Había una oportunidad. Sin embargo, para ganar, los partidos debían legitimar sus candidaturas por vía de las elecciones internas. Es decir, había viejas rencillas que debían ser saldadas. ¿Para un peronista nada mejor que otro peronista? En la compulsa interna del Peronismo se presentaron cuatro listas “Azul”, “Blanca”, “Marrón” y “Verde”. La primera representaba a Intransigencia y Movilización Peronista, localmente más conocida como Saadismo, tenía una proyección nacional y competía por la conducción partidaria frente a Luder, quien se perfilaba como el conductor del PJ nacional aliado a la expresidente María Estela Martínez de Perón (Isabelita-Isabel). Vicente Leónidas Saadi, su referente principal, se presentaba como una opción de izquierda. Sus contrincantes eran: la línea Marrón conformada por dos agrupaciones: MUJ (Movimiento de Unidad Justicialista) y 17 de Octubre que tenían como principales referentes a Armando Casas Nóblega, Isauro Molina y Hugo Mott por la primera y Pedro Casas por la segunda. En tercer término, se ubicaba la lista Blanca conformada por la agrupación Movilización referenciada por Mario Dardo Aguirre y finalmente la Lista Verde liderada por Adolfo Castellanos quien aglutinaba para el sector que lideraba Raúl Matera a nivel nacional. Las elecciones internas se realizaron el 31 de julio de 1983 y el triunfo le correspondió a la lista Azul. El día 20 de agosto se llevó a cabo el Congreso Provincial del Partido Justicialista, en el que se consagró la fórmula a gobernador y vicegobernador, resultando nominados: Ramón Saadi- Rodolfo Moran. Asimismo, se aprobó las candidaturas a senador nacional que recayó en Vicente Saadi y Julio Amoedo; a diputados nacionales: Sebastián Corpacci, Arturo Albarracín y Arnaldo Brizuela. Los congresales electos por la lista marrón participaron del congreso, pero no convalidaron la totalidad de lo actuado; eso avivó suspicacia de un eventual arreglo con otras fuerzas políticas que fue tajantemente desmentidas a través de comunicados y documentos donde se esforzaban por recalcar el incuestionable apoyo a los candidatos del partido.
El sinuoso camino a las urnas
Que se doble, pero no se rompa…
El radicalismo, como todas las fuerzas políticas, participó de las lecciones internas, condición necesaria según la ley. Además, en las filas radicales se jugaban la posibilidad de recuperar el rol de partido principal, ya que en antecedente inmediato lo remontaba al tercer lugar. Compitieron tres listas en las elecciones internas que tuvo varias prorrogas por las impugnaciones entre las diferentes facciones. Había una fuerte división entre el oficialismo partidario conocido como los “celestes” que apoyaban a Alfonsín y capitaneaban la línea “Renovación y Cambio”. El presidente del Comité Provincia José Félix Jalile, a su vez candidato a la reelección en el cargo, líder nominal de la “lista celeste”, contaba con adhesiones explicitas y otras solapadas, por sus vínculos con el gobierno provincial. En la oposición se encontraba la lista “morada” que aglutinaba al Movimiento de Unidad Radical referenciada en José Alberto Furque y Gabino Herrera, la tercera lista en la compulsa electoral era la conducida por Pedro Murad cuyo color curiosamente era el mismo que la del justicialismo: Azul. Esto generó suspicacias acerca de un eventual apoyo de la lista peronista a la radical, hasta hubo denuncias de “dadivas” debido al apoyo indisimulado del sector de Saadi. Las elecciones internas luego de una serie de impugnaciones se llevaron a cabo el domingo 28 de agosto, el triunfo correspondió al oficialismo partidario por amplia ventaja. De un padrón de 19.484 afiliados votaron 12.775 (65,56%), cifras que estimulaban a los “boina blanca” y daba esperanzas ciertas de imponerse en las elecciones provinciales. Realizada la convención, el sábado 10 de septiembre, los celestes se llevaron la mayoría de los cargos. Así resultó candidato gobernador Ernesto Alderete Salas, completaba la fórmula con Genaro Collantes. Candidato a intendente por la Capital postulaban a Horacio Yamil Fadel y candidatos nacionales a diputados a: José Félix Jalile; José Alberto Furque y Marcelo Altamirano.
