En un escenario donde captar la atención de los estudiantes se vuelve cada vez más complejo por la irrupción de plataformas como TikTok y el consumo de contenidos breves, el docente catamarqueño José Lobo Gómez logró construir una comunidad educativa en YouTube que trasciende las fronteras del aula.
El profesor que enseña química a miles de estudiantes
Profesor, investigador y edutuber. Desde Catamarca, José Lobo Gómez transformó YouTube en una extensión del aula y hoy ayuda a estudiantes de distintos niveles a comprender la química.
Profesor y licenciado en Química, con una maestría y un doctorado en Gestión Ambiental obtenidos en la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), encontró en las plataformas digitales una herramienta para acercar el conocimiento científico a miles de personas.
Lo que comenzó como una estrategia para acompañar a sus propios alumnos de secundaria terminó convirtiéndose en un recurso utilizado por estudiantes universitarios, personas que retoman sus estudios y usuarios autodidactas interesados en la química y las ciencias afines.
El docente e investigador sostiene que las plataformas digitales son una oportunidad para democratizar el acceso al conocimiento, aunque advierte que ninguna tecnología puede reemplazar la interacción humana en el aula.
Durante una entrevista con Ana Del Prado en el programa “Rompiendo el Molde”, que se emite por Ancasti Streaming, Lobo Gómez explicó que uno de los principales desafíos de la educación actual pasa por adaptar los contenidos a formatos más dinámicos. “Ahora nos piden presentaciones de dos o tres minutos y es difícil condensar todo lo que uno quiere transmitir sin dejar afuera aspectos importantes”, señaló.
Según comentó, las estadísticas de su canal muestran que una gran parte de las visualizaciones llega a través de recomendaciones externas, enlaces compartidos y sitios que incorporan sus videos. Además, destacó un dato que le llamó particularmente la atención: alrededor del 60% de su audiencia está integrada por mujeres.
El docente explicó que muchos de los usuarios utilizan el material para reforzar conocimientos básicos antes de iniciar estudios superiores. “La química suele convertirse en una dificultad para quienes no tienen una base sólida, por eso los videos sirven como repaso y acompañamiento”, indicó.
Respecto al aspecto económico, señaló que el proyecto nació por vocación educativa. Sin embargo, la monetización de la plataforma le permite recibir ingresos esporádicos que funcionan como un reconocimiento al esfuerzo realizado. “No es mucho dinero, pero representa un estímulo y una señal de que el trabajo ayuda a otras personas”, expresó.
Lobo Gómez también se refirió al avance de la inteligencia artificial en el ámbito educativo. Consideró que estas herramientas ofrecen oportunidades valiosas, pero sostuvo que no podrán reemplazar el papel del docente. “La IA puede brindar explicaciones muy buenas, pero en el aula el profesor adapta su enseñanza según las necesidades de cada estudiante. Esa interacción sigue siendo insustituible”, afirmó.
Sobre la enseñanza virtual, destacó que facilita el acceso al aprendizaje para quienes tienen limitaciones de tiempo o recursos para trasladarse. No obstante, remarcó que la presencialidad aporta elementos difíciles de replicar en un entorno digital, como la observación directa de las reacciones de los alumnos y la posibilidad de modificar la dinámica de la clase en tiempo real.
El canal “Joselote 1” reúne contenidos sobre química, bromatología, alimentos y medio ambiente. Su creador utiliza animaciones, gráficos y recursos audiovisuales para explicar procesos complejos de manera sencilla.
Hacia el final de la entrevista, alentó a otros docentes a explorar las plataformas digitales y a observar cómo trabajan distintos creadores de contenido educativo. “Hay que ponerse en el lugar del alumno, identificar qué le cuesta más y buscar nuevas formas de explicarlo”, sostuvo.
Para Lobo Gómez, la motivación principal sigue siendo la misma que lo impulsó a comenzar: facilitar el acceso al conocimiento. “Quiero que la química deje de ser una piedra en el zapato y se convierta en una herramienta para avanzar”, concluyó.
Más allá de su actividad como docente e investigador, Lobo Gómez destacó el papel que tuvo la Universidad Nacional de Catamarca en su formación profesional y personal. En ese sentido, expresó su agradecimiento a la casa de estudios y a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales por las oportunidades que brindan a los jóvenes de la provincia.
“Siempre voy a estar agradecido con la universidad pública porque me permitió estudiar y desarrollarme profesionalmente. Me gustaría que muchos jóvenes puedan acceder a las mismas oportunidades que tuve yo”, señaló.
Su vínculo con la UNCA también se reflejó en numerosos proyectos de investigación y extensión. Entre 2010 y 2020 participó en iniciativas orientadas a la reintroducción de cultivos andinos, especialmente la quinoa, en comunidades originarias del departamento Belén. Estos trabajos se desarrollaron en articulación con el INTA y cooperativas locales, con el objetivo de recuperar saberes productivos tradicionales y generar alternativas de desarrollo para las poblaciones de la región.
La experiencia le permitió combinar la investigación científica con el trabajo territorial, una faceta que considera fundamental dentro del rol universitario. “La universidad no sólo forma profesionales; también tiene la responsabilidad de generar conocimiento y ponerlo al servicio de la comunidad”, sostuvo.
Con la misma convicción que lo llevó a crear contenidos educativos en internet, Lobo Gómez continúa apostando a la divulgación científica y a la educación como herramientas de transformación social, tanto dentro del aula como fuera de ella.
Texto: Pablo Vera
Fotos: Ariel Pacheco