas.
En aquel entonces 5000 personas llegaron a movilizarse para evitar el cierre de la muestra e incluso debió intervenir un juez para garantizar la libertad de expresión.
La carta de Bergoglio
El por entonces arzobispo de Buenos Aires fue la voz de la Iglesia que se elevó contra una muestra de León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta en donde se exponían obras que combinaban símbolos religiosos con imágenes eróticas, mientras que Cristos, vírgenes y santos ardían en una representación sobre el infierno.
Desde hace algún tiempo se vienen dando en la Ciudad algunas expresiones públicas de burla y ofensas a las personas de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María; así como también a diversas manifestaciones contra los valores religiosos y morales que profesamos, había escrito Bergoglio en una carta pastoral, dirigida a los sacerdotes y difundida entre los medios.
Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el Centro Cultural Recoleta con motivo de una exposición plástica. También me apena que este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos, añadió el purpurado. Y exhortó a que frente a esta blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad, todos unidos hagamos un acto de reparación y petición de perdón el próximo 7 de diciembre, vísperas del Día de la Inmaculada Concepción. La carta se conoció el 1 de diciembre de 2004.
Ferrari respondió las críticas de Bergoglio y dijo que lo que más lamentó es que la religión castigara a los que piensan distinto. Si algo avergüenza a nuestra ciudad no es esta muestra, sino que se sostenga que hay que torturar a los otros en el infierno, dijo.
El entredicho derivó en la intervención de un juez que terminó garantizando la muestras, luego de una masiva movilización en respaldo al artista.