Daiana tiene 30 años, es egresada de la Licenciatura en Química de la Universidad Nacional de Catamarca y siguió sus estudios doctorales como becada del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Físico-Química de Córdoba (INFIQC) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Junto a sus directoras de tesis, Marcela Cecilia Rodríguez y María Dolores Rubianes, patentó un dispositivo único que es capaz de detectar la presencia de arsénico en apenas una gota de agua.
Desarrollo científico con sello catamarqueño
Daiana Reartes necesita tres minutos y sólo una gota de agua. Mano a mano con Revista Express, contó cómo desarrolló un dispositivo que promete ser una herramienta de salud pública.
De su vida escolar egresó del Colegio FASTA y estudió Química porque quería probar algo de lo que no supiera nada. No había tenido esa materia en el colegio. Sobre la marcha fue encontrando la pasión y a medida que surgieron los desafíos eligió el camino que, para muchos, resultaría el menos lógico: no se inclinó hacia la minería, sino que buscó otros horizontes de conocimiento. “Creo que no me veo trabajando en un roster, haciendo todos los días lo mismo”, pensó en voz alta cuando conversó con Revista Express.
Así comenzó un trabajo para encontrar becas y opciones para un post doctorado junto con su directora de la tesis de la licenciatura, Silvina Fuentes. Surgió una posibilidad para hacerlo en Buenos Aires, pero ella prefirió Córdoba. Corría el 2019 y las primeras entrevistas fueron vía Skype, una plataforma de videollamadas prehistórica cuyo uso se discontinuó en 2025.
Mientras se preparaba para terminar la licenciatura, a principios de 2020, organizó toda la mudanza a Córdoba para instalarse casi sin perder tiempo. Pero el COVID-19 y los controles súper estrictos de una pandemia incipiente tenían otros planes. Sin querer se convirtió en una de las primeras egresadas de la UNCA en rendir de manera virtual, en mayo de 2020, y su estadía en Córdoba no fue posible sino hasta enero de 2021. Ahora se prepara para hacer un postdoctorado de electroquímica con batería de litio, pensando en asentarse con una carrera como investigadora del CONICET y en el futuro poder transmitir su conocimiento a nuevas generaciones de estudiantes.
Empezó su carrera como becada del CONICET en la Universidad Nacional de Córdoba trabajando en el desarrollo de sensores de trombina humana, con una tesis orientada al cáncer de mama. Los conocidos problemas de financiamiento para la ciencia y las universidades obligaron a revisar el proyecto.
Un medidor de arsénico
“El grupo en el que estoy lleva 30 años desarrollando sensores de glucosa, lactato, cobre, plomo, de distintas áreas. Mi directora tenía algo con el arsénico porque sus últimas tres becas no habían podido optimizarlo y dije: ‘Bueno, me pongo a ver si me sale’. Estuve dos años trabajando, con prueba y error, prueba y error, hasta que se dio”, contó.
En Argentina, la presencia de arsénico en aguas subterráneas representa un problema crítico de salud pública. Los métodos convencionales requieren infraestructura de laboratorio costosa, lo que limita el monitoreo en campo. Así surgió este proyecto, con el desarrollo de un sistema electroquímico portátil y de bajo costo que integra sensores impresos desechables para la cuantificación de arsénico en territorio. La plataforma se sustenta en capacidades científicas consolidadas y presenta alto potencial de transferencia tecnológica al sector productivo, contribuyendo al monitoreo descentralizado de la calidad del agua y a la toma de decisiones.
El dispositivo desarrollado por Daiana junto a sus directoras es técnicamente un nanosensor electroquímico portátil basado en electrodo serigrafiado para la detección de arsénico As(III) en una sola gota de agua.
El sensor consta de una tira reactiva que tiene el tamaño de un pendrive, que se conecta en un dispositivo electroquímico que a su vez está conectado a una computadora: se coloca apenas una gota de agua en la tira reactiva y en tres minutos se puede detectar la presencia de arsénico. Es, hablando en criollo, una versión más grande de los famosos medidores de glucosa que utilizan las personas con diabetes.
- ¿Qué nivel de precisión tiene?
- La Organización Mundial de la Salud dice que uno puede consumir agua con hasta 10 ppb (partes por billón) de arsénico y el sensor mide de 0,5 a 1.000ppb. Abarca todo el rango óptimo e incluso mucho más. Lo validamos con concentraciones muy bajas y muy altas y tiene esa amplia versatilidad. Al principio podíamos detectarlo, pero no en concentraciones muy bajas. Fue un proceso de volver un poco para atrás a estudiar qué era lo que interaccionaba con el arsénico que me favorecía para bajar en los límites de detección. Optimizando de nuevo otros parámetros y algunos ajustes de configuración lo logramos.
El proyecto fue presentado en los premios UNC Innovación, que destaca a los más innovadores de todas las facultades, y obtuvo el primer lugar. Allí surgió la propuesta para patentar este dispositivo.
“Nos presentamos pensando en hacer como una aproximación para empresas, con la idea de poder venderlo a alguna interesada, y en ese concurso nos dijeron que el sensor tenía muchas bondades que no tenían otros trabajos. Así empezó el camino, hace dos años, primero con los estudios del CONICET para ver si el patentamiento era factible o no. Después hicimos una investigación para ver si no había nada parecido, y todo ese trabajo se lo enviaron a una empresa española, UNGRIA, especializada en patentes internacionales, que hizo el mismo trabajo a nivel global. Ese informe tiene que dar negativo, es decir, que nadie hizo nada similar. Esa respuesta nos llegó a los siete meses”, contó.
El proceso de patentamiento fue otro desafío, ya que hubo que redactar sobre el trabajo realizado, pero no en términos científicos ni académicos, sino en términos de derecho y leyes. El trámite está prácticamente concluido: resta que la resolución de la patente sea publicada en el Boletín Oficial de la Nación.
Pruebas de campo
Durante el desarrollo probaron el dispositivo en dos localidades: en Recreo, Catamarca, y en General Levalle, Córdoba. “En General Levalle la gente tiene dos conexiones de agua: una es la corriente, que tiene arsénico, y otra es la potable. Es un pueblo conocido por la presencia de arsénico. En Recreo pasa lo mismo, sabemos que hay arsénico por la zona geográfica”, contó.
Eligieron estas localidades tras un análisis del Mapa de Arsénico en Argentina, de acceso público en el sitio web del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Las primeras pruebas se hicieron con tiras reactivas importadas de España, hasta que se logró un convenio con el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) para su fabricación en Argentina, lo que lo convirtió en un insumo mucho más económico.
El Instituto
El equipo de trabajo del Instituto de Investigaciones en Físico-Química de Córdoba (INFIQC) de la Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Nacional de Córdoba, tiene una amplia experiencia de 30 años en el desarrollo de sensores y biosensores electroquímicos con aplicación en diversas áreas como la salud, la toxicología y ambiente. Ha sido pionero en la incorporación de nanomateriales en combinación con biomoléculas y polímeros para la construcción de plataformas altamente sensibles y selectivas. Estos desarrollos fueron aplicados en la detección de indicadores de alto impacto en la Química Analítica tales como glucosa, diversos fármacos, neurotransmisores, agentes tóxicos, marcadores de stress oxidativo, enfermedades crónicas e infecciosas. Asimismo, nuestro equipo cuenta con amplia experiencia en el desarrollo de sensores para la detección de agentes contaminantes ambientales como plomo, cadmio, pesticidas, herbicidas, derivados de procesos de remediación de vertido de 2,4- dinitrotolueno y arsénico, entre otros. En este contexto cabe destacar que el equipo ha sido recientemente distinguido con el premio INNOVA UNC 2025 -categoría Investigación aplicada y Transformación tecnológica, lo que evidencia la relevancia, madurez y potencial de transferencia de la líneas de investigación desarrolladas.
Texto: Peze Soria
Fotos: Gentileza Daiana Reartes
Ficha técnica
Sistema electroquímico portátil de bajo costo para la detección de arsénico en territorio.
Impacto. Esta propuesta consiste en una tecnología rápida, sensible, escalable y de fácil uso en contextos vulnerables y de recursos limitados. Los resultados del proyecto permitirán disponer de una herramienta analítica innovadora para la detección de arsénico que combina alta sensibilidad y bajo costo, facilitando su implementación en contextos vulnerables y de recursos limitados.
Justificación y relevancia. La presencia de arsénico en aguas subterráneas constituye una de las problemáticas ambientales y sanitarias más críticas del territorio argentino, particularmente en la llanura chaco-pampeana. La exposición crónica se asocia a patologías graves, afectando principalmente a poblaciones rurales con acceso limitado a sistemas de monitoreo. En la actualidad, los métodos analíticos convencionales requieren infraestructura de laboratorio costosa y personal especializado, lo que restringe la detección temprana y el control sistemático en territorio. En este contexto, resulta prioritario desarrollar tecnologías analíticas portátiles, accesibles y de bajo costo que permitan ampliar la cobertura del monitoreo y fortalecer estrategias de vigilancia ambiental y sanitaria. Este proyecto responde a una necesidad concreta del territorio mediante el desarrollo de un sistema integrado portátil con potencial de aplicación en contextos vulnerables y de recursos limitados, alineándose con enfoques integrales como One Health (Una sola salud) y con los desafíos actuales de gestión sustentable del recurso hídrico.