Una botella de whisky se subastó en Londres por USD 2,7 millones. De origen escocés, la bebida rompió un récord de 2019 y se convirtió en la más cara del mundo, según la casa de remates Sotheby's. La botella tiene 42,8º de alcohol y fue destilada en 1926, se trata de la cosecha más antigua de Macallan. Además, fue envasada 60 años después y su maduración se hizo en barricas de roble, lo que le aportó su color oscuro.