jueves 30 de julio de 2026

El "Vica" no viajó por mala gestión

Aunque el Vica volvió a los entrenamientos, quedaron demasiados interrogantes sobre su ausencia en San Juan.

Revolver en el pasado -aunque sea inmediato- puede o no tener sentido, en este caso creemos que sí. Ya que fueron varios los capítulos que presentó la semana pasada la novela del Vica Gustavo Luján y su ausencia en San Juan para jugar ante Alianza. Por cómo se manejó el tema, al final, nos permitimos concluir -es sólo una opinión- que no hubo una gestión exitosa.

Primero debemos recordar que, desde el vamos, el jugador puso en claro que su situación no era la de torneos anteriores y, en más de una oportunidad, se lo escuchó decir públicamente que su prioridad era el trabajo (en la empresa Aguas de Catamarca). Porque a su edad, con más de 30 primaveras a cuestas, el fútbol no le asegura el presente y muchos menos su futuro, con lo cual pasaba a convertirse en una actividad secundaria en su vida. Claro que su talento y olfato goleador lo ayudaron a disimularlo. Es por eso que la responsabilidad pasa a ser exclusiva del club, que, en definitiva, fue quien aceptó estas condiciones a la hora de contraer el acuerdo con el goleador.

Una vez planteada la situación del último viernes, como tantos otros imprevistos en Policial, la comisión se dio con que el equipo debía viajar un jueves y la figura del corto plantel no podía hacerlo por su obligación laboral. Esta circunstancia, según la dirigencia fue puesta en evidencia por el jugador el miércoles, con lo cual todo quedaba en manos de la dirigencia. La que a nuestro entender, prácticamente, no hizo más que poner en evidencia en los medios el problema, sin encontrar una solución concreta, como luego se intentó justificar. ¿Por qué lo aseguramos? Porque está a la vista: si en realidad el permiso hubiera estado como dio a conocer la dirigencia, el primero en enterarse debió haber sido el jugador, por intermedio del departamento de Recursos Humanos de la empresa, pero como eso no ocurrió, la dirigencia prefirió decir -tapando el fracaso de su gestión- que el permiso estaba, pero que no pudieron comunicarse telefónicamente con el jugador. Un argumento, aun si fuese real, bastante endeble para una dirigencia de la que se espera un nivel de gestión superior. Con lo que vale preguntarse, luego de tantas idas y vueltas, ¿cómo quedó la relación entre las autoridades del club y el futbolista?
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