Hoy uno de los nombres propios de mujeres combativas, largamente silenciados. Juana Paula Manso de Noronha, fue una escritora, traductora, periodista, maestra y precursora del feminismo en Argentina, Uruguay y Brasil. Juana Manso tenía una certeza: las mujeres no podían quedar afuera del sistema; debían estar involucradas más aún en lo educativo y tuvo en Sarmiento el perfecto aliado para desarrollar un proyecto educativo que sería modelo en el país.
Mujeres que dejaron huella
Escandalizaron a las familias de bien y a la iglesia con la fundación de escuelas mixtas. Sarmiento la puso al frente de la primera de ellas, que se llamó “Escuela Primaria para ambos sexos N° 1′′. Juana estudió, enseñó y reflexionó en una de las épocas más difíciles para las mujeres, además de
criar sola a sus dos hijas. El abandono del marido, quien la maltrataba, y la muerte del padre le dio una suerte de emancipación.
Contó con amigos para seguir adelante como José Mármol que fue el que le presentó a Sarmiento y que junto a Bartolomé Mitre la ayudaron económicamente.
Desde pequeña fue una distinta, para colaborar con la economía familiar, daba clases de francés a domicilio. Era una mujer de carácter firme, independencia de criterio, seguridad y variedad de tonos con que expresaba su pensamiento a riesgo de molestar en la sociedad, pero sus letras causaron lo contrario.
Los vaivenes políticos propios de la época llevaron a su familia al exilio. Desde Brasil, en 1852, fundó el primer periódico feminista de Latinoamérica. Lejos de cubrir solo temas relacionados con el entretenimiento, la publicación tenía un mensaje para sus lectoras: "Emanciparlas de las preocupaciones torpes y añejas que les prohibían hasta hoy hacer uso de su inteligencia, enajenando su libertad y hasta su conciencia a autoridades arbitrarias".
Sin ella nosotras seríamos sumisas, analfabetas, postergadas, desairadas.
En su paso por la vida cuestionó la tutela patriarcal de las familias y se rebeló contra aquellos que relegaban a la mujer únicamente al papel de madre. Así también defendió los derechos de los niños rechazando los castigos físicos que eran utilizados como herramienta pedagógica en ese tiempo.
Murió en la extrema pobreza y sin reconocimiento. La poetisa Juana Manuela Gorriti despidió sus restos sin despedir lo que esta enorme mujer fue: “Juana Manso gloria de la educación, sin ella nosotros seríamos sumisas, analfabetas, postergadas, desairadas. Ella es el ejemplo, la virtud y el honor que ensalza la valentía de la mujer, ella es, sin duda, una mujer”.
De mujer a mujer, honro lo más sagrado en ti. ¡Hasta el próximo domingo!
Sonia