Selva Barros es docente de Lengua y Literatura y, a la vez, es una mujer emprendedora. Pudo convertir su gusto por perfumes y aromas en una línea de aromaterapia. Así, puso manos a la obra para impulsar Tranquila Mente. Comenzó concursos de cosmética terapéutica y ahora trabaja con aceites esenciales. “Los aromas transforman las emociones para mejorarlas”, contó, en una entrevista con Revista Express.
Un aroma para cada emoción
Para la emprendedora, existe un aroma para cada emoción. “Inició como un hobby. Aquellos aromas que me traían recuerdos me hacían bien. Comencé a investigar porqué determinados perfumes, como el café con leche o a la lluvia, me hacían sentir emociones que me hacían sentir bien de ánimo, que me cambiaban el ánimo”, recordó.
Selva se encontró con un texto sobre la historia de la aromaterapia y otro sobre la historia de los perfumes y porqué eran necesarios. Algunos perfumes son de uso corporal y no cumplen la función de recordar, advirtió. “Comencé la investigación y fui trabajando todo lo que es el Sistema Límbico, el olfato y qué producen en el cerebro esos perfumes. Hay perfumes de determinada marca que me traen recuerdos de mi mamá y me hace bien. Poco a poco, fui descubriendo cómo los aromas transforman las emociones para mejorarlas. Realicé investigaciones de perfumería sobre Asperger, autismo, para personas con problemas de inestabilidad emocional, para renacer, para cortar con el pasado, para emprender, para tomar decisiones, para aprender a decir que no y no sentir culpa; algunas personas suelen acumular cosas, por acumular y no se deshacen de eso. También para la alegría, el amor, la pasión, tratamientos para dejar de fumar, para la cooperación…”, detalló.
La emprendedora trabajó en un perfume, con base en menta y cedro que permite una relajación emocional. También creó “Prosperidad”, con aceites esenciales de geranio y de limón.
Atenciones
“Para cada emoción hay un aroma con cuatro o cincos componentes esenciales. Siempre uno es la base; otro es el corazón”, señaló.
Además, comentó que a sus alumnos que sufrían de estrés o de ataques de pánico, les regalaba –en formato lapicero- un perfume para que se sientan mejor. A los jóvenes con problemas de acné, les preparaba cremas especiales para esa problemática de la piel oleosa. “A los chicos se los obsequiaba. Estaban muy contentos y se sentían muy bien con el perfume.
Actualmente, en Mota Botello 678, tiene un espacio en Aquí Salud. Allí realiza masoterapia –masajes relajantes-, tratamientos faciales, a partir de la cosmética natural y aromaterapia.
“La aromaterapia nos permite un equilibrio en nuestras emociones, cuando nos sentimos desbordados, ayuda. Es un paliativo, una solución mediata e inmediata, así como lo son las flores de Bach. La aromaterapia está para ayudarnos; es una prolongación de la planta, de una flor, de una raíz o de una hoja en nosotros. Nos permite fortalecernos espiritualmente y armonizarnos, por sobre todas las cosas. Los aceites esenciales tienen componentes y personalidades únicas como los seres humanos. Son fuerzas muy poderosas de la naturaleza”, aseguró.
¿Un sueño por cumplir? Capacitarse con maestros perfumistas franceses.
A un clic
En Instagram publica sobre sus perfumes, en @selvabarros.
En Facebook, Tranquila Mente.
Texto: Basi Velázquez
Fotos: Gentileza