Respetando los cuidados propios que demanda la atención de este sector social, los organismos provinciales que trabajan con ellos convocaron a una multitud para celebrar el Día del Jubilado y el de las Personas de Edad.
La marea azul de los empleados de la AGAP intentaba contener a otra marea de señoras y señores ansiosos que bien podrían ser sus padres o abuelos, todos agolpados frente a la pantalla gigante para tratar de saber qué premio se iban a llevar. Ni siquiera el intenso trajín de más de seis horas de baile, charla, mateada y diversión podía con ellos. “En algunas cosas ellos son como niños”, reflexionaban algunos al verlos disfrutar.
Y no es para menos. La sensación de estar vivos, de estar sanos, o simplemente de poder reencontrarse viéndose las caras, verdaderamente los hace gozar. A muchos de ellos, no siempre bien tratados por sus familias, vecinos o allegados, les resulta una verdadera liberación tener momentos de felicidad plena como el que vivieron en esta fiesta colectiva.
Fiesta colectiva que no fue otra cosa que el producto de la iniciativa de la Administración General de Asuntos Previsionales –que en nuestra provincia otorga la asignación que equipara los ingresos de jubilados y pensionados al 82% móvil y es una especie de “ANSES provincial”- y la Dirección Provincial de Adultos Mayores que depende del Ministerio de Desarrollo Social. A ellos se han sumado los diferentes municipios, principalmente el de la Capital a través de los Consejos Multisectoriales, como el que trabaja específicamente con el Adulto Mayor. Una iniciativa que tomó cuerpo en un período de organización conjunta que demandó un enorme despliegue de sus plantas de empleados que apelaron a la colaboración de muchísima gente –comerciantes, proveedores, funcionarios e incluso de ellos mismos, aportando regalos para el público-.
Si bien gran parte de los regalos y de la logística de la organización fue solventado por el organismo previsional, es de destacar que la convocatoria de la Dirección de Adultos Mayores a través de los municipios que trabajan con este grupo etario, fue espectacular. De hecho, “la impronta de este año fue la participación de las delegaciones del interior y el hecho que ellos mismos han sido los protagonistas de los números artísticos”, coincidieron el Director de la AGAP, CPN Ariel Luna, y BetinaPandolfi, directora de Adultos Mayores.
A acompañar
Entre las visitas destacadas de la fiesta, siempre toma importancia la emotiva presencia de la Virgen del Valle, acercada por las manos del propio Obispo diocesano, que brinda unas palabras y la bendición. Más adelante, el siempre cálido saludo de los seguidores a la exgobernadora Lucía Corpacci, al vice en ejercicio Rubén Dusso, al intendente Raúl Barot y a un grupo de legisladoras, le ponen un sello distintivo a la tarde.
Los números artísticos se suceden entre los primeros sorteos. Actúan ballets folclóricos con lucidos colores en sus vestimentas. La picaresca no falta. Una coplera de Medanitos es escuchada con atención. Así como el recitador que viene de El Rodeo. Los locutores arengan a los grupos sentados según su proveniencia. Los de Los Altos agitan sus brazos desde el fondo. Los de Huillapima. Los de Fray Mamerto Esquiú. El interior se adueña de la fiesta. Son locales por pura gentileza de los adultos mayores de la Capital, que cedieron el protagonismo al interior. Camaradería, que le llaman.
A las cinco de la tarde siguen ingresando personas. Y cada una recibe una bandeja matera con un número para el sorteo. Esperan más de doscientos cincuenta premios, incluidos cinco televisores de gran formato. Y siguen entrando. Y también llevan para su silla una banana o una manzana. Y una botella de agua mineral, o una saborizada. Y se arman las parejitas. Y de pronto se arma el baile.
La Banda de Música de la Policía de la Provincia hace el deleite con sus acordes. Y luego René Arréguez y su banda. Y más tarde cierra La Cuja. Todos colaboran, todos felices. Y luego llega el turno del tango. Y las selfies. Y las fotos en la cabina inflable. Y de pronto se abre la combi de la AGAP para que salgan de sorpresa los bollitos, que el día anterior elaboraron los internos del Servicio Penitenciario.
La fiesta sigue impecable, los organizadores calculan ya haber triplicado el volumen de público asistente en años anteriores, especialmente antes de la pandemia, cuando la fiesta ya venía en crecimiento.
Los mismos que ya calculan que el año que viene habrá que pedir el Salón Mayor del Predio Ferial para albergar a más y más público. En una fiesta que, cariñosamente, nuestros queridos “viejitos” esperan, como un capricho sin concesiones, durante todo el año. Como si fueran chicos.