domingo 26 de julio de 2026
Desde la Patagonia hasta Catamarca

Una artesana de Río Negro destacó al Poncho como un espacio de intercambio de saberes ancestrales

Ana Nahuelñir participó por primera vez de la fiesta y valoró el encuentro con tejedoras catamarqueñas para compartir técnicas y preservar la tradición textil.

Por primera vez, la artesana Ana Nahuelñir, integrante del Mercado Cultural de Río Negro, participó en representación de los artesanos de su provincia, de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, una experiencia que definió como un espacio único para el encuentro entre artesanas de distintas regiones del país y el intercambio de conocimientos que fortalecen los oficios tradicionales.

La tejedora trabaja en un telar mapuche vertical, con el que confecciona piezas como matras, cuya elaboración demanda alrededor de un mes y medio de trabajo. “Cada tejido refleja una tradición ancestral, tanto en las técnicas utilizadas como en los tintes naturales obtenidos de plantas autóctonas como la jarilla y el coirón. Siempre tomamos un poquito de cada planta, nunca las arrancamos. Ese cuidado del medio ambiente es parte de la conciencia del pueblo mapuche", explicó.

Las piezas que realiza incorporan técnicas de enlistado, peinecillo y labor, además de símbolos, entre ellos el rombo, una figura presente en gran parte del tejido mapuche. "El rombo siempre está en nuestros tejidos. Tiene distintos significados, como el norte y el sur o la luna. Es parte de lo que nos enseñaron nuestras abuelas y representa nuestra cosmovisión", expresó.

Nahuelñir destacó que la Fiesta del Poncho la sorprendió por su magnitud y, especialmente, por la posibilidad de encontrarse con artesanas de distintas regiones para compartir saberes. Señaló que conocer de cerca el delicado trabajo que realizan las tejedoras catamarqueñas con la fibra de vicuña fue una experiencia enriquecedora.

Además, remarcó el valor de estos espacios para intercambiar conocimientos, visibilizar el trabajo artesanal y contribuir a la preservación de los saberes ancestrales, que constituyen parte de la identidad de los pueblos.

"Conversamos con las tejedoras y nos llevamos mucho conocimiento. Fue un intercambio cultural sobre tejidos y técnicas. Hubo un momento en que éramos cinco o seis artesanas conversando, investigando los colores y compartiendo experiencias. Eso es hermoso, te llena. Ese sentir es muy importante y ojalá siempre haya gente joven que continúe con estos saberes", relató.

También destacó la respuesta del público que se interesó mucho por sus artesanías. “Les gustó el trabajo de laboreo. Se acercaban, observaban las piezas y preguntaban qué significaban los dibujos. Eso nos permite contar nuestra historia a través del tejido y compartir el significado de cada símbolo", concluyó.

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