jueves 4 de agosto de 2022

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Humberto Chasampi

Soldado reconocido

Con casi 16 años, se inscribió en la Armada y en 1982 participó en la gesta de Malvinas. Radicado en Cerrillos, Salta, Pomán, su cuna, lo homenajeó.

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10 de abril de 2022 - 01:00

Pomán vio nacer a uno de los veteranos de Malvinas que pudo contar su historia. Huberto Chasampi allí nació y en 1978, con 15 años y algunos meses, decidió ingresar a la Armada Argentina. En una charla con Revista Express, contó que por entonces, no había muchas posibilidades para estudiar o trabajar. Por ello, decidió iniciar la carrera militar.

“Durante el Siglo XX, Argentina tuvo tres conflictos: Laguna del Desierto, el Canal de Beagle y Malvinas”, indicó. Chasampi participó en dos. Con 16 años, siendo aspirante, estuvo en el despliegue de tropas en el Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, en 1978 y, más tarde, en 1982 en Malvinas.

En esos años, su familia se había mudado desde Pomán a la Capital catamarqueña. Luego de Malvinas, Humberto no tuvo posibilidad de volver a su pueblo. Actualmente, reside en Cerrillos, Salta. “Siempre digo ‘mi pueblo’ pero Pomán es una ciudad histórica. Lo digo con el corazón”, aclaró.

Según contó, en su Pomán natal hay tres veteranos de guerra de Malvinas: Pino Quinteros de la parte Naval, “Lechuza” Monjes, quien era del Comando Anfibio y que participó en la toma de Malvinas, y él, infante de Marina. “Participé en la defesa de toda la Isla; estuve en Monte Williams y en Sapper Hill, en el repliegue. Fui designado, como seguridad mayor de mi batallón. Llegué entre el 7 y 8 de abril. Estuve prisionero”, recordó.

Pasado el conflicto bélico, Humberto no regresó a Pomán. Solamente mantuvo algunos contactos, a través de las redes sociales. “Pasaron muchos años. Me contactó el director del Museo Integral de Pomán, Fernando Salguero. Él tenía la idea de crear un sector para Malvinas. Me pedía el contacto con las Fuerzas Armadas para poder pedir material alusivo y exponerlo en el museo. Le propuse donarle mi equipo, el que usé en Malvinas. Hubo un compromiso para viajar pero llegó la pandemia y con ella los aislamientos y restricciones. No pude viajar y se fue postergando el viaje”, comentó.

El tiempo todo lo acomoda y finalmente pudo coordinar el retorno, casualmente, en coincidencia con los 40 años de la gesta de Malvinas. Humberto llevó el material y realizó una exposición.

Memorias

Hoy en día, Humberto tiene 60 años, es hipertenso y tiene problemas de ansiedad, entre otras secuelas de la guerra. “Sabía que regresar a mi pueblo significaba volver a reunirse con mis amigos de la infancia y de la adolescencia temprana”, pensó.

Por la particularidad de los conflictos armados en su vida, cree que perdió su adolescencia. “La persona que fue a la guerra fue una y la que volvió es otra, totalmente diferente. Siempre recordaba las vivencias de mi infancia, en mi pueblo, muy feliz y tranquilo”, expresó.

Para la ocasión, Humberto se preparó física y psicológicamente. Pudo llegar, con todo el material que había preparado. Llevó su equipo personal, el que usó durante 30 años en la Armada Argentina.

“Al llegar al Museo, surgieron las emociones lindas. Fue encontrarme con mi pueblo, con mi gente y estar todo el tiempo contenido y acompañado por el director del Museo. Me ayudó a preparar el lugar de la exposición. Siempre estuvo a la par. Estoy eternamente agradecido con Fernando Salguero; fue un excelente anfitrión”, comentó.

En su primer contacto, saludó a mucha gente. Las personas que se acercaban a él se sacaban el barbijo para mostrarle la sonrisa y, de acuerdo con sus palabras, la sonrisa no se olvida más. “Es la sonrisa de los chicos con quienes compartí la escuela primaria, con quienes jugábamos al fútbol, con quienes iniciamos la escuela secundaria. Fue hermoso, muy emocionante, con abrazos, lágrimas, sonrisas. Tengo un recuerdo muy especial”, detalló.

Luego fue la charla en el Anfiteatro de la Casa de la Cultura, con las autoridades, entre ellas el intendente, el presidente del Concejo Deliberante, el director de la escuela y el de la fuerza de seguridad. “Fue muy lindo contar mi historia y hacer entrega de mi equipo. Fue una mezcla de emociones. Hubo sonrisas, llantos y pensamientos. Hicieron preguntas. Respondí de acuerdo con mi forma de pensar. Fue hermoso. Me traigo un grato recuerdo. Algunas radios privadas lo entrevistaron. Sentía el afecto y el interés por saber y entrevistar”, contó.

En la ocasión, también hubo números artísticos. Humberto agradeció al intendente y a todo el pueblo porque lo hicieron sentir bien y feliz. “Estuve contenido y acompañado. Fue un fin de semana hermoso. Fue un momento difícil en mi vida. Es un triste recuerdo y no es un feliz aniversario. Pomán hizo que ese día sea diferente y pueda pasar un momento espléndido. Es un hermoso recuerdo que compensa los malos recuerdos de la guerra”, expresó.

Reflexión

Tras una larga trayectoria militar y la participación en dos conflictos armados, Humberto tiene una gran experiencia de vida, que se plasma en cada palabra. “El futuro de un país debe sustentarse en pilares sólidos de educación. No quiero un país bélicamente poderoso, sino poderoso en la educación, la salud, la industria y la tecnología. Un militar debe ser persuasivo porque en una guerra no gana nadie, perdemos todos; perdemos vidas. La declaran jóvenes que se odian y mueren jóvenes que ni se conocen”, señaló.

Para Humberto, el estudio -la educación- es el camino para lograr negociaciones, que se pueda discutir en los foros internacionales sobre la soberanía argentina. “Si negociamos con los países que tienen influencia en Naciones Unidas, vamos a lograr que algún día, Inglaterra se siente a discutir la soberanía de Malvinas. No hay fundamento histórico ni geográfico que acredite la soberanía de los ingleses. La historia y las bulas papales acreditan que la soberanía de las Islas Malvinas es argentina. No tiene fundamentos pero sí poder militar”, indicó.

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