Las denuncias por “grooming” o acoso en línea aumentaron y cientos de modalidades de estafas virtuales se volvieron moneda corriente. En Catamarca, la División de Ciberdelitos cumplió seis meses y trabajan tanto en la prevención como en la investigación de estos crímenes.
En marzo de 2020 la pandemia del COVID-19 nos obligó al aislamiento, por lo que los teléfonos celulares y las computadoras se convirtieron en protagonistas de cientos de historias de encuentros virtuales. Sin embargo, no todas las personas utilizan estas herramientas como objeto de entretenimiento sino que las piensan como un canal para concretar delitos.
Desde septiembre del año pasado la Jefatura de Policía (a cargo de Ángel Agüero) y el Ministerio de Seguridad (a cargo de Gustavo Aguirre) comenzaron un trabajo para especializar un área en este tipo de crímenes que si bien pueden afectar a todos con las distintas modalidades de estafas y “cuentos del tío”, afectan principalmente a los niños, niñas y adolescentes que son presa de los acosadores. “Un niño, niña o adolescente que es víctima de grooming puede sufrir una angustia incalculable”, explicó el comisario inspector Víctor Mena, responsable de la División de Ciberdelitos de la Policía de Catamarca.
Aunque la nueva División se creó recién el 17 de marzo de este año, un equipo de la Policía trabajó en un muestreo de este tipo de delitos desde septiembre del año pasado que arrojó un gran número de causas de “grooming” activas. Desde allí comenzó un trabajo en conjunto con la Fiscalía de Ciberdelitos, que encabeza Alejandro Gober.
“Teníamos estadísticas de ciberdelitos que obtuvimos en el armado del proyecto. Pudimos ver que si antes había una denuncia de grooming por mes, ahora tenemos tres o cuatro. Y de las 15 o 16 denuncias que teníamos por estafas, al mes de marzo y abril pasaron a ser 30, 40 y hasta 50 en el mismo mes. Aumentaron en promedio un 300% las denuncias por fraudes por telefónicos”, contó el comisario a Revista Express.
En ese sentido, explicó que hubo gran preocupación por el crecimiento de los delitos contra la integridad sexual de niños, niñas y adolescentes. “Podemos tener cuatro denuncias por mes, pero solo son las denuncias que se pueden visibilizar. Hay una particularidad de los deditos informáticos y es que la cifra puede ser muy elevada, pero muchas veces no se denuncia”, remarcó.
¿Y por qué no se denuncia? En el caso de las estafas virtuales y telefónicas es más sencilla la explicación. Muchas veces la persona estafada no va a denunciar porque se siente responsable, porque en cierta forma se siente avergonzada, o incluso puede ocurrir que sea una situación por la cual no va a encontrar una respuesta apropiada por parte de la Justicia. “También ocurre que hay gente que fue estafada por cifras de dinero que no considera significativas, y no las denuncia”, explicó Mena.
Sin embargo, en el caso de las causas contra la integridad sexual de niñas, niños y adolescentes el panorama es más complejo. “En estos casos, si un padre o un docente no se dan cuenta, el niño directamente va a vivir un calvario”, lamentó.
“Las etapas del ‘groomer’ no son lineales. Podemos ver un sinfín de situaciones en las que el niño o la niña se pone muy mal porque es engañada. El groomer busca al bajarse, generar esa confianza, parecerse o gustar a las personas que van a ser sus víctimas. Lamentablemente, para este tipo de delincuentes internet es un catálogo al que puede acceder desde cualquier parte del mundo a través de las redes sociales o a través de un contacto que pueda tener en WhatsApp”, explicó Mena.
Según indicó el comisario, estos acosadores desarrollan un esquema que requiere primero una inteligencia que se hace para abordar el contacto con el menor. “Después viene la etapa del enamoramiento, de la construcción de confianza en general, de generar ese vínculo emocional. Después el intercambio de imágenes, donde ya directamente se vulnera la integridad y la intimidad del niño o niña, porque ese material muchas veces sirve para poder amenazar a la víctima. El groomer es un enfermo, es un pedófilo, es un pederasta. Y el enfermo siempre quiere más porque necesita satisfacer esas necesidades libidinosas”, remarcó.
Esta situación, indicó, puede incluso derivar en engaños para generar encuentros personales en los que se pueden dar situaciones de abuso o incluso muerte.
Alertas en línea
Para Mena, quienes deben estar alertas a las señales son en primera medida los padres. “Nosotros los padres y también los docentes muchas veces. Los mensajes van a ser muchos: puede bajar el rendimiento en la escuela, pueden empezar a consumir drogas lícitas, quizás también drogas ilícitas, o empezarán comportamientos como los de encerrarse en el baño o en la habitación. O quizás se le da mucha importancia a las amistades virtuales”, indicó.
