Lo que las hace más valorables es que los músicos y ballets arman agenda de carnaval y se trasladan de una chaya a otra, acompañando y sosteniendo desinteresadamente estas celebraciones que llegaron para quedarse.
El Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte, a través de la Secretaría de Gestión Cultural, acompañó este año con el programa “Tiempo de Carnaval” cada una de las celebraciones de carnaval, tanto las promovidas por los artistas como las que impulsan los municipios, bajo el entendiendo la importancia de fortalecer estas propuestas que forman parte de la identidad de cada lugar, y que generan gran movimiento turístico.
“Se ha vivido una fiesta de carnaval a pleno en los dieciséis departamentos de la provincia. Creemos que este es el camino: trabajar en el rescate del carnaval tradicional y seguir apoyando el trabajo de clubes, organizaciones sociales y trabajadores culturales, que hacen un gran esfuerzo por sostener estas celebraciones populares en cada barrio y en cada localidad”, sostuvo Daiana Roldán, secretaria de Gestión Cultural.
De la mano de tantas propuestas, la ocupación hotelera del fin de semana largo fue del 72% promedio en toda la provincia, con picos del 100% en muchas localidades del oeste y este provincial.
La chaya, manifestación del carnaval
Chayar es una voz quechua que significa rociar. Por eso en la chaya el agua es símbolo de bendición y el harina se tira hacia arriba -no a los ojos- como queriendo rociar las almas que vibran al ritmo del carnaval.
Esta tradición, que vuelve a imponerse con fuerza, ya existía en Catamarca mucho tiempo atrás y ha quedado registrada en letras emblemáticas del folklore catamarqueño como “La Chaya i´Pomán” de Atuto Mercau Soria, o “Belén en los carnavales” de Luis y Carlos Bazán, que evocan escenas de ese carnaval tradicional que resurge con mucha fuerza.
Por eso, más allá de las disputas de pertenencia con La Rioja, otra provincia de fuerte tradición chayera, se trata de una manifestación que asume el carnaval en la región y que muchos hoy eligen para celebrar el carnaval, conviviendo con los personajes del carnaval tradicional como el pujllay, con las comparsas de hombres pájaro y con el canto vidalero que acompaña el tun-tun de las cajas.
“La chaya es una manifestación del carnaval que vivimos como región, más allá de los límites geográficos o políticos. Nuestra región vive desde tiempos ancestrales este carnaval tradicional, que reconoce a la Pachamama y que se nutre del folklore. Y, de a poco, la gente se va animando a la tradición de chayar”, dice Emilio Rodríguez, integrante del dúo Los Hermanos Rodríguez.
El domingo 27 de enero concretaron la 3° edición de “La Chaya de Los Hermanos Rodríguez” en el centro vecinal Domingo Faustino Sarmiento, en el Barrio El Mástil. El encuentro desbordó de entusiastas participantes, familias enteras, que llegaron dispuestas a vivir la experiencia chayera del carnaval.
“Felices por la convocatoria, no esperábamos tanto. Que la gente disfrute, que se vuelva feliz a casa, llenos de harina, después de pasar un momento de alegría y olvidarse de lo malo, no tiene precio” dice Emilio Rodríguez, quien además destacó el costado social de estas propuestas que todos pudieron vivenciar gratuitamente.
La seguidilla de eventos chayeros en el Valle Central había arrancado el sábado 26 con “La Catuchaya”, propuesta por el grupo Catuchos, y que tuvo como epicentro el Club Sarmiento, en la capital provincial; y que también contó con un animado público que, con reposeras y conservadoras, se instaló a disfrutar del encuentro.
También el Carnaval del Valle tuvo su 4º edición en San Antonio, Fray Mamerto Esquiú. Impulsado por músicos que crecieron y viven en el lugar como Juan Ignacio Molina, los integrantes de La Triada y de Como Hermanos, el evento tuvo que relocalizarse por la lluvia del lunes 28. El Club Independiente de San Antonio albergó a las cientos de almas que se llegaron para celebrar el carnaval tradicional.
