jueves 2 de abril de 2026
Juan Angera

"De alguna manera siento que cumplí mis sueños"

El 3 de noviembre, el músico presentó "Ficha sobre fich", su show de canciones en el Complejo Urbano Girardi. Deshecho en agradecimientos, le cuenta a Revista Express que llegando a los 40 años hizo un 'clic' en su vida y siente que ya "cumplió" con sus sueños. "Ya no quiero nada de la música, lo único que quiero hacer es crear", dijo.

Juan Martín Angera es periodista, escritor y músico desde su infancia. El último viernes 3 denoviembre se presentó en el Complejo Urbano Girardi con un show de canciones autorales estructurado en formato de guion teatral, con el que recorrió junto al público los aprendizajes que cada una de las letras del repertorio le trajeron a su vida. Lo hizo acompañado con los músicos Matías Saavedra (guitarra, bajo), Martín Carrizo (teclados) y Tomás Maldonado (percusión), pero también con su compañera de vida, otra reconocida en el ambiente musical, María Paula Godoy. “Tenía ganas de salir a abrazar a todos los que fueron a compartir conmigo. No puedo estar más sorprendido y agradecido”, valoró para Revista Express.

“Estoy por cumplir 40 años y de alguna manera creo que hice un clic emocional interno hace unos años. Quizá con la paternidad, no sé con qué, pero empecé a considerar que lo que hago se lo hago para la gente de acá, para la comunidad. Ya no lo hago por mí. Ese fue el gran clic”, reflexionó Juan Martín.

Allí recordó que cuando empezó a hacer música no quería “ni ser famoso ni nada por el estilo”. “Simplemente quería hacer música. Es algo inevitable y así seguí toda la vida, pero hubo un momento en el que me comía un poco el viaje, en el que dije: ‘bueno, sería bueno, vivir de la música’, y la mejor manera que uno se imagina para vivir de la música es hacerse muy conocido, es un típico sueño. Después ese sueño se me borró. Se me fue porque me metí en el mundo de la música y me di cuenta de que también es bastante duro, es un negocio bastante complejo. Llegado a esta edad ya tengo un equilibrio en el que tengo mi trabajo como escritor, como prensa y que me encanta y lo amo, y al mismo tiempo las cosas que siento que quiero hacer ya no las hago con ese deseo de sobresalir, sino que porque realmente quiero que la gente acceda a cosas que la emocionen y que la identifiquen, que le levanten la autoestima cultural, digamos. Que pueda decir que en el barrio, en la ciudad hay un flaquito que hace canciones y habla de lo que nos pasa. Siento que me funciona mucho mejor pensar la música de manera colectiva que pensarla de manera individual, salvo que en el momento creativo, que sí es totalmente individual”, explicó.

“El viernes, cuando terminó el show, tenía ganas de ir afuera y fui a darle un abrazo a todos los que fueron. Eso es lo más hermoso de haber podido hacer el clic de renunciar a las ganas de ser exitoso. Esa renuncia que me llevó bastante trabajo, porque la pude hacer realmente hace dos o tres años. Ahí me di cuenta de que ya no quiero nada de la música. Yo lo único que quiero hacer es crear y ya no tengo sueños. Eso me alivió un montón de mambos que vienen por defecto, que son estándares de la música, creo. No quiero terminar un show, que la gente aplauda y meterme dentro del telón. Quiero salir y aceptar que los que fueron son todos mis amigos, que ahí está mi tía, ahí está mi vecino. Acá no hay fama, no hay éxito, no hay nada, hay ganas de compartir. Nada más. Si eso alguna vez me llevara a otras dimensiones de reconocimiento, ya sería un nuevo problema, incluso”, dijo y completó entre risas.

Juan asegura que este “es el mejor estado” que puede tener. “La gente que me va a ver es gente que me quiere, que me conoce y uno se alivia del exitismo y al mismo tiempo tiene el beneficio de poder expandirse. Lo digo y hago como una especie de terapia, porque son cosas que no pienso cotidianamente. Gran parte de los artistas que estamos viviendo en esta generación y en esta época necesitamos hacer una terapia respecto al éxito, porque estamos muy tapados de mandatos de la fama, la velocidad, la viralidad, el reconocimiento. Necesitamos arte que sea realmente duradero, que sea fuerte, que hable de nosotros y que esté liberado de todo ese costado exitista”, pensó.

En esa línea, reflexionó sobre el doble filo de herramientas como las redes sociales. “Tenés momentos donde te ven todos y te escuchan todos, pero al mismo tiempo tenés artistas que duran seis meses. Un deseo que tengo para el futuro es que cada uno en la comunidad artística pueda hacer su clic sobre cuál es verdaderamente su sueño en particular respecto a la música. Es un rubro que tiene muchos sueños estándar, que siempre te vas a tomar un avión, que siempre vas a estar en un festival, que siempre vas a tener anteojos negros, que siempre vas a estar resaqueado, que siempre vas a estar de gira y haciendo single”, opinó.

“Son tiempos políticos y sociales y la música no puede estar ajena a eso. El que hace música tiene que también involucrarse ahí porque no hay revolución más grande que revisar los estándares. Antes de llegar a los 40 estoy descubriendo que a mi sueño de alguna manera ya lo cumplí. Yo quería ser libre, quería poder pensar mi vida con libertad y liberarme de las cadenas que nos atan a esos ataques de ansiedad”, aseguró.

