Históricamente ha sido un medio de comunicación de nuestros antepasados nativos, hay constancia, según el Dr. Rodolfo Raffino que Don Diego de Almagro utilizó esta vía en su avance de conquista.
Un camino histórico
Una ruta de intercambio cultural entre los pueblos de Argentina, especialmente de las provincias del NOA, y ha sido un gigante de la economía regional que ha permitido su desarrollo.
Fue este el camino que permitió unir a los pueblos argentinos del Noroeste argentino con la República de Chile a través del Paso Internacional de San Francisco.
La Cuesta de Zapata es una de las primeras vías argentinas que atraviesa sierras y ríos, dentro de la geografía catamarqueña, ya que fue construida para el paso de arreos y cargas en lomos de mulas entre los pueblos de Belén y Tinogasta en el año 1869.
No olvidemos la mención de tuvo en la novela “Santificada Sea” del autor César Carrizo, y en el relato de la Batalla de Tinogasta, que fue el lugar donde fueron apresados los que intentaban huir después de haber sido derrotados. Pero estos mencionados son apenas dos ejemplos de la vida de la Cuesta, dentro de los muchos existentes.
La empresa de transporte pasajeros “Gallo” era el medio utilizado por los vecinos de los pueblos ubicados entre Tinogasta y San Miguel de Tucumán para trasladarse de un lugar otro. Esta empresa partía de Tinogasta, pasaba por la Cuesta de Zapata, Cuesta de Tambillo, Cuesta de Palito Labrado, llegaba a Londres, Shincal, ciudad de Belén, luego pasaba al departamento Andalgalá, y atravesando la Cuesta de la Chilca llegaba a Aconquija, prestando sus servicios en los pueblos de Agua de Las Palomas, Buena Vista, El Alamito, El Lindero, Alto de Las Juntas, Yunka Suma, Río Potrero, El Charquiadero, Las Rosas, El Pucará, etc., y luego, pasando por la Cuesta El Clavillo, llegaba a la provincia de Tucumán, llegando a la capital previo paso por Alpachiri y Concepción.
La Cuesta de Zapata ha sido parte importante de la emblemática Ruta Nacional N° 40, esta vía de comunicación que pasa por varias provincias argentinas, y lamentablemente por decisiones políticas equivocadas, la cuesta ha dejado de pertenecer a esta ruta, cuando la traza de la misma cambiara de recorrido.
Cuando era parte de esta ruta, recorría desde Chilecito, pasando por Famatina (departamentos riojanos) e ingresaba a Tinogasta, por las inmediaciones de los pueblos de Costa de Reyes, Río Colorado y Las Higueritas, para luego ingresar a la ciudad de Tinogasta. El cambio de la traza de la ruta, permitió que la misma se desviara desde Chilecito, hacia el departamento San Blas de los Sauces, también riojano, e ingrese al distrito de Cerro Negro, produciéndose el cruce de las rutas nacionales N°60 y 40, en el departamento de Tinogasta. Pero a pesar de haber dejado de pertenecer a la Ruta Nacional N°40, las cartillas de turismo de La Nación, por mucho tiempo, difundieron la Cuesta, con una fotografía en uno de los márgenes de la cartilla promocional e indicando que había dejado de pertenecer a esa ruta.
Se podrían escribir muchísimas cosas de la Cuesta de Zapata. Ojalá la investigación permita a los más jóvenes reflexionar sobre su importancia, pero fundamentalmente que se valore el pasado y se lo preserve para el futuro.
Ahora, el Gobierno de la Provincia junto con los municipios de Tinogasta y Londres han tomado la decisión de recuperar este histórico camino. Es un sueño que empieza a ser una realidad, vamos a dar a esta vía la vida que nunca debió perder.
El Camino del Inca en la Cuesta de Zapata
Un abordaje micro y macromorfológico tendiente a relevar aspectos particulares y holísticos del camino relacionados con su rol dentro de la red vial regional arrojó que señalan la presencia de diferentes tipos de asentamientos con determinadas características arquitectónicas, modo de instalación, materiales recuperados y relación con el entorno. El circuito de movilidad internodal en esta sierra se extiende desde –por lo menos– el Período Temprano hasta la actualidad”.
