El catamarqueño se proyecta desde Talleres de Córdoba al exterior. Con Roberto Ayala como ídolo y la selección como anhelo.
De vacaciones por su provincia natal, el ahora defensor que surgió como goleador en Los Angelitos, un equipo del barrio Acuña Isí; visitó el estudio de radio Ancasti luego de vivir un semestre agridulce, que le deparó su consolidación en la defensa del Tallarín, pero a su vez, sufrió la dura experiencia del descenso del Nacional B, al Argentino A. Fue muy difícil soportarlo, pero uno siempre trata de aprender de cada paso de la carrera, y esta situación me puso a prueba y por suerte tuve a mi familia para apoyarme y un gran grupo con el que siempre estuvimos unidos. Aparte Talleres es un clubes muy grande, y se siente más, pero no dudo que el año que viene estaremos de nuevo en lo más alto.
Con pasos efímeros por las inferiores de Estudiantes, Independiente, Villa Cubas, y San Lorenzo, Aballay emigró a los 14 años para jugar en Boca Juniors, donde logró formarse como futbolista: fue muy valioso ese año, costó por la distancia y estar lejos de la familia, pero lo hice porque sabía que todo el sacrificio era por mi futuro; al quedar libre de Boca, estuve una semana en Lanús y en ese lapso vino un ofrecimiento de Talleres y no dude, acepte porque es un grande del interior. Además, se acostumbró al puesto de defensor desde chico jugué como delantero, hasta que un entrenador me dio vuelta la cancha y me acomodé muy bien.
Con presencia en equipos grandes, los desafíos para Aballay fueron a esa medida: me subieron a Primera y, en esa semana debuté reemplazando a Federico Lussenhof, increíble contó el jugador que al poco tiempo pudo jugar en el clásico con Instituto otra gran experiencia, jugamos de visitantes en serio, con sólo hinchas de ellos en su cancha y la presión es inmensa, pero ayuda a formar la personalidad, porque un clásico es un partido único.
Al referirse a su futuro, Aballay comentó estoy cómodo en Córdoba y encariñado con Talleres, por eso a pesar de contar con una oferta para jugar en México, decidí quedarme un año más para disfrutar de este grande del interior.
Posteriormente, confesó Roberto Ayala es mi espejo futbolístico, admiró la tranquilidad con que jugaba y el salto para cabecear que tenía para finalizar, aseguró que no voy a descansar hasta cumplir mi sueño, que es vestir la camiseta de la selección Argentina, todos los días pienso en eso y entreno para lograrlo concluyó.