“Sentí un llamado de la tierra”. “Quizás esa frase cargada de sentimientos y convicción será la que sirva para introducirnos en la vida de Leticia Aranda, esta joven cantora con raíces en Colpes, Pomán, que actualmente reside en Buenos Aires y que el 20 de julio estará en el escenario mayor de la Fiesta Nacional del Poncho.
El llamado de la tierra con sonido de caja
La cantora popular nacida en Colpes, Pomán, sigue firme en su convicción de rescatar las coplas y llevarlas a los escenarios del país. El 20 de julio estará presentándose en la Fiesta del Poncho.
Ese llamado de la tierra repercutió desde el momento que por primera vez tuvo una caja en sus manos. Con Revista Express habló vía telefónica y recordó sus primeros pasos en la música, los cuales están impregnados de los carnavales colpeños, el recuerdo de los topamientos y su familia.
“El primer encuentro con una caja fue en La Rioja, en la casa de Camilo Mata. Fue en febrero del 2010. Tenía unos 24 años aproximadamente. Mi primer impulso fue sentir ese latido y sumarme a la ronda de vidaleras”, rememora. Ese impulso inicial no se quedó ahí, la llevó a desandar una tradición familiar, ancestral.
“Eso me recordaba a algo y no sabía a qué. Comenzó una duda interna, una curiosidad que comenzó a hacerme cosquillas en la mano, en la garganta. ´Yo a esto lo escuché. Esto es parte de mí, pero hay otra manera, no es esta la forma pero son los elementos´ pensé”.
“Yo vengo de un pueblo en el que se cantan coplas y se baila chamamé. Se hacen topamientos en la plaza, se hacen los bailes tradicionales en el club, es el recuerdo que me había llevado y tengo conmigo en Buenos Aires”. Leticia trasladó su Colpes a “la ciudad de la furia”, un Colpes que late cada vez que recuerda y lo refleja en sus palabras.
“Salías con tu familia al baile y el acto más heroico de los muchachos era pasar por la mirada de toda tu familia para sacarte a bailar (se ríe)… También asistían bandas de cuarteto, se escuchaban los primeros acordes de la guaracha”, recuerda.
“Recuerdo a mis tíos que cantaban y me acuerdo de los personajes. Había un diablo que peleaba con uno de los miembros de la comparsa, los correteaba y a los niños también. Le tenía un miedo… Me escondía debajo de la cama. Yo vivía al frente del estanque de Colpes, al lado de la casa de mi abuela materna”, reconstruye.
Ejercitar la memoria la llevó a hurgar en el pasado, indagar en su familia, entre ellos a su padre, Rolando Aranda, un poeta, escritor y cantor. El resultado fue un descubrimiento hermoso.
“Esta memoria comienza a despertarme, empieza a darme vueltas en la cabeza, comienzo a preguntar, porque estas cosas son la vuelta a la cuna, a la raíz. Fue volver los pasos hacia atrás, exploro la rama materna, me doy con mi abuelo materno, que era guitarrero cantor y su madre era guitarrera y la contrataban en fiestas para que cante. Hice este camino de vuelta al árbol y me di cuenta de que existía mucha música”, pero acota que “la tradición del canto con caja viene de mi abuela materna”.
En su niñez en Colpes tuvo los primeros pasos junto a sus hermanas Gabriela y Viviana. Su padre las acompañaba en la guitarra y comenzaron las primeras presentaciones. Leticia tenía 9 años y se sumó a los ensayos.
“Nos presentábamos como “Las hermanas Aranda”. “¿Las primeras canciones? Arbolito en otoño”, “La viajerita”, una chacarera de papá que se llamaba “Volviendo a Colpes”, la “Zamba de los yuyos”. Todas eran canciones que papá arreglaba para que cantemos las tres”.
Leticia recuerda con nostalgia esa etapa. “Mis hermanas tenían, 14, 13 y yo 9 años. Estuvimos por todo el departamento Pomán y la primera presentación fue en una peña en la escuela de Siján. Lo más lejos que tocamos fue en Belén”.
Sus hermanas mayores finalizaron la secundaria y se fueron a La Rioja a comenzar sus estudios universitarios. Leticia las acompañaría años después.
La mudanza a La Rioja
“Yo me quería ir a estudiar Córdoba, Fonoaudiología y Canto pero era muy costoso”, cuenta Leticia a RE. Se mudó a La Rioja con el mandato familiar de centrarse en sus estudios. “Hasta aquí cantaste, ahora hay que madurar, dejar el canto de lado, me decía mi papá pero nunca pude dejar el canto de lado y de esa charla hice una copla:
“Me han mandado pa´ La Rioja,
Dis que pa´ que madure
Y aquí me ven festejando
Sábado, domingo y lunes”.
