Fueron tres días a puro color, con música, muestras, sabores y aromas. Una partecita de Italia se instaló en Catamarca y armó un revuelo. Luis Maubecín, secretario de Identidad y Pertenencia Provincial encargado de la Gestión de Espacios y Proyectos Especiales de la Secretaría de Estado de Gabinete, comentó que el evento fue organizado por la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos de Catamarca conjuntamente con el Consulado General de Italia en Córdoba, con el apoyo del Gobierno de la Provincia.
Entre la herencia y la fiesta
La propuesta había surgido después del éxito que tuvieron las dos ediciones de Japón en Catamarca. “El gobernador se interesó en que todas las colectividades organizadas que tenemos en la provincia –y que son varias- puedan tener la oportunidad de mostrar y acercar su cultura. Empezamos por la colectividad italiana, que está agrupada en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. Estadísticamente, son los más numerosos los descendientes de inmigrantes italianos, no sólo en Catamarca sino en el país. Es la primera sociedad de inmigrantes organizados que existe en la provincia de Catamarca”, explicó.
Resulta imposible no hablar de inmigrantes en la provincia, sin mencionar a Luis Caravati, el arquitecto que le dio identidad a la Capital catamarqueña. Llegó a este Valle, invitado por el general Navarro. “Empezó a traer a familiares y amigos, profesionales como él, desde Milano para que lo colaboren en este trabajo que se propuso: cambiar la imagen edilicia y urbana de la ciudad; pasar de ser una ciudad colonial para ser una ciudad con una imagen neoclásica italianizante”, recordó.
En esta aventura, invitó a Adonai Spreáfico. Ambos trabajaron juntos en proyectos como el Paseo General Navarro, más conocido como La Alameda, y la Plaza 25 de Mayo. “Todos los trabajos los encaran de manera conjunta. En 1890, Adonai Spreáfico funda la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, como la conocemos hasta hoy, nunca dejó de funcionar. Esos italianos que vinieron, no sólo cambiaron nuestra identidad edilicia y urbana, sino que nos enseñaron a convivir en colectividad, a producir en familia. Ellos nos enseñaron a hacer el aguardiente a partir de su tradicional grapa. Nos enseñaron a fabricar y a consumir la pasta que está tan arraigada. Se formó una organización social. Este evento es un poco mostrar la cultura italiana que la tenemos tan enraizada y, al mismo tiempo, es un homenaje a los inmigrantes italianos que nos dejaron este legado. Nuestra identidad como argentinos y particularmente como catamarqueños es multicultural. A partir de los pueblos originarios y con el aporte de las distintas migraciones en el Siglo XVIII los catamarqueños nos fuimos formando hasta llegar a lo que somos hoy en día”, expresó el profesional.
Para Maubecín, el evento fue un medio para difundir esta cultura. “Cultura es todo lo que hacemos y lo que somos”, aseguró. Mostrar la cultura italiana fue una tarea como muy ambiciosa, aseguró. Si bien reconoció que no sepuede mostrar todo, hablar de arquitectura y arte italianos es remontarnos al Antiguo Imperio Romano y desde ahí hasta la actualidad. “Roma es el museo al aire libre más grande del mundo. ¿Qué vamos a decir del diseño, la moda, el turismo, la geografía, la industria y la tecnología?”, indicó.
Muestra
El evento fue una gran feria. Empresas, artistas y emprendedores mostraron sus habilidades y logros. La industria automotriz estuvo representada por Iveco con camiones. También participaron FIAT con algunos automóviles vintage, del recuerdo, como el “Fitito” y Benelli, una marca de motos.
“Estuvo Vespa, una antigua marca de motocicletas con una historia muy bonita. Después de la Segunda Guerra Mundial, una fábrica de aviones se quedó sin producir. El propietario decidió fabricar la ‘Vespa’ que en italiano es ‘avispa’. La primera moto con motor atrás y abierta adelante fue para que sea manejada por mujeres. El diseño prácticamente se mantiene hasta la actualidad. Tuvimos 14 ejemplares de colección, más una caravana de 30 motos Vespa que vinieron de Córdoba”, contó.
El Consulado General de Italia en Córdoba presentó el programa “Italia lidera cultura”. En la ocasión, hubo exposiciones de artistas plásticos y descendientes de inmigrantes italianos. Se pudieron apreciar los dibujos de Juan Calabresi y la pintura de Carmen Buteler.
“Como teníamos que mostrar arquitectura, arte, paisaje y demás, propusimos una experiencia inmersiva audiovisual. Era pantalla curva de 10 metros de desarrollo; los expectores podían estar con auriculares, donde se relataba y vivía esta experiencia. Nos acompañó el Ministerio de Ciencia e Innovación Tecnológica. Ellos presentaron tres pantallas táctiles; el público tocaba una pantalla por cada región de Italia: norte, centro y sur. El público iba y tocaba la pantalla y aparecían imágenes y relatos de cada una de estas regiones, referidas a la productividad, a las características geográficas y al turismo”, detalló.
El Instituto Italiano de Cultura presentó una experiencia auditiva: una serie de imágenes, con un QR. A partir de este recurso tecnológico, con el teléfono celular y unos óculos, se podía vivir una experiencia visual auditiva. “Las señoras del Garden Club Catamarca ofrecieron sus diseños florales con los colores de la bandera de Italia. Realmente, fueron exquisitos.
En el escenario mayor tuvimos la presencia de grupos de danza y canto populares y clásicos. Vinieron de Buenos Aires, San Luis y Tucumán. Nos visitaron delegaciones que pasaron por el escenario. Tuvimos tres tenores y una soprano. Tuvimos un grupo de acróbatas aéreos que realizaron una presentación”, describió.
Aromas y sabores
Además, el Consulado General de Italia invitó al chef Leonardo Fumarola, quien realizó distintas presentaciones y degustaciones. Estuvieron también otros chefs y maestros queseros que hicieron burrata, entre otras delicias. En un sector, llamado “El mercado de sabores”, se invitó a productores locales y de otras profesionales para ofrecer y poner a la venta productosasociados a la gastronomía mediterránea: oliva, aceites, vinos, lácteos, quesos, repostería y tiramisú. Hubo dos restoranes con distintas especialidades, un patio de comidas, con un escenario adicional, con la oferta de los track food. Había helado, pizza, cervezas artesanales, charcutería, salames, quesos y paninis.
Con tan sólo recorrer los stands, se puede advertir la enseñanza de la colectividad italiana en Catamarca. Los inmigrantes desarrollaron sus actividades en estas tierras. La enseñanza que dejó una industria. “Nos enseñaron a hacer aguardiente, a partir de la receta de la grapa. Nos enseñaron a manejar los viñedos y a tener el resultado del vino y de las uvas; nos enseñaron el consumo y la producción de los olivares y las nueces. Todo eso es una herencia italiana”, consideró.
Algarabía
Tras el éxito, Maubecín recordó cómo se gestó esta propuesta que fue un éxito. “Al comienzo, antes del evento, me preguntaban qué esperábamos; veía mucha expectativa en la gente, en el público. Más que la expectativa de una expo, de una feria, veía la expectativa de una fiesta. Eso fue, la fiesta de Italia en Catamarca. La colectividad italiana es muy grande. Algunos están asociados y otros no. Este evento sirve para unir más a los descendientes de italianos pero sobre todo, para unirnos todos, en forma colectiva, a convivir con alegría, con disfrute y compartiendo”, comentó.
Texto: Basi Velázquez
Fotos: Ariel Pacheco