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Mundial de 1978

El abanderado catamarqueño

A 44 años de la primera estrella obtenida por Argentina en el Mundial del '78 y a días del triunfo en la Copa de Qatar 2022, Neri Giusto revive intensamente su paso por el estadio de River ante miles de personas.
15 de enero de 2023 - 02:10

El jueves 1 de junio de 1978 y con el Estadio de River Plate colmado de personas se inició el campeonato por la Copa Mundial de la FIFA, Argentina 1978, y el encargado de llevar la bandera Argentina fue Eduardo Neri Giusto, un atleta catamarqueño de 17 años, quien 44 años después revivió ese logro de una forma distinta.

Gobierno militar de por medio, un estridente toque de Diana de trompeta fue la señal para que decenas de globos y miles de palomas sean liberados. La marcha del Mundial ‘78, entre otras marchas,marcó el ritmo a cientos de jóvenes que realizaron diferentes formaciones sobre el campo de juego.

Formaron “Argentina ‘78” entre otras palabras y varias formas geométricas. Fue una jornada histórica de la que participaron 16 delegaciones.

Fueron 16 países que compitieron por el principal trofeo del fútbol mundial. Argentina ganó la Copa y su primera estrella que rápidamente fue bordada en las remeras de la Selección. Desde entonces Argentina ganó dos veces, incorporando dos nuevas estrellas.

Neri Giusto no estuvo en los eventos, pero los vio por televisión y los vivió muy intensamente. De niño cursó los estudios primarios en una escuela de barrio La Viñita. En 1974 se radicó en Capital Federal donde estudió en el Colegio Ingeniero Huergo ENET N°9, y se recibió como maestro mayor de obras.

“Tenía 17 años y estaba en la escuela industrial. Un profesor de gimnasia peruano nos preparaba, pero no sabíamos que era para el evento del Mundial ‘78. En esa época los milicos no te decían nada”, explicó.

Con 61 años a cuestas y luego de una jornada de trabajo en la obra de iluminación de la nueva Gruta de la Virgen del Valle, consideró que “haber estado con la bandera de Argentina fue como un complemento porque el profesor nos exigía bastante. En esa época yo hacía 150 flexiones de brazos o 150 abdominales en un minuto. Tenía 10 en educación física y el peruano me eligió en los ensayos. Cuando supimos que iba a ser para el Mundial no tuve dimensión de lo que significaba porque no tenía lo que hoy tengo, experiencia y la perspectiva que da el tiempo. Siendo joven uno es soberbio por la misma juventud, y no le da valor a muchas cosas. Pero hoy a la distancia y con varios años encima se ve de otra forma”, indicó.

Recordó que antes del mundial se realizó un concurso entre los colegios en una representación o demostración artística, en la que su escuela salió ganadora.

“Eso fue en el ‘77 y en el ‘78 nos hicieron practicar, pero nunca mostrando banderas, simplemente haciendo formaciones, manteniendo las formas rítmicas, armando flechas, cruces y cuadros complejos”, agregó.

Con un poco de picardía,revivió sus prácticas en River porque “andaba bien en las actividades deportivas. Ganamos como colegio y representamos a Argentina y mientras que otros colegios fueron designados para representar a otros países. Y dentro de mi grupo me eligieron porque andaba bien, hacía lucha y mucho deporte también en el Club Ateneo de la Juventud, por calle Riobamba y Bartolomé Mitre, al lado de Congreso, y de ahí pasaba al colegio”.

“Éramos un grupo de changos que hacía todo tipo de atletismo y en representación de los clubes. Hacíamos lanzamiento de disco, jabalina y otros. Por ejemplo, íbamos a Chacarita y representábamos a Chacarita mientras no pagábamos cuota, usábamos todos los servicios y las instalaciones. Pero los trofeos que podíamos conseguir quedaban para la institución”, destacó.

En 1981 regresó a Catamarca y comenzó la carrera de ingeniería en minas, que quedó trunca en tercer año “porque me dediqué a trabajar. Me gustó más el dinero y no seguí. Dos o tres veces volví a Buenos Aires y participé de los 15 y 20 años de mi promoción. Vi que fueron partiendo varios de los integrantes del grupo. Ahora, al tener la conciencia de haber participado en aquel evento, que pasaron tres mundiales y ganamos un tercero, con todo esto reviví muchas cosas a las que en su momento no le di tanto valor”, remarcó.

Aseguró que aún “hoy pude ver el fervor patriótico aunque las nuevas generaciones no lo distingan como eso, como algo patriótico. Pero es un sentimiento que hace que uno quiera a este país aunque sea en esa forma, en la forma del deporte”.

Giusto actualmente trabaja en Recursos Hídricos de la Provincia y desde 2008 se desempeña como inspector de obras.

Valor del sacrificio

“Hay que enseñarle a los jóvenes que se hagan en el deporte y que lo valoren. Yo participé en un sudamericano de lucha para River Plate y me considero una persona de bien, sana y con conciencia de haber crecido con otros valores. Mucha juventud está en eso de querer lo ajeno, de creer que todo llega sin esfuerzo porque no se les dio valores, el valor del estudio, del sacrificio”, manifestó.

Hizo hincapié en que “si llegué al mundial se lo debo al sacrificio, al deporte y a la escuela industrial que fue la que me dio una base de oficio, de herramientas para luchar en la vida” y asignó un rol fundamental a la Virgen del Valle.

“Agradezco a la Mamita Virgen el haber sido tocado por ella. Después tuve accidentes, me caí, me rompí tres vértebras y sigo caminando gracias a la Negra, a la Virgencita. Por eso también digo que por ella es que un catamarqueño fue elegido para estar allá en River, con buenos resultados en el estudio y en la parte deportiva”.

Texto: Carlos Bulacio

Fotos: Ariel Pacheco

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La fiesta inaugural del Mundial de Argentina de 1978 se puede ver en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=LfGoULbi0FA

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