En suelo riojano comenzó a rozarse con artistas como Camilo Mata, Viviana Bognar, entre otros, que la acercaron a la nueva generación de músicos de esa provincia. De a poco fue metiéndose en la escena y en forma paralela a su formación académica como farmacéutica llevó su voz y su caja por los escenarios.
Dicen que son odiosas las comparaciones pero resulta inevitable trazar un paralelo entre la actividad cultural folklórica riojana y la catamarqueña. Leticia sostiene que “La Rioja desarrolló, explotó y reivindicó la chaya de una manera diferente a Catamarca, que recién ahora está recuperando sus ansias chayeras. Catamarca lo viene haciendo sostenidamente desde hace unos años y me hace sentir sumamente feliz”.
Con una carrera artística en ascenso también se dedicó de lleno a su formación académica e incursionó en la política universitaria. En el 2021 fue designada Directora Técnica del Laboratorio de Desarrollo e Investigación de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR). Hasta que se quedó sin trabajo y tuvo que replantearse cómo seguir. En esos lapsos de reflexión surgió la idea de mudarse al cemento de Buenos Aires, pero para ello tuvo un momento que hizo de bisagra.
“En el 2021 me llamaron para el ciclo Autoras Argentinas para cantar en el CCK por el 8M. Se hacía en la “Ballena Azul”. Me convoca Lucy Patané, a Belén Parma y también a Las Mullieris de Santiago del Estero. Cantamos “Recuerdos de mi valle” de Margarita Palacios”, recuerda.
“Cuando aterricé en Buenos Aires y entré a la Ballena Azul algo se desbloqueó en mí. Me dije ´Yo quiero estar cerca de esto, quiero vivir esto y desde ahí lo empecé a desear con mucha fuerza”.
Con su título como farmacéutica bajo el brazo partió a suelo porteño y consiguió “el trabajo de sus sueños”: poder trabajar con cannabis medicinal.
“En marzo del 2022 me instalo en Buenos Aires. Empecé un ciclo de adaptación, una lloradera y fui recuperando fuerzas”, se confiesa. En ese lapso, aclimatada gracias al cobijo de Federico De la Vega y Nadia Larcher, pudo retomar paralelamente su carrera artística.
“Ahora estoy grabando el disco. Con Joel Costas, gran productor, músico y arreglador”. Todas son canciones de su autoría salvo una que comparte con Carlos Paredes. “Hay varios invitados sorpresas”, dijo sin querer más detalles “para que se cumpla.
En CABA forma parte de “La revuelta federal” un ciclo de música popular que comparte junto a otros artistas y que para agosto están organizando su segunda fecha.
El Poncho
Junto a copla, Colpes y febrero son las palabras que más menciona. El hilo conductor es el carnaval pero también admite que le “tira” julio y el Poncho, ese que comienza ese viernes 12 de julio y tendrá a ella el sábado 20 en el escenario mayor.
“La gente se va a encontrar con un homenaje a Miguel Calderón, “Mundaca”, uno de los más altos copleros de Colpes. Fui a visitarlo antes de venir a Buenos Aires. Supe que tenía que ir a verlo. Necesitaba hablar con don Miguel para hablar de mi pasado. Fue en el patio de su casa”. De este registro nació la idea de proyectarlo en el Poncho. El espectáculo tendrá como nombre –no podía ser de otra manera– Febrero.
En primera persona
¿Cómo una niña que se escondía del “diablo” debajo de la cama se abrió paso para llegar a Buenos Aires hasta donde resuena su caja y sus coplas?
La pregunta surca el aire y la respuesta quizás esté en su presentación. “Soy una cantora de pueblo, de escenario que un día comenzó a desandar el camino de la copla y sentí esa necesidad de llevar el canto ancestral que venía de la cuna y que no hacía más falta que hacer un poquito de memoria. Me parece necesario llevar la copla a los escenarios y reivindicar este tipo de canto por la provincia”. Que así sea.
Texto: Pablo Vera
Fotos: Ariel Pacheco
(UNA COPLA DE SU AUTORÍA QUE PUEDE IR COMO RECUADRO)
Copla
Con su permiso señores
Aquí les vengo a cantar
Traigo un puñado de coplas
Desde el valle de Pomán.
Cantorcita me han parido
Colpeña de nacimiento
Soy del Alto de los Pumas
Tamborcito vidalero.
La tierra me dio la vida
Al costado del Ambato
Silvestre flor de los vientos
Va por el cielo mi canto.