martes 15 de septiembre de 2026

Una cuenta pendiente

La Generación de Oro del básquetbol argentino, subcampeona del mundo en 2002 y oro olímpico en Atenas-2004, afronta en la cita planetaria de Turquía-2010 (28 agosto al 12 septiembre) la oportunidad de saldar su gran asignatura pendiente del Mundial.

En la lista de doce con la que Sergio Hernández llega al país otomano figuran aún cuatro hombres (Luis Scola, Fabricio Oberto, Leonardo Gutiérrez y Andrés Nocioni) que estuvieron en Estados Unidos-2002 y cinco -los mismos cuatro, más Carlos Delfino- campeones en Grecia.

Con aire de relevo generacional y con la importante ausencia de la estrella Emanuel Ginóbili, Argentina buscará el segundo título mundial de su historia, tras el lejano conquistado en la primera edición de 1950.

En el Mundial-2002, el equipo lanzó ya un aviso en su grupo de la primera fase, que terminó liderando gracias a un importante triunfo (87-80) sobre los anfitriones estadounidenses en Indianápolis, lo que permitió evitar a la temible Yugoslavia en cuartos. Los argentinos, dirigidos por Rubén Magnano -actual seleccionador de Brasil-, terminaron alcanzando la final tras deshacerse sucesivamente de la verdeamarela en cuartos y de Nueva Zelanda en semifinales, aunque los yugoslavos le cerraron el camino al oro en la final (84-77).

Tras el aviso de Indianápolis, los muchachos de Magnano alcanzaron la gloria en la cita olímpica de 2004. Apenas unas horas después del oro olímpico del país en fútbol, los chicos del básquet ganaron en la final a Italia (84-69), en un partido donde Scola fue la estrella, con 25 puntos.

En la cita planetaria de Japón hace cuatro años, la albiceleste cayó por apenas un punto en semifinales (75-74) ante la futura campeona, España. En los Juegos Olímpicos de Pekín, de nuevo con la Generación de Oro como columna vertebral del equipo, el equipo perdió su título, pero pudo colgarse el bronce, tras verse superado por Estados Unidos (101-81) en semifinales y ganar después a Lituania (87-75) en la final de consolación.

El objetivo argentino en Turquía-2010 será conquistar un título mundial sesenta años después, en la que puede ser la última oportunidad para una generación que dentro de cuatro años, en el Mundial de España-2014, podría haber terminado de pasar el relevo a las figuras del mañana.
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