Un clásico de domingo, tibio y reconfortante: dulce, crocante y perfecto para cerrar el finde con algo casero.
Este crumble casero tiene un dulce relleno de manzana caramelizada y una cobertura granulada crocante hecha con harina, avena y manteca. Es un postre inglés muy popular, es una preparación dulce, sencilla y reconfortante, que suele servirse tibia, con una bocha de helado. Pero también se puede refrigerar y servir bien frío, junto con una taza de té para un momento de charla. Es la receta más fácil y más deliciosa por igual.
- Pelar, descorazonar y picar las manzanas, colocándolas en un bol grande para mezclar. Agregar el jugo de limón, la canela, la harina y los azúcares, revolviendo hasta que todas las manzanas estén bien cubiertas.
- Verter la mezcla de manzana en un molde para hornear reservarlo mientras prepara la cobertura desmenuzada.
- En un bol mediano, mezclar la harina, los azúcares, la avena y la canela. Usando un cortador de masa, mezcle la manteca hasta que toda la mezcla se integre y quede una masa arenosa. Usar los dedos para hacer este paso logra mejores resultados.
- Espolvorear la cobertura de crumble de manera uniforme sobre el relleno de manzana que estaba reservado en la fuente para horno. Hornear durante 45-50 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados y burbujeantes.
- Servir tibio, solo o con una cucharada de helado de vainilla.
Tips
- No hace falta pelar las manzanas, dejarles la piel simplemente le agregará una textura un poco más fibrosa al relleno.
- Se puede preparar en porciones individuales: repartir el relleno y la cobertura de manera uniforme en moldes para muffins o en cazuelas para horno y hornear como dice la receta.