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Pura ilusión

Huracán se quedó con el clásico ante San Lorenzo y mantiene su sueño de conseguir el título.
15 de junio de 2009 - 00:00
Huracán se convirtió en el único escolta de Vélez y mantuvo su sueño de pelear por el título, tras imponerse 1 a 0 en el clásico ante San Lorenzo, disputado en la Bombonera, por la decimoséptima fecha del torneo Clausura.

Paolo Goltz, de cabeza, anotó el gol de la victoria a los 38 minutos del primer tiempo, resultado que le permitió al Globo quedar a un punto del Fortín.

De este modo, el equipo de Ángel Cappa mantiene viva su ilusión, ya que en la última fecha deberá visitar a Vélez.

En tanto, San Lorenzo volvió a mostrar una imagen opaca, sumó su tercera caída consecutiva y dejó pasar además la oportunidad de amargarle la fiesta a su eterno rival.

El equipo de Diego Simeone intentó hacerse dueño de las acciones en los primeros minutos, poniendo mucha gente en ataque y haciendo retroceder contra su área a Huracán.

El dominio del Ciclón duró menos de diez minutos, tiempo que necesitó Huracán para emparejar el trámite, que pasó a ser discreto, peleado en la mitad de la cancha.

Cuando no pasaba nada y el primer tiempo se moría en la intrascendencia, Matías De Federico ejecutó un córner desde la izquierda, Goltz se anticipó a la marca de Voboril y con un certero cabezazo abrió el marcador para el Globo.

El tanto le sacó la modorra al partido y comenzaron a aparecer los espacios que faltaron en el resto de la primera parte.

Así llegó la situación más clara de San Lorenzo, con Silvera aguantando la pelota en el área y lanzando un venenoso centro al punto del penal, conectado allí por Bergesio, aunque Lavandina le pegó mordido, de zurda, y desperdició la chance de anotar el empate.

El complemento siguió en el mismo tono, aunque de a poco San Lorenzo comenzó a monopolizar la pelota, mientras que Huracán se recostaba muy cerca de Gastón Monzón.

A pesar de esto, el Ciclón no lograba crear situaciones claras y todo pasaba por las pelotas paradas, tiros libres y corners ejecutados por Adrián González.

Así llegó un cabezazo de Jonathan Bottinelli, apenas desviado a los 16, cuando el zaguero central logró perder su marca y aparecer en soledad.

De allí al final, el trámite se hizo cada vez más desprolijo, con ambos equipos muy nerviosos e imprecisos, pero cuando el árbitro pitó el final, el Globo se olvidó rápidamente de esto y se dedicó a festejar una importante victoria que lo dejó en carrera para hacer realidad su sueño.
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