domingo 16 de agosto de 2026

"La verdadera magia es cuidarnos entre todos"

El Mago Martín lleva a las escuelas catamarqueñas un espectáculo participativo que utiliza juegos e ilusiones para hablar sobre bullying, respeto, empatía y solidaridad.

Un papel que se convierte en una pelota, un caramelo que no alcanza para cuatro y una palabra que queda escrita, aunque se rompa el papel. En las manos del Mago Martín, los trucos dejan por un momento de ser solamente entretenimiento y se convierten en una manera de hablar con los chicos sobre algo mucho más difícil: las burlas, los apodos, la agresión y el bullying.

La propuesta nació de una experiencia que el propio Martín arrastra desde sus años de escuela primaria. Las burlas y los apodos formaban parte de una realidad cotidiana que, con el tiempo, comenzó a mirar desde otra perspectiva. Así surgió la idea de llevar a las escuelas un espectáculo que no solamente entretuviera, sino que pudiera generar preguntas y abrir conversaciones sobre el respeto, la empatía, la solidaridad y la convivencia.

“Magia sin barreras” había sido uno de sus antecedentes. Pero esta vez quería ir un poco más allá. Durante semanas buscó la manera de transformar sus juegos en herramientas para trabajar sobre la autoestima y los vínculos. Hizo borradores, descartó ideas y volvió a empezar hasta encontrar una propuesta que pudiera funcionar con los chicos.

La fórmula terminó apareciendo en algo que conocía bien: la magia. “El bullying crece con el miedo y la vergüenza. La magia hace todo lo opuesto”, explica. Por eso decidió convertir sus trucos en parte de un espectáculo que, además de entretener, busca modificar conductas y generar confianza.

Uno de los juegos utiliza un simple papel. Martín lo toma, lo hace un bollo y lo arroja contra una pared. Entonces pregunta a los chicos si eso puede considerarse una acción ofensiva. La respuesta inicial suele ser negativa. A partir de allí comienza el juego: aparecen palabras relacionadas con la agresión y la burla y, mientras los chicos participan, la escena permite mostrar cómo determinadas acciones pueden alejar, lastimar o modificar los vínculos.

Otro de los recursos plantea una situación conocida por cualquier chico: cuatro personas, tres caramelos y un pañuelo. Alguien queda afuera. La escena sirve para llevar la conversación hacia aquello que ocurre muchas veces en los patios de las escuelas y que puede pasar inadvertido para los adultos.

La propuesta comenzó a recorrer escuelas de la Capital en junio. Pasó por instituciones como la Escuela N°428, la Escuela N°28, la Escuela Sarmiento, el colegio María Montessori, la escuela del barrio San Jorge, entre otros establecimientos educativos. En esta primera etapa, el espectáculo estuvo dirigido a alumnos de nivel primario, aunque Martín ya proyecta adaptarlo para adolescentes.

La respuesta de los chicos fue uno de los aspectos que más lo sorprendió. Después de las funciones, muchos participaron con frases, dibujos y relatos personales. Algunos contaron situaciones de burlas y soledad que vivían dentro o fuera de la escuela.

En una de esas devoluciones, un chico contó que sus padres trabajaban durante todo el día y que pasaba mucho tiempo con una prima que se burlaba de él. En otra oportunidad, un padre se acercó para pedirle hablar en privado. Después de felicitarlo por la propuesta, se largó a llorar: su hija había sufrido bullying y la familia había tomado la decisión de cambiarla de escuela.

Esas historias terminaron dándole un sentido diferente al espectáculo. Para Martín, la función no termina cuando se guardan los elementos de magia. Lo importante aparece después, cuando los chicos se animan a contar lo que les pasa.

La propuesta también llegó a una escuela de Fray Mamerto Esquiú, donde volvió a encontrarse con la misma respuesta. Los juegos funcionan como una puerta de entrada para hablar de temas que muchas veces resultan difíciles de abordar directamente.

“Hay que rescatar el respeto, la empatía y la solidaridad”, sostiene Martín. Su objetivo no es ofrecer una fórmula mágica para resolver el bullying, sino utilizar una herramienta que conoce y domina para generar un espacio de confianza donde los chicos puedan pensar cómo se relacionan con los demás.

Porque, en definitiva, el truco más importante no está en hacer desaparecer un objeto ni en sorprender al público. Está en conseguir que alguien entienda que una burla también puede lastimar, que dejar a otro afuera también es una forma de violencia y que intervenir cuando alguien sufre puede cambiar una historia.

“La verdadera magia es cuando nos cuidamos todos”, resumió Martín.

Texto: Pablo Vera

Fotos: Gentileza Mago Martín

Seguí leyendo

Te Puede Interesar