El Rotary Club San Fernando, con sus socios como protagonistas, se sumó a ayudar a los peregrinos que llegaron con su fe en el día de nuestra amada Virgen del Valle, desde provincias vecinas como Santiago del Estero y Tucumán.
El Rotary Club San Fernando, con sus socios como protagonistas, se sumó a ayudar a los peregrinos que llegaron con su fe en el día de nuestra amada Virgen del Valle, desde provincias vecinas como Santiago del Estero y Tucumán.
Para aquellos que recorren largas distancias manifestando su fe a cada paso, el Club preparó un espacio en la localidad de Villa Noriega, departamento Paclín, con agua, frutas y sándwiches como alimento para fortalecerlos.
Miles de peregrinos caminaron dirigiéndose a la capital catamarqueña, para visitar la Catedral, la casa de nuestra Madre Morena, que estuvi de fiesta este último fin de semana.
Muchos lo hicieron para agradecer a la Virgen por los favores recibidos, para manifestarle la gran fe del pueblo argentino, para pedirle un favor a Nuestra Madre o simplemente movilizados por la devoción. Llegaro rezando y cantando hasta el altar de la Virgen.
Lis rayos que asomaron en esos días nublados parecían bendiciones divinas que bajaban del cielo y que animaban a los caminantes en su dura marcha.
Los profesionales médicos socios del Rotary Club San Fernando atendieron y curaron los pies lastimados de los hombres y mujeres que, movidos por la fe, caminaron sin importar el dolor y relataban sus vivencias, como sintiéndose protagonistas de esos días de fe y orgullosos de acompañar a la Virgen del Valle.
La Ruta Nacional 38 fue otra vez testigo de esa fe, devoción y amor que los peregrinos sienten por Nuestra Virgen Morena.
¡Viva la Virgen del Valle! ¡Viva Catamarca! ¡Vivan los peregrinos!