Hay edificios que nacen para cumplir una función. Otros, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en testigos silenciosos de una comunidad. La antigua Casa de los Rivas, en Londres, departamento Belén, pertenece a esa segunda categoría. Sus anchos muros de adobe, levantados hace más de dos siglos, han visto desfilar generaciones enteras de habitantes, autoridades, viajeros y curiosos. Han sobrevivido a cambios políticos, al abandono y a las inclemencias del tiempo. Hoy, convertida en la Posada del Ángel, la casona vuelve a abrir sus puertas, pero lo hace con un propósito diferente: preservar la memoria de uno de los pueblos más antiguos de la Argentina.
Cuando una casa salva la memoria de un pueblo
La historia de la antigua Casa de los Rivas, hoy Posada del Ángel, y el desafío de conservar el alma de Londres, la segunda ciudad fundada por los españoles en el actual territorio argentino.
La historia de esta casa es, en realidad, la historia de Londres.
Fundada el 24 de junio de 1558 por Juan Pérez de Zurita, la ciudad de Londres fue el primer asentamiento español en el actual territorio catamarqueño y la segunda ciudad fundada por los conquistadores en lo que hoy es la Argentina. Su existencia estuvo marcada por traslados, reconstrucciones y conflictos derivados de las guerras calchaquíes. Sin embargo, pese a esas vicisitudes, logró consolidar una identidad propia, profundamente ligada al paisaje, al adobe, al trabajo artesanal y a la memoria de los pueblos originarios y de la colonización.
En ese entramado histórico, algunas construcciones adquirieron un valor que supera ampliamente su arquitectura. La Casa de los Rivas es una de ellas.
Durante décadas fue conocida por distintos nombres. Algunos la recuerdan como la Casa de los Rivas, otros como la Casa de la Francesa y muchos como La Salamanca. Este último nombre remite a la tradición oral del noroeste argentino, donde las salamancas representan lugares envueltos en misterio y leyenda. Alrededor de esta casona nacieron relatos sobre apariciones, habitaciones cerradas y supuestos túneles. Más allá de su comprobación histórica, esas historias forman parte del patrimonio inmaterial del pueblo.
Diversos testimonios sostienen que durante parte del siglo XIX la casona habría funcionado como comisaría y lugar de detención transitoria. Aunque este aspecto aún requiere mayor investigación documental, integra la memoria colectiva de Londres.
Con el paso del tiempo llegó el abandono. El adobe comenzó a deteriorarse y la posibilidad de perder una de las construcciones históricas más importantes del pueblo parecía cercana.
Entonces ocurrió algo diferente. Una familia decidió recuperar la casa respetando su historia. Durante más de una década trabajó para restaurar la antigua casona, conservando sus patios, galerías, muros y carpinterías tradicionales, incorporando al mismo tiempo las comodidades necesarias para recibir visitantes.
Donde se posan los ángeles
La actual Posada del Ángel se encuentra a pocos kilómetros del Shincal de Quimivil, integra la Ruta del Telar y constituye una puerta de entrada al patrimonio cultural del oeste catamarqueño.
Más que un emprendimiento turístico, representa una experiencia de preservación patrimonial. Demuestra que la inversión privada también puede contribuir a proteger la identidad de una comunidad cuando entiende que conservar una casa antigua significa conservar las historias que esas paredes todavía guardan.
La Posada del Ángel en la antigua Casa de los Rivas invita a pensar que el patrimonio no pertenece solamente al pasado. Es una herramienta para construir futuro y fortalecer el sentido de pertenencia de una comunidad.
Inauguración
Cuando el paño cayó y aparecieron los azulejos de la Posada del Ángel, terminó una restauración de más de diez años. Pero también comenzó otra tarea, mucho más larga y silenciosa: cuidar la memoria de una casa que atravesó la colonia, la independencia, las guerras civiles, el crecimiento de Londres, el abandono y, finalmente, su recuperación.
Dentro de cien años, probablemente nadie recuerde el acto inaugural ni los discursos de aquella tarde. Pero si la casona sigue en pie, si continúa recibiendo viajeros y contando la historia de Londres desde sus patios de adobe, entonces aquel gesto habrá cumplido su verdadero propósito.
Porque el patrimonio no se conserva para admirar el pasado. Se conserva para que las generaciones futuras sepan de dónde vienen.
"Las muchas vidas de una casa"
Siglo XVIII: construcción de la casona (estimada).
Siglo XIX: residencia de la familia Rivas; según la tradición local, funcionamiento como comisaría y lugar de detención.
Siglo XX: conocida como la Casa de la Francesa y luego como "La Salamanca".
Más de una década de trabajo: proceso de restauración.
Actualidad: Posada del Ángel, ejemplo de recuperación patrimonial en Londres.
Inauguración
El acto de inauguración contó con el protocolo habitual y la participación de autoridades locales, departamentales y provinciales, el cierre estuvo a cargo de una nutrida concurrencia de artistas.
Las lecturas de textos sobre historia de Londres y Catamarca estuvieron a cargo de Vicky Soria y Adriana Bulacios.
Los personajes que abrieron las puertas de la casona fueron interpretados por Macarena Machado, Melina Tolchinsky, Juan Albá, Waldo Reinoso y Javier Amaya integrantes de La Panadería Cultural, el grupo Les Crotones y estudiantes de la carrera de Teatro del Instituto Virgen de Belén.
El paseo musicalizado por el organito a manivela de Oscar “El Organillero” Németh.
La danza tradicional se hizo presente con la Compañía de Danzas Sinchi Warmi, dirigida por la profesora Adriana Flores, e integrada por Andrés Marinero, Fernanda Díaz y Omar Soria. La Escuela Municipal de percusión Tradición Gaucha de Londres, que presentó su número “Latidos” dirigido por el profesor Saracho y el grupo de danzas de adultos Killari (luz de luna) a cargo de la profesora Ingrid Fuentes quienes presentaron un cuadro de danza estilizada “Gauchito catamarqueño” y “Zamba de mi esperanza” en el que bailaron Teresa, Rosa, Emilce, Abelina, Guillermina, Neri, Aldo, Mari, Sarita, Lili, Olinda, Carmen, Deolinda y Tita.
El momento musical estuvo a cargo del reconocido cantor londrino Beto Romero, el Dúo de Adrenalina y Mohamed, un breve intermedio rapeado con la participación del joven Francisco Traverso y el cierre de la velada estuvo a cargo del sexteto Viento Fauno integrado por Fleco, Agustín, Mula, Milton, Nando y Bruno.