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La selección empieza a ilusionar de nuevo

El triunfo que la Selección argentina logró frente a Francia dejó flotando la sensación de que el equipo transita por vientos de cambio favorables y de a poco puede devolverle al público esas ganas por verlo jugar.
13 de febrero de 2009 - 00:00
La llegada de Maradona a la dirección técnica parece haberle quitado presión a los jugadores más talentosos y, a la vez, inyectado un envión anímico que caló hondo en el sentimiento del plantel.

Argentina mostró en Marsella que va logrando mayor continuidad en el buen juego.

Pero el sello de Diego se nota de manera paulatina y una clara muestra de ello es que Lionel Messi se parece más al que juega en el Barcelona que al juvenil contenido y apagado que Alfio Basile tenía en sus filas.

La pasión y emoción con la que el técnico albiceleste vive cada encuentro -para el entrenador no existen los partidos amistosos con la Selección- es importante porque la traslada a aquellos que juegan desde el arranque y mucho más a los que les toca entrar durante el encuentro.

Carlos Tevez fue un fiel exponente de esa particularidad, porque su ingreso aportó explosión en el ataque y con un contragolpe generado por él se produjo el 2-0, con una exquisita definición de Messi.

La defensa es otro punto que va encontrando solidez, porque casi sin cambios de nombre -sólo Emiliano Papa surgió entre los nuevos- encontró un correcto funcionamiento y entiende lo que pretende el DT: firmeza en el fondo y salida por los costados.

En el mediocampo se mantiene el gran desempeño de Mascherano en el aspecto defensivo, mientras Gago se muestra más decidido y como una gran rueda de auxilio para el ex River y, a la vez, se acopla muy bien a la ofensiva albiceleste.

Tal vez faltaría un poco más de proyección por las bandas, aunque es un detalle mínimo si se tiene en cuenta que las intenciones estuvieron.

La victoria con los galos fue un buen banco de prueba ante una de las potencias futbolísticas, pero faltan las exigencias de fuego de las Eliminatorias Sudamericanas competencia en la que Argentina transita por la irregularidad.

A fines de marzo se reanudará el certamen y el elenco nacional deberá responder a la expectativa de jugar frente a Venezuela como local, condición en la que viene fallando tanto en materia futbolística como en la de resultados.

Allí se verá si el equipo, ya con Maradona dirigiendo por los puntos, logra contagiar de emoción a un público que se volvió escéptico porque no está identificado con este conjunto, producto de los pobres niveles que mostró en las Eliminatorias.

También habrá que ver si la Selección se adapta bien a Riquelme o si Riquelme puede acoplarse bien al equipo, porque es sabido que Román le da una mayor pausa a la ofensiva albiceleste y eso hasta el momento le jugó en contra a un plantel que el miércoles, sin el enlace de Boca en la cancha, tuvo más dinámica de tres cuartos hacia delante.

Los cambios se van notando de a poco y la mejoría es paulatina, pero los exámenes arrancan en marzo y allí se verá si el team de Diego puede devolverle al público la alegría de verlo jugar, la misma que el astro le brindó como futbolista durante un largo tiempo.
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