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Alcanzar el acuerdo

23 de enero de 2022 - 01:00

¿Sabías que acuerdo en griego se dice sinfonía? Cuando nos ponemos de acuerdo con alguien, aunque pensemos distinto, perseguimos el mismo objetivo y nos movemos, cada uno a su manera, para alcanzarlo. La falta de acuerdo siempre trae como resultado el conflicto.

Esta es la razón por la que entramos en discusiones o peleas con quienes nos rodean. En ocasiones, nos encontramos discutiendo por cuestiones por las que nunca lo habíamos hecho antes. Esto suele ocurrir en la pareja donde, de repente, surge una discusión por algo obvio que se venía realizando durante un tiempo. ¿Por qué no habían estado en conflicto antes? Porque era un tema que ambos daban por sentado y nunca mencionaban; pero, un buen día, se transforma en un motivo de desacuerdo. Vendría a ser una especie de contrato tácito que nunca se explicitó, pero de pronto los incomoda y necesitan conversarlo. Ejemplos de esto serían quién se encarga de efectuar algún pago, o de quién lleva a los niños al colegio, o de quién pone la ropa a lavar.

Si bien, se trata de cuestiones en apariencia de poca importancia, cuando estallan, suelen generar conflicto y división. Jamás se firmó un papel que dijera quién debía encargarse, pero en una relación cercana siempre existen contratos invisibles sobre quién se ocupa de cada tarea. En algún momento, una de las partes tomó la decisión y la otra se lo permitió.

Los acuerdos tácitos tienen el poder de convertirse en toda una institución en la pareja. Es decir, en algo que está naturalizado. Entonces, cuando uno de los dos deja en claro que “no quiere hacer más eso”, se desata el conflicto. Mientras uno acepta hacer algo, todo marcha bien; pero, cuando cambia de idea y lo menciona, la discusión se torna inevitable.

“Pero, si siempre estuviste de acuerdo en salir a comer afuera con nuestros amigos el fin de semana, ¿por qué ahora no querés hacerlo?”, pregunta la parte asombrada ante la reacción de la otra. Así es como se originan los desacuerdos que, sí o sí, requieren tiempo para ser conversados y resueltos.

¿De qué forma deberíamos enfrentar un desacuerdo, ya sea en la pareja o en otro tipo de relación? Lo ideal es evitar ingresar en una dinámica de “dominador-dominado”. Cuando vamos a negociar algo con alguien, es fundamental ser lo suficientemente flexible como para aceptar un “no” por respuesta. Las cosas no siempre son como las esperamos.

Igualmente es importante atrevernos a ser quien dice que no ya mantenerlo en el tiempo, aunque al otro lo incomode, para lograr alcanzar el acuerdo. Mucha gente le teme al “no”. Pero, aunque las discusiones son normales y a veces no las podemos evitar, por el hecho de ser distintos, para negociar uno debe saber con certeza cuál es su deseo.

Todos disfrutamos del derecho a desear. Algunas personas naturalizan y soportan situaciones negativas porque no se animan a negociar con el otro para alcanzar el acuerdo. Pero todos somos iguales en cuanto a nuestro valor, nadie es superior ni inferior. Todos tenemos los mismos derechos y acordar con el otro es respetarnos y aceptarnos tal cual somos.

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