La discordia de los terceros
Otra fuerza importante era el Movimiento Popular Catamarqueño, partido surgido en torno a la figura del Exinterventor militar Guillermo Ramón Brizuela durante la dictadura de Onganía. En su gobierno se produjo el “catamarcazo” (17-18/11/1970). Se constituyó como partido para las elecciones de 1973, con una gran performance a tal punto que le arrebató el segundo lugar a la UCR. Este partido tuvo elecciones internas, pero solo para cumplir la formalidad de la ley, se desarrollaron el día domingo10 de julio de 1983 y la lista de unidad “unidad federalista” postulaba como presidente de la conferencia provincial a Ignacio Joaquín Ávalos y como candidato a gobernador a: Guillermo Brizuela y Joaquín Ávalos a vicegobernador. Raúl de Marcos fue nominado candidato a Intendente por el departamento Capital, Mario René Acuña Isí, Miguel Figueroa, Oscar Segundo García, Miguel Enrique Ferradás, Carlos Cirilo Robledo candidatos a Diputados Nacionales y Mario Soler, Patricio Rivarola a Senadores Nacionales.
Otro partido que tenía aspiraciones y ciertas posibilidades, según sus adeptos, era La Voz del Pueblo que se presentaba como un “nuevo amanecer” en el campo político, aunque sus promotores venían del MPC, justamente su líder Víctor Rizo, abogado que tenía amplia experiencia en la defensa de los jubilados, decidió separarse por diferencias con Ávalos, referente fundador del MPC. También realizaron elecciones internas formales, con lista única “solidaridad” el 11 de julio, resultaron propuestos: Gobernador – Vice gobernador: Eusebio Víctor Rizo -Ramón Héctor Zalazar. Candidato a intendente por el Departamento. Capital: Ángel Arturo Garriga; candidatos a Diputados Nacionales: Eusebio Víctor Rizo, Ernesto Romero Acosta, Antonio Arturo Carrizo y Leopoldo Augusto Nieva.
Del análisis de las listas se observa que como características determinadas de los candidatos a gobernador todos eran profesionales; de ellos 3 abogados, 3 docentes, 1 médico, 1 ingeniero civil, 1 arquitecto, 1 militar y 1 estudiante de ingeniería agronómica. En las fórmulas a gobernador y vice solamente un partido postula a una mujer.
El día de la democracia
El gran día fue el 30 de octubre de 1983, habían pasado diez años desde la última elección. Ante el fracaso de la Dictadura, algo distinto se percibía en la inmensa mayoría de la sociedad civil, esperanzas, ansiedad y altas expectativas por el acto cívico era indicadores de una situación ¿inédita para una transición hacia un régimen democrático? Como fuere, inédita o no, el clima de época era distinto a otras ocasiones, particularmente a la del ‘73.
Se ponían en juego electoral el cargo de presidente, y vicepresidente de la nación; 255 diputados nacionales; 230 senadores provinciales y 854 diputados provinciales; 715 intendentes y 6.840 concejales. En el ámbito provincial los cargos en juego eran 243, de los cuales 163 eran titulares y 80 suplentes. Comprendían: un gobernador, un vicegobernador, 16 Senadores provinciales titulares e igual número para suplentes; 33 diputados provinciales y 6 suplentes; 15 intendentes, 78 concejales titulares y 47 suplentes. Además de 5 diputados nacionales titulares y 3 suplentes. Como la elección del presidente y vicepresidente era indirecta a través del colegio electoral se elegía 14 electores titulares y 8 suplentes.
