Durante 15 días, la directora de la escuela N°24 para adultos de Chumbicha, Zulma Arias, expuso en la Casa de la Cultura de esta ciudad Capital parte de sus cuadros pintados en lienzo, con pinturas acrílicas.
Durante 15 días, la directora de la escuela N°24 para adultos de Chumbicha, Zulma Arias, expuso en la Casa de la Cultura de esta ciudad Capital parte de sus cuadros pintados en lienzo, con pinturas acrílicas.
Oriunda del departamento Capayán, explicó que la muestra de 18 cuadros se titula “Entre Flores y Pensamientos”, y que tiene cuatro piezas principales.
Indicó que, por ejemplo, a uno de ellos “le hice una poesía que se llama Lapacho en flor, por los lapachos que hay en una avenida principal de Chumbicha, y un antiguo veredón ubicado frente a la estación de ferrocarril. También está el cuadro de la Coronación de la Virgen, que al igual que los demás surgió de mi imaginación”.
Dijo, además, que la muestra surgió como una necesidad de exponer, y que se presentó en la Casa de la Cultura de la Capital, “donde me pidieron que hable con la arquitecta Laura Mauvecín. Le mostré fotos de las pinturas y de inmediato me dijo que sí, que avance con el proyecto”.
Hizo hincapié en que la directora del Museo de Bellas Artes, Gabriela Brower, colaboró con la instalación al igual que el resto del personal de la Casa, “y realmente todo quedó espectacular. Fue muy bueno el acompañamiento de todos”.
“Comencé a pintar con óleos y decidí quedarme con las pinturas acrílicas hace algunos años. Me enamoré del acrílico. Es más difícil trabajarlo, la mano de pintura se seca inmediatamente, lo que complica difuminar los colores”, remarcó.
“Desde que surge la idea hasta que queda terminada en la telademoró aproximadamente un mes. Es algo que nace desde adentro, y se combina con las ganas de verla en un cuadro terminado, afuera. Se empieza a pintar, a hacer manchas que luego van tomando formas y se produce el milagro. Cuando a uno le empieza a gustar lo que va surgiendo, se empieza a apurar para que quede listo, y al final es como si todo hubiese sido planeado. Con el barniz final queda terminada la obra y lista para exponer”, comentó.
Relató que una etapa fundamental de la producción, se inicia luego de que las primeras imágenes surgen en su imaginación: “Hay una obra que tiene dos ángeles, porque fue un momento en que tenía mucha necesidad de Dios. Pinté un limonero, un zapallary otras cosas que existen. Llevé al lugar donde están esas cosas a mi hija -que siempre hace de modelo-, y saqué muchas fotos. De ahí surgió el motivo del cuadro, más la necesidad de sentir a Dios”.
Antes de pintar, “creo que los modelos con materiales y personas. Compro las telas necesarias, visto los personajes, saco muchas fotos y voy creando la escena. Y es mi hija Sofía la que me ayuda para las obras”.
Destacó, además, que actualmente trabaja en un cuadro para el que necesitará tres modelos, un varón y dos mujeres.
Luego de una pérdida personal muy dolorosa y la posterior llegada a su vida de una niña, Sofía, la docente creó un cuadro con una referencia “sutil” sobre el aborto.
“Tuve una situación con un embarazo. Nació un bebé que luego falleció por una cardiopatía gravísima. Me dijeron que si quedaba embarazada de nuevo, lo mismo podría pasarle a esa nueva criatura, y me plantearon la posibilidad de abortar ante un nuevo embarazo para evitar que suceda lo mismo, y mi cuerpo sufra. Con el tiempo me embaracé y nació Sofía. Y también vino un cuadro que tiene una razón de ser. Estoy de acuerdo con que exista la ley de aborto. Es necesaria. Pero yo no aborté a pesar de que me lo propusieron los médicos. No quiere decir que porque esté la ley, las mujeres van a abortar porque sí nomás o que todas las mujeres que estén en una campaña con pañuelo verde estén diciendo que abortarían en cualquier caso”, finalizó.