“El principal punto es la confianza”, resumió. “Hay especialistas que hablan de este cambio de paradigma de seguridad, donde antes pensamos que el riesgo estaba en la calle y la seguridad en casa; y hoy hasta en su propia casa, en su propio cuarto uno puede ser acosado a través de una persona escudándose en un perfil falso”, opinó.
“Por eso primero debe estar la confianza por sobre todas las cosas. Nuestros hijos nos tienen que poder decir cómo les fue en la escuela pero también nos tienen que poder decir cuando se sientan incómodos. ¿Qué cosa es lo que sucede en el teléfono que le parezca extraño? No hablar con desconocidos, como nos enseñaron de chicos. Y también hay muchas herramientas de control parental. Hay que buscar prevenir situaciones que sean incómodas, sin vulnerar su intimidad”, recalcó.
Las estafas en el teléfono
Los delitos de “la cotidianidad” de la División son las estafas telefónicas, o a través del ‘correo simulado’, o incluso ahora con la sustracción de datos de WhatsApp o Instagram. Entre 50 y 60 denuncias de este tipo se reciben cada mes.
Las más comunes son denuncias de personas a las que se les adjudicó un préstamo que nunca recibieron, pero ocurrió porque por alguna razón entregaron sus claves bancarias. También son comunes en las páginas de compra-venta en Facebook, donde una persona que vende algún producto es contactada por un supuesto interesado que luego los engaña para robarles dinero.
“El supuesto comprador deposita solo 10 (diez) pesos, pero llama al vendedor y le dice que por error le depositó 100.000 (cien mil). Allí empieza una ficción en la que el estafador trata de apurar a la víctima, no la deja pensar y por lo general les piden que vayan al banco a revertir la operación, y les proveen un número de cuenta que es el de un desconocido”, explicó.
También se inventan cientos de modalidades de “cuentos del tío”, en los que apuntan especialmente a personas mayores.
Una nueva modalidad es la de el robo de datos de WhatsApp. “Ocurre que la aplicación permite cambiar el número de los contactos, entonces utilizan ese mecanismo para hacerse de la información de los usuarios y se comunican con sus contactos, generalmente para perpetrar una estafa”, comentó.
“En todos los casos, lo mejor que podemos hacer como usuarios de todas las redes sociales es aprovechar las herramientas de seguridad que nos brindan. Utilizar contraseñas distintas, con grados de seguridad más elevados como con números y símbolos; aprovechar la doble verificación de las cuentas. Son herramientas que están y son necesarias”, finalizó.
Resolución
Cuando ingresan denuncias de grooming, o de posesión de material de uso infantil, inmediatamente se concentran los recursos. “Gracias al gran compromiso que tiene la Fiscalía y la Policía, en todos los delitos contra la integridad sexual de niñas, niños y adolescentes pudimos actuar a tiempo”, explicó.
Sin embargo, en las estafas telefónicas el grado resolutivo es más bajo. “Solo el 5% de los casos son de Catamarca. La mayoría son llamados de otras provincias y de cercanía de los penales de Córdoba, Buenos Aires, Mendoza. Y tienen una particularidad que es la utilización de muchas ‘cuentas mula’ en las que el dinero que se sustrae pasa a otras cuentas y se genera una cadena que termina en algún familiar de algún preso”, explicó.
Medidas para no ser víctimas de una estafa telefónica
• No brindar ningún tipo de dato personal a desconocidos vía telefónica ni a través de algún intermediario.
• No proporcionar claves, códigos de seguridad y ninguna información de tarjetas de crédito, débito o cuentas bancarias. Recuerde que todo este tipo de información es de tipo CONFIDENCIAL y para realizar alguna operación consulte siempre a su entidad bancaria personalmente y/o vía telefónica.
• Ninguna persona, ya sea de una entidad bancaria o de una empresa de ventas, o un comprador informal, lo debe contactar para pedirle información sensible y confidencial sobre claves y contraseñas, porque no están autorizados por ningún motivo para acceder a su información. No se deje engañar.
• Recuerde que los días que se registran la mayor cantidad de estafas telefónicas son los días próximos al fin de semana por la siesta o la tarde, esto sucede porque la potencial víctima no podrá trasladarse personalmente a la entidad bancaria a evacuarse dudas.
• Recuerde que la clave de Home Banking es personal y no debe brindarse a nadie en forma telefónica.
• Si va a recibir una transacción o transferencia monetaria por alguna venta que va a realizar, no es necesario que brinde su cuenta de usuario ni su clave Home Banking.
• Permítase siempre dudar de la llamada de un número desconocido o con los prefijos enunciados, ya que puede ser víctima de una estafa telefónica.
• Corte la llamada e inmediatamente pida ayuda a una persona de su confianza ya sea un familiar, un vecino, o llame inmediatamente al 911 número de emergencia de la Policía, y lo ayudarán con su situación.