En sus proximidades se recuperaron restos de metales oxidados de latas de conserva. Será importante realizar excavaciones arqueológicas con el objetivo de determinar su funcionalidad en relación al camino. Otro de los elementos importantes asociados fue la presencia de cerámica correspondiente a cuellos de aríbalos del estilo Inca Provincial, hallada sobre el borde del camino.
Esta antigua ruta que conecta los valles de Quimivil y Hualfín con el valle de Abaucán o Fiambalá ha sido muy importante a lo largo de la historia del centro oeste de la provincia de Catamarca. Se trata de un camino incaico en cornisa cuya construcción de taludes, muros de protección, excavaciones dentro de la ladera, empedrados y selección de los vados del río demandaron una fuerte intervención de trabajo sobre una topografía extremadamente compleja y un conocimiento profundo del paisaje. La presencia de restos de alfarería Inca Provincial al borde del camino también constituye una prueba tangible de su uso y cronología. El tramo de la Cuesta de Zapata formaba parte de la ruta del interfluvio serrano de Zapata que permitía regular el movimiento de gente, la articulación y la circulación de bienes. Por estudios anteriores sabemos que existió un circuito de movilidad que se extiende desde por lo menos el Período Temprano (500a.C., aproximadamente) hasta el momento en que los incas ocuparon la región.
Construcción de la Cuesta de Zapata
Este camino fue el elegido por los Incas como medio de unión en su avance sobre el actual territorio de Argentina, Camino que después fue la vía de comunicación para el desarrollo del plan de conquista llevado a cabo por los conquistadores europeos. Según las investigaciones de arqueólogos y antropólogos, este camino fue utilizado primero por el lecho del río en algunos tramos, por una altura media de la montaña, en los lugares que ésta los permitía.
Pero la construcción definitiva empieza a tomar forma con la intervención del Gobierno Provincial y Nacional en el año 1869. En este año Crisanto Gómez, gobernador de Catamarca, dispone la construcción de este camino atravesando las montañas de la Sierra de Zapata, según se puede observar en los documentos de esa época. Autorizado por el Gobierno Nacional, se celebró contrato por dicho trabajo con el ciudadano Enoc Espeche por la cantidad de “tres mil pesos fuertes por terceras partes, una al principiar la obra, otra a la mitad y la última después de concluido”.
La Empresa Gallo, por la Cuesta de Zapata
El día 7 de febrero de 1931, se dictaron normas que deberían cumplir los transportes ómnibus, automóviles y colectivos cuyo recorrido abarque dos o más departamentos y someterían a criterio del Poder Ejecutivo Provincial, lo siguiente, el itinerario, el horario, las tarifas, el personal de conductores, la calidad, condiciones y estado del material rodante.
En la década de 1950, apareció una empresa que realizaba un largo recorrido y unía a Catamarca y Tucumán, pasando por distintos pueblos de ambas provincias pertenecientes a la región del NOA.
Era la empresa de Transporte de Pasajeros ‘Gallo’, que ha sido uno de los medios que utilizaban los tinogasteños y belichos especialmente, para trasladarse de un departamento a otro por la Cuesta de Zapata, pero también lo hacían a las localidades de San Miguel de Tucumán, Concepción, Alpachiri, El Clavillo, El Charquiadero, El Lindero, Alto Las Juntas, El Alamito, Buena Vista, Agua Las Palomas, Cuesta de La Chilca, Andalgalá, Cuesta de Belén, La Puntilla, Belén, Londres, Shincal, La Aguada, Cuesta de Zapata, y finalmente la ciudad de Tinogasta, además de otras localidades pequeñas. El trazado de la cuesta era muy angosto para el paso de un vehículo, por lo que los pasajeros, según cuentan, solían rezar con frecuencia, pues en las curvas pronunciadas, que además eran muchas, daba la impresión que una de las ruedas de atrás salía de la ruta y quedaba hacia el precipicio.
Las oficinas de esta empresa estaban ubicadas en la calle Córdoba 1.141 (Tucumán), en la esquina de calle Italia y Presidente Roca (Concepción), en Sarmiento 1.044 (Catamarca Capital) y en calle Belgrano, segunda cuadra (Andalgalá).
Texto y Fotos: Colaboración de Oscar Hugo Alaniz