En general, en la sociedad expectante, se deseaba que la democracia sea una panacea, sin embargo, había voces discordantes. Por ejemplo, desde la derecha conservadora, su líder Álvaro Alsogaray, ante la marcada polarización del electorado, manifestaba que: “la opinión pública no ha comprendido el verdadero problema nacional” también sostenía que ante el eventual triunfo del radicalismo o del peronismo, y si aplicaban lo que prometían en sus plataformas electorales “el país va a entrar en una nueva crisis cuya característica va a ser la Hiperinflación”. Desde la Izquierda, se homologaba al peronismo y al radicalismo en un sentido contrario, acusándolos de formar parte del imperialismo y que sus programas difícilmente sean solución para el pueblo argentino.
En Catamarca, por primera vez en su historia participarían 14 partidos políticos. 11 de ellos lo hacían con candidatura a gobernador y 12 con candidaturas a presidente. Puede parecer una exageración por la dimensión del padrón electoral, pero si se atiene al contexto, al momento en que esas propuestas se presentan es justificable desde la avidez a participar de la reconstrucción del régimen democrático. El Frente de Izquierda Popular, El Partido Comunista, el Partido Socialista Independiente, presentaban candidaturas parciales. Mientras que: El Partido Demócrata de Catamarca, El Partido Democracia Cristiana, Partido Federal, Partido Intransigente, Partido Justicialista, Partido La Voz del Pueblo, Partido Movimiento al Socialismo, Movimiento de Integración y Desarrollo, Movimiento Popular Catamarqueño, partido Socialista Democrático y la Unión Cívica Radical, presentaban candidaturas en todas las categorías. Algunas fuerzas intentaron conformar alianzas electorales que se frustraron por “las posiciones encontradas en torno a la integración de la formula a gobernador y vice que tenía como protagonista al Movimiento Popular Catamarqueño (MPC) y a un sector disidente del justicialismo”.
El fenómeno del alfonsinismo había impactado positivamente en la sociedad capitalina, de hecho, se percibía un clima muy favorable, sobre todo una vez concretada la visita del candidato presidencial. También había logrado sumar el apoyo del MPC a la fórmula presidencial de la UCR, es decir Raúl Alfonsín - Víctor Martínez.
Inicios y festejos
Al final del día, luego de una agotadora jornada, los resultados darían alegrías por partida doble. Votaron 107.619 catamarqueños (81.34% del padrón), en la categoría Presidente -Vicepresidente de la Nación ganó la fórmula Alfonsín-Martínez, mientras que en la categoría gobernador –vicegobernador se impuso Saadi- Morán.
La plaza principal de Catamarca se tiñó de celeste y blanco. Alrededor de las 22 hs. los eufóricos radicales festejaban el triunfo de Alfonsín, las intendencias de Capital, Valle Viejo, El Alto, Pomán (Villa), Fiambalá, El Rodeo. Ya en la madrugada del 31 una caravana popular copaba la misma plaza para hacer sentir la alegría peronista de haber ganado la gobernación.
La voz el pueblo la novel agrupación partidaria se quedaba con la intendencia de Paclín constituyéndose en la sorpresa de la jornada.
El Movimiento Popular Catamarqueño apenas lograba 4.500 votos. La presencia de este partido en la categoría gobernador fue determinante para que el PJ pudiese ganar las elecciones provinciales. La paridad y división de cargos auguraba un tiempo de diálogos y consensos para sobrellevar con holgura los desafíos de la hora. Sin embargo, el cálculo político tejía y destejía alianzas y acuerdos para buscar el desempate, comenzaba un tiempo áspero de una convivencia tensa. Por otra parte, los catamarqueños fueron satisfechos a las urnas, esperanzados expresaron su parecer, convencidos que empezaba un nuevo tiempo, esta vez había democracia plena y en serio. Votaron todos los que quisieron, sin privaciones ni proscripciones, libremente. Había futuro.
Texto: Colaboración Magíster José Ariza