Juan Ignacio Molina cuenta que en su cuarta edición el Carnaval del Valle sigue firme en su propósito de invitar a vivenciar el carnaval tradicional: “Queremos que la gente sepa que en Catamarca se celebra el carnaval y que se celebra de esta forma tradicional, que está muy relacionada con la chaya, porque se juega también con harina y agua. Con el Carnaval del Valle nosotros queremos conservar y difundir esa manifestación tradicional del carnaval. Por eso siempre invitamos a las comparsas tradicionales, por eso preside el escenario el pujllay, por eso sumamos música del carnaval tradicional”, dice el artista.
Familia fuertemente ligada a la chaya, Los Galleguillo también realizaron su propia chaya, abriendo las puertas de su casa en la localidad de El Portezuelo, en Valle Viejo. Allí, la tarde del martes 1º de marzo y hasta el anochecer, cientos de personas se sumaron para despedir a pura música y baile al dios del carnaval. Hubo quema del pujllay coplas en la despedida, además del canto chayero que ofrecieron los anfitriones, Carlos y Nicolás Galleguillo.
En toda la provincia
Más allá de este fenómeno chayero que se extiende en el Valle Central, los carnavales tradicionales se vivieron a pura alegría en toda Catamarca.
En el oeste, Santa María, Tinogasta, Fiambalá, Antofagasta de la Sierra, Pomán, Mutquín, Londres, Saujil, Belén, Puerta de San José, Corral Quemado, Pozo de Piedra tuvieron sus celebraciones, signadas por la participación de las comparsas de hombres emplumados que tanto interés generan como manifestación tradicional, pero también con la presencia de las agrupaciones de caporales, mascaritas y, por supuesto, los personajes del carnaval tradicional, el pujllay, el viejo, la vieja, la niña.
La tradicional “Chaya i`Pomán” había abierto el calendario el viernes 19 de febrero y desde allí comenzaron a sucederse los eventos de carnaval en toda la provincia.
Promovida por un grupo de vecinos, en Saujil se realizó el domingo 27 de febrero la 2º edición del “Saujil Chaya”. Martín Zelaya, uno de sus impulsores, contó sobre la gran acogida que tuvo esta celebración realizada en el barrio 30 viviendas y que -como ya es un clásico- estuvo encabezada por el pujllay, que este año recorrió las calles de la localidad portando barbijo y carnet sanitario para estar a tono con los cuidados que aún exige el covid.
Una buena actitud de esta celebración comunitaria es que los mismos vecinos, al concluir el festejo, se ocupan de limpiar las calles y de “borrar” los rastros del paso del carnaval por el lugar. “Lo que nos motivó fue recuperar una vieja tradición que tuvo Saujil. Saujil tuvo sus carnavales, tuvo la comparsa de Don Ángel Nieva. Todos pueblos de Pomán, como Mutquín y Colpes tienen una fuerte tradición de carnaval”, cuenta Zelaya como parte de un grupo de saujilistas que busca recuperar esas lindas tradiciones.
La región centro y este de Catamarca también celebró el carnaval. Huillapima, Miraflores, Coneta y Capayán tuvieron sus tradicionales corsos. Valle Viejo celebró el “Carnaval de la Luna” el domingo 20 con la presentación de Los Tekis. En La Merced, Paclín, los carnavales fueron en la Plaza Manuel Belgrano. En El Rodeo la convocatoria fue con “La Chayita de El Rodeo” que contó con la actuación de Lucio El Indio Rojas y mucho público que acompañó la propuesta. Los Varela y La Puerta también tuvieron sus bailes de carnaval, con masiva participación popular. En la Capital la agenda incluyó los encuentros de comadres y compadres, chayas barriales, desfiles de murgas y batucadas y un gran cierre el martes 1° en el Parque Adán Quiroga con la actuación de La Konga. Con variedad de manifestaciones, este “tiempo de carnaval” en Catamarca permitió vivenciar, tanto a locales como a turistas, el espíritu festivo y de fuerte raíz tradicional que tiene en la provincia esta celebración popular.
Texto: Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte - Especial para Revista Express
Fotos: Ariel Pacheco