Algunas emociones son positivas como la alegría, la diversión, interés, la pasión, la gratitud y el amor. Te hacen sentir bien. Las emociones negativas como la tristeza, el enfado, la soledad, los celos, autocrítica, el miedo al rechazo, por momentos son dolorosas. ¿Cómo enfrentar las emociones difíciles? Le preguntamos a la doctora en Neurociencia y Comportamiento Gloria Quevedo.
Las emociones me dominan
En primer lugar, aprendiéndonos a conocer a nosotros mismos, todo lo que es nuestra inteligencia intraemocional, indicó. A partir de ahí, teniendo nuestro propio conocimiento y habiendo construido nuestra autoestima, saber nuestros límites, entendernos cómo somos y cómo reaccionamos, interactuar con los demás, construyendo la inteligencia interpersonal que es con los demás. Y lo otro importante que tendremos que tener en cuenta es que tenemos que entender las situaciones en las que estamos y con quién estamos porque todo a nivel social lo manejamos a nivel de jerarquías, lugares y posiciones. Es ahí donde interactuamos con el otro a través de lo que es la inteligencia social.
Wilson dice que somos halcones y palomas, pero es interesante aclarar que si bien los halcones están aquí y las palomas no negocian entre ellas y se reparten y los halcones siempre van por todo, no quiere decir que en los marcos de respeto las palomas no puedan negociar con los halcones. No por ser palomas siempre terminamos en la vida actuando como palomas, repartiendo, dejándonos que nos avasallen derechos, lugares y demás. Eso debería ser lo natural.
A veces pasa gente por la vida siendo paloma, tratando de agradar a los demás, para no confrontar y no ir al choque, sino también para armarse de cierto carácter para defender lo suyo y no naturalizar un destrato ni naturalizar lo que realmente no corresponde. Es lo importante a tener en cuenta, no podemos naturalizar conductas o respuestas de los demás hacia nosotros siempre pensando que es lo que nos merecemos desde donde estamos para actuar. Aunque siempre estamos en niveles de jerarquía distintos en el trabajo, en el hogar, en cualquier lugar, no quiere decir que las palomas en los marcos de respeto no puedan negociar con los halcones. Además, hay palomas que terminan transformándose en halcones.
Ahí hay un doble trabajo para hacer. Entender cuál es el rol de un halcón, que desde el ser paloma tiene que entender que es negociar, acordar, escuchar y ponerse en el lugar del otro a nivel social, hablo, en donde nos toque desarrollarnos como sujetos sociales, como personas y entender que los halcones también tienen que entender desde su lugar que las palomas no siempre están equivocadas y que no siempre no van a trabajar y construir su propio lugar. “Porque creo que formamos una gran comunidad, claro, entre unos y otros. Halcones y palomas somos todo el tiempo, pero lo que hay que entender es esto, por ejemplo, como mamá puedo ser halcón con mis hijos, pero entre mis hijos, que son palomas con su mamá o su papá que es halcón, entre los hermanos pueden ser halcones y palomas entre ellos. No siempre el mayor va a ser el halcón y el más chiquito que es el niño, la paloma porque a veces los más chiquitos tienen comportamientos, conductas en donde lo hacen pensar al mayor que no era como él pensaba que era y no era de la forma que él quería ser. A eso me refiero; hay una movilidad. Siempre va a haber una movilidad y más unida al ser humano en el que piensa o sea, el que tiene cerebro, o sea, él va a crear y construir sus propios espacios para moverse para ascender o para igualar o para acordar o negociar. Está muy bien claro que se comienza siendo paloma y con un proceso de trabajo se puede llegar a ser halcón porque no se puede saltar por ahí. Si uno está en ese rol de paloma y, directamente, al otro día ya quiero ser halcón porque no sé, hay una construcción también. Hay una construcción desde la propia construcción como persona porque cada rol tiene una cantidad de responsabilidades aparejadas y una cantidad de cuestiones que los demás esperan de uno. Entonces, para lograr estas cosas hay que trabajar permanentemente en uno mismo primero, para poder entender al otro”, explicó.
Entonces si podemos llegar a ser buenos halcones, resaltando capacidades y demás de todos los que nos acompañan a la parte porque así formamos equipos y es la forma de llegar bien arriba. No trabajamos porque está visto que siempre hay un jefe de equipo. Siempre hay una voz que dice lo que cuenta lo que todos deciden pero esta voz -este jefe- debe tener, debe acordar con todos y tener esto del respeto a las opiniones que fueron creadas por los otros para poderlas decir también. O sea, todo tiene que ver con el dinero, sino que es interesante saber que no es que en este lugar somos palomas eternamente en la vida, en todos los ámbitos que nos toque desarrollar no vamos a actuar como palomas, sino que vamos cambiando el rol en los lugares en que nosotros nos desenvolvemos. Es importante no poder tener esa evolución, ese crecimiento, porque así en la vida, como cuando nos encontramos, vamos a un lugar de trabajo y lo encontramos a la persona haciendo siempre lo mismo.Decimos ‘ya te vas a jubilar 25 años haciendo lo mismo’.“Bueno… hay que decir cómo evolucionó, qué bueno que haya cambiado porque de eso se trata poder cambiar. Mira a esa persona que antes era como una paloma sumisa y tranquila; hoy es como que está parada con otra impronta cada vez más y más puede llegar a lugares de liderazgos realmente conociendo lo que es desde el llano y también las alturas. Si las alturas nosmarean, si uno no sabe cómo va a caer después, entonces tiene que ver con las construcciones genianas, con las construcciones neuronales que vamos realizando hacia adentro. Nosotros, cada uno y como nos vamos modificando a través de la neuroplasticidad, nos vamos como reseteando permanentemente. Entonces cuando uno aprende a abrir el cerebro y le da lugar a una mirada más amplia, mejores halcones vamos a hacer porque hemos crecido, desde paloma, escalón por escalón, hasta llegar ahí”, concluyó.
En definitiva, mujeres,según la neurociencia, para comprender las emociones y relacionarnos con los demás, debemos conocernos a nosotras mismas, desarrollar nuestra inteligencia intraemocional, construir nuestra autoestima y entender las situaciones sociales. No debemos naturalizar conductas de otros hacia nosotros y debemos aprender a negociar y acordar con respeto. Podemos evolucionar de ser palomas a halcones a través del crecimiento personal y la neuroplasticidad.
De mujer a mujer, honro lo más sagrado en ti. ¡Hasta el próximo domingo!