ver más
Ricardo Valdez

Entre dos mundos

El artista catamarqueño, a través de sus acuarelas, llevó los paisajes de su provincia a distintos lugares del mundo. Aquí, también se dedica a la música, con su voz y su guitarra.
30 de mayo de 2021 - 01:04 Por Redacción El Ancasti

Los colores y la música se fusionaron en un artista que se animó a explorar en ambas disciplinas. Ricardo Valdez pintor, músico y cantor. En 1975, formó con “Gringo” Posch y “Cateto” Brizuela el Trío Azul. Luego, en julio de 1982 tuvo su primera muestra artística en el Salón Calchaquí del Complejo Cultural Esquiú. Desde entonces, realizó 68 muestras y tiene intención de continuar, una vez finalizada la pandemia. Tuvo la oportunidad de exponer en el Museo Emblema, en Tersigno, Nápoles, Italia, en octubre de 2011 y en la Cámara de Senadores del Congreso de la Nación. 
“No lo tomo como un pasatiempo”, aseguró. Ricardo indicó que solamente pinta, con la técnica de acuarela, paisajes de Catamarca. Con esas palabras, recuerda al artista catamarqueño Laureano Brizuela. Valdez es de Santa Rosa, Valle Viejo, y con su talento convirtió en bellas postales distintos paisajes de Catamarca, como Antofagasta de la Sierra, Ambato, Pomán e Icaño. 

Acuarelas
“Soy el primer pintor que lleva el paisaje de Catamarca a Europa”, contó. Su estilo es el impresionismo y la acuarela. Siempre pintó paisajes. Sus obras se vendieron en Australia, Estados Unidos, España y Francia.
En este último tiempo, tomó como motivo de inspiración las flores. En 2018, realizó una muestra exclusiva de flores, dedicada a la mujer, en el Hotel Amerian.
En alguna ocasión, tuvo su taller de pintura pero, según dijo, “fue una etapa”. Cuando finalice la pandemia, adelantó, le gustaría realizar una gira por toda la provincia.Previo a esta situación, Ricardo solía concretar dos muestras al año. Valoró el reconocimiento de la gente y, al mismo tiempo, destacó que en Catamarca hay muchos pintores jóvenes, que toman nuevas tendencias.
“En sus acuarelas, en un elocuente lenguaje plástico, nos hace comprender la naturaleza de la energía creadora, como actividad del espíritu y de cómo se logra hacer corpóreo el relámpago de la idea inspiradora”, dijo sobre él Estela Suayter de Fedulo, directora de Escuela de Artes Plásticas. 
En tanto que, la profesora Graciela Mentasti opinó sobre él que “sus acuarelas están teñidas de color local pero hay en ellas un matiz universal, es que en ellas están plasmadas los elementos esenciales de la naturaleza; el cielo, el agua, el aire que mece los árboles, la obra de Dios por la que el artista demuestra su amor. Catamarca, que alguien alguna vez definió como tierra de músicos, pintores, poetas y artesanos está presente en su obra, trasuntan paz, serenidad y esperanza. En la plástica nacional, Quinquela Martín inmortalizó La Boca, en la plástica catamarqueña del ayer, Laureano Brizuela nos regaló el paisaje de Catamarca; hoy, sin dudas, Ricardo Valdez es el continuador de esta traducción y una de las mejores cartas de presentación que tenemos en la plástica local”. 
“Comencé a pintar de adolescente. Me incliné por la acuarela y el paisaje porque mi familia, desde muy pequeño, me llevaba a Las Juntas, en verano. Ahí tuve las vivencias de andar por los ríos y las montañas. Pienso que de ahí viene mi interés por el paisaje”, recordó.
Para Ricardo, la pintura siempre tuvo más relevancia en su vida. En esta disciplina se destacó más. “No lo tomo como un pasatiempo. Para mí es muy importante. Cada vez que pinto un paisaje, es como si lo hubiera recorrido. Hasta el momento hice paisajes solamente de Catamarca. Posiblemente, sin pensarlo, un poco emulando al gran pintor catamarqueño Laureano Brizuela”, contó.
Hace unos años, rememoró, pintó temas de Antofagasta de la Sierra, cuadros de vicuñas con cerros nevados; pintó de Ambato, Icaño y Pomán. Prácticamente, toda la provincia, no solamente los paisajes urbanos de la Capital.
“Si alguien me pide consejos o una charla, no tengo problemas. Cada uno valorará su estilo. Yo me encuadro en el impresionismo, en las acuarelas. Pinté también directamente al aire libre. Ahora tengo la idea de formar un grupo de pintores que les guste salir al exterior, al aire libre, al campo,a Pirquitas o Pomancillo a pintar. Estoy con esa idea. Vamos a ver si hay postulantes”, indicó.
Sobre su carrera como acuarelista, lo que más rescata es el reconocimiento de la gente. Organizó muestra con el apoyo de la Secretaría de Cultura, en la gestión de Jimena Moreno. En aquella oportunidad, hizo una gira por el interior, por Tinogasta, Pomán, Las Juntas e Icaño. Por primera vez, en tantos años, pudo realizar una gira. “Cuando pase todo esto de la pandemia, me gustaría hacer de nuevo otra gira por el interior porque faltaron departamentos”, contó.

Bellas melodías
“Siempre me gustó la música”, expresó. En 2007, los pentagramas y guitarras volvieron a sonreírle. Con Luis López y “Carleti” Barrionuevo conformó un nuevo trío “Los Mensajeros del Amor”. Su repertorio musical se caracterizaba por los temas melódicos, románticos, los boleros de la vieja escuela. 
Con la música, en 2007 organizó “La noche inolvidable”, un ciclo de conciertos, en el Salón Ezequiel Soria en el Cine Teatro Catamarca. A la salida, se sorteaba un cuadro de su autoría. 
“Incursioné hace muchos años en el Trío Azul. Hacíamos boleros; me gusta la música melódica. En 2007 formé otro trío de boleros. Siempre me gustó (la música). Hacía cenas shows y organicé espectáculos, con el nombre de ‘La Noche Inolvidable’, con folclore, tango y melódico. En cada evento sorteaba un cuadro, en agradecimiento a la gente que me apoya y me sigue en la actividad de la pintura”.
Con el último Trío, López tocaba el requinto, una guitarra pequeña, indispensable para el trío melódico, pero no pudo tocar más. Tenía problemas con la mano, contó. Debieron desintegrarse y no pudo volver a formar un nuevo trío. “Tengo la intención pero no puedo conseguir esa primera guitarra, para continuar. Entre la pintura y la música, poder seguir haciendo algo”, expresó. 

Proyecto
En abril último, Ricardo, junto con un grupo de artistas de Valle Viejo, participó en una muestra a cielo abierto en la Plaza de San Isidro. En ocasión, surgió una idea. “Se me ocurrió que se podía buscar una casona vieja, para que, en este caso en Valle Viejo, sea la ‘Casa del Artista’, del pintor. Un lugar para reunirse, intercambiar inquietudes. Mi idea es que sea del pintor pero vendría bien, que de vez en cuando, entre la música. Pienso que tiene que ser exclusivamente una agrupación de pintores”, consideró.

Textos: Basi Velázquez
Fotos: Ariel Pacheco
 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video