Sobre su show en el Girardi

Juan quedó “sorprendido y agradecido” por su participación en el Complejo Urbano Girardi. “El dogma es que una presentación así se prepara en tres o cuatro meses, y a este lo hice en una semana y media. Fue gracias al apoyo de la gente querida que estaba alrededor, así como mi compañera, María Paula, que me ayudó a pensar en todo. Me encontré en un ámbitomágico de resolución de problemas también gracias a los colegas de prensa, que me ayudaron con difusión”, contó.

Fue una buena excusa para salir “a la sociedad civil”, como él dice. “Fue la oportunidad para salir de lo que siempre hacíamos, de tocar en El Cebil, en el centro cultural. Y la verdad que estoy muy agradecido con los músicos que me acompañaron, con la recepción que tuve”, señaló.

Además, contó que esta propuesta surgió “un poco desde el hartazgo con esa expresión de que a Catamarca no le alcanza”. “La verdad que ya tenemos todas las cosas necesarias para hacernos cargo de nuestra condición de ciudad y empezar a vivir nuestra ciudad. Catamarca dejó de ser un pueblo que mira hacia las ciudades, para empezar a ver qué pasa acá y ya pasan demasiadas cosas”, remarcó.

Texto: Peze Soria

LETRAS

Cowboy Bitcoin

Un buen día en Catamarca

echó anclas una barca

Arrastrada por un viento a su favor

De allí se bajó un colono

Anunciando que su trono

Construiría con monedas de bitcoin

Pronto los ahorristas gordos

seducidos por el morbo

De ganarle la carrera a la inflación

El sistema era sencillo

Tú me das el dinerillo

Que juntaste, yo lo pongo en el bitcoin

Pongo 10 tengo 1.000 ya no quiero ser un albañil

Puse uan Tengo dos yo ya no quiero ser remisero

No faltó la economista

Que con su punto de vista

Dijo guarda no es tan próspero el bitcoin

Sin herir los sentimientos

Creo que el 20 por ciento

Se parece a la historia de Madoff

Ya era tarde porque el pobre

Juntando sus pocos cobres

En vaquitas, con su gente se arriesgó

Pasó el miedo al engaño

Cada quien cobró su pago

y el milagro de los peces sucedió

Pongo 10 tengo 1.000 ya no quiero ser un albañil

Puse uan Tengo dos yo ya no quiero ser remisero

Pongo 10 tengo 1.000 ya no quiero ser un albañil

Saco novecientos dejo cien

Remisero ya no quiero ser

De billetes fue la orgía

Y la bola recorría

Todo el valle a brutal velocidad

Alguien traiga un largavista

¿Seremos inversionistas

O los bloques de una gran piramidal?

Por el aire están los dados

Poco son los preocupados

Si esto es trader o burbuja de cristal

El que tiene mucho quiere

Y el obrero no pretende

Seguir viéndola y dejándola pasar

Pongo 10 tengo 1.000 ya no quiero ser un albañil

Puse uan Tengo dos yo ya no quiero ser remisero

Pongo 10 tengo 1.000 ya no quiero ser un albañil

Saco novecientos dejo cien

Remisero ya no quiero ser

Puse ayer puse otrora

ya no quiero ser doctora

No me escriba, ni me insista

Ya no seré una esteticista

Varios pozos tengo en mente

¿Quién quiere hoy en día ser gerente?

11a.m y yo en la pile

Reservando vacaciones en Chile

No me frena ni el covicho

La ambición rompe la bolsa

Dice el dicho

Canción para elegir

Si es que los montes gritan y una prolija bandada marque una flecha podré elegir…

O si los perros miran fijo a un punto en el infinito, ahí también podré elegir…

Pero vamos a cambiar la estrategia porque adentro hoy escuché una explosión, dejando

señales bien claritas…

Si es que los montes gritan…

Por dentro la luna hará la guía de mis olas por primera vez…

Mi camino se hará excitante y sorpresivo por primera vez…

Mi corazón y mis manos estarán de acuerdo por primera vez…

El sol brillará desde mi estómago hacia afuera por primera vez…

No dejes de seguirte amor mío aquí yo estaré muy bien…

Todas las infancias que yo quiera

Voy a tener todas las infancias que yo quiera

Para sacarme de encima las certezas viejas

Voy a saber que casi siempre puedo no saber… de algo

Voy a entender que casi siempre puedo no entender

Voy a saber alivianar mi bolsa

Voy a tener todas las infancias que yo quiera

Salir a un patio de Sol…

Como cuando vibraba el puerto que tengo entre las pupilas

Artefactos como llegados de la China

Mira, como rompo las paredes de mi cuarto

Voy a bajarle toda la espuma a mi chocolate

Voy a subirle el ruedo a mi pantalón

Cuando en la pieza se apagó la luz, lloré, lloré

Entonces las frazadas hicieron cuartel

Pero no aguanté estar metido ahí, dele espera y espera

Voy a tener todas las infancias que yo quiera

Voy a tener todas las infancias que yo quiera

Equilibrarme en el cordón de una vereda

Voy a mirar por el ojo de la cerradura, afuera

Voy a dejar mi mochila para poder pasar por la reja

Crecer, crecer, crecer